Álvaro Nadal rechaza el cierre de las térmicas y plantea subastarlas para avalar su viabilidad

Álvaro Nadal ofrece una explicación ante la mirada del presidente del Principado, Javier Fernández; el delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo, y el consejero de Empleo, Industria y Turismo, Isaac Pola. / PABLO LORENZANA
Álvaro Nadal ofrece una explicación ante la mirada del presidente del Principado, Javier Fernández; el delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo, y el consejero de Empleo, Industria y Turismo, Isaac Pola. / PABLO LORENZANA

El ministro dice que solo pueden cesar la actividad por falta de rentabilidad y critica los cambios de criterio de la UE sobre la interrumpibilidad

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

El Gobierno no está por la labor de facilitar la desaparición de las centrales térmicas. Ni las de Lada (Asturias) y Velilla (Palencia), que Iberdrola anunció el pasado día 10 que quería cerrar, ni las de Endesa de Compostilla, en Cubillos del Sil (León), y Andorra (Teruel), cuya desaparición se anunció para 2020, pero para la que la compañía aún no ha pedido autorización. El ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, defendió ayer en Oviedo el mantenimiento de la actividad en este tipo de instalaciones «siempre que sean rentables». De hecho, adelantó que el real decreto que prepara el Ejecutivo central para tener la última palabra sobre el futuro de las centrales plantea que, antes de su cierre, se vendan mediante subasta a cualquier otro operador nacional o extranjero e, incluso, aseguró Nadal, a alguna empresa electrointensiva que pudiera estar interesada.

«Antes de que se cierren hay que ver si son viables y otro las compra», insistió el ministro, que acudió a Asturias para firmar un nuevo convenio de los fondos mineros, y que también aseguró que este tipo de centrales no se pueden «estar abriendo y cerrando», porque eso acarrea costes, y menos si esta decisión atiende a estrategias de mercado de las eléctricas. Este argumento, dijo, valdría igual para las térmicas, que para termosolares o hidráulicas. En este sentido, Nadal puso en duda la conveniencia de algunas decisiones empresariales para el país. «A determinadas empresas puede interesarles el cierre para que suba el precio de mercado», alertó, y hasta planteó la posibilidad de que una central que no sea rentable siga en activo. «A nadie le puedes obligar que produzca a pérdidas», reconoció, pero sí se mostró abierto a que instalaciones estratégicas reciban ayudas, siempre que estén controladas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

Las palabras del ministro de Energía van en consonancia con el real decreto que prepara el Gobierno para tener un mayor control sobre la política energética, un aspecto que también defendió y que ejemplificó con la ruptura de las negociaciones para formar gobierno en Alemania, en parte, por las diferencias sobre el mix energético de este país, uno de los pocos de la Europa occidental, junto con España y Polonia, que no se ha adherido a la alianza global contra el carbón impulsada por Canadá y Reino Unido en la Cumbre del Clima de Bonn. «El Gobierno tiene que tener capacidad clara para determinar cómo se genera la energía», aseveró, para defender la presencia de las térmicas de carbón en el mix energético nacional, siempre que se mantengan las nucleares, que no producen CO2 y podrían así compensar sus emisiones y mantener el precio, explicó. «Si se cierran los dos tipos, en invierno los precios subirán un 40%», avisó, lo que supondría una pérdida de competitividad absoluta para la industria electrointensiva.

Las empresas con gran consumo de energía, precisamente, no dejan de reclamar un suministro competitivo, estable y predecible, algo que recordó ayer el presidente del Principado, Javier Fernández, que puso cifras a la importancia de esta petición, ya que la industria absorbe el 67,6% de la demanda eléctrica en Asturias, frente al 23,6% en España y el 25,3% en Europa. También destacó que la actividad industrial genera el 14% del empleo y solo las industrias electrointensivas concentran el 5%, con 18.000 puestos de trabajo y más de 780 millones de gasto de personal al año, de los que 240 son cotizaciones sociales. «El precio de la energía y el mantenimiento de las centrales térmicas son factores claves», señaló.

Por su parte, Nadal culpó del encarecimiento del precio de la electricidad a las políticas a favor de las renovables llevadas a cabo a partir del año 2000 y reconoció la necesidad de lograr un marco estable, pero también cargó contra la Unión Europea por cuestionar el mecanismo de interrumpibilidad, por el que se paga a la industria por desconectarse de la red si es necesario, cuando anteriormente le dio luz verde. «Los sectores no pueden estar pendientes de cambios de criterio de la UE», censuró.

Alivio condicional

Las palabras de Álvaro Nadal supusieron ayer un cierto alivio en Langreo, donde el responsable comarcal de UGT, Ángel García, indicó que la solución que propone el ministro «puede estar bien, si hay empresas que quieran acudir a la subasta». En todo caso, insistió en que Iberdrola «debe plantear alternativas de generación de energía en la misma zona en la que quiere cerrar Lada y deslocalizar empleos, y tienen que ser iniciativas que sirvan para paliar las emisiones contaminantes que se han hecho aquí».

Las uniones comarcales de UGT y de CC OO han convocado una asamblea informativa sobre la situación de la térmica de Lada el próximo viernes, a las siete de la tarde, en la Casa de la Cultura de Sama.

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