Arcelor invertirá más de 300 millones de euros en las plantas asturianas hasta 2022

El Ayuntamiento de Gijón acusa a la factoría de ArcelorMittal de ser la principal causante de los picos de contaminación del municipio. /D. MORA
El Ayuntamiento de Gijón acusa a la factoría de ArcelorMittal de ser la principal causante de los picos de contaminación del municipio. / D. MORA

Presenta este lunes un plan de medidas ambientales de más de 80 millones con el que prevé reducir a la mitad las emisiones y que se suma a las obras de las baterías de cok de Gijón y de la acería de Avilés

Noelia A. Erausquin
NOELIA A. ERAUSQUINGijón

Arcelor quiere atajar de raíz sus problemas ambientales y las crecientes críticas por parte el Principado y los Ayuntamientos de Gijón y Avilés sobre los picos de contaminación que ocasionan sus factorías. Con las administraciones presionando más que nunca a la multinacional, esta presentará hoy un plan ambiental que contempla un paquete de 25 medidas correctoras que supondrán una inversión de más de 80 millones de euros. En este programa se incluyen también los más de 120 millones de euros que ya tenía previstos la empresa para las nuevas baterías de cok de Gijón, lo que eleva la cifra final por encima de los 200 millones. Además, aunque también habrá mejoras ambientales en la acería de Avilés, el plan no incluye los más de cien millones de euros también aprobados para esta instalación. En total, la multinacional ya tiene programadas inversiones por encima de los 300 millones en el Principado.

Como adelantó EL COMERCIO, esta mañana, el CEOdel Clúster de Asturias, Oswaldo Suárez, detallará el nuevo Plan de Mejora Ambiental de ArcelorMittal Asturias al consejero de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, Fernando Lastra, y a las alcaldesas de Gijón y Avilés, Carmen Moriyón y Mariví Monteserín, respectivamente, además de a los representantes sindicales. El programa, que afectará sobre todo a la factoría de Gijón, incluye actuaciones en todas las instalaciones de cabecera, principalmente en las dos acerías, las baterías de cok y los dos sínter. Solo estos últimos se llevarán más de 33 millones de euros y es donde se concentrarán buena parte de los esfuerzos para reducir la contaminación, ya que son los principales causantes de las partículas PM10, de las más dañinas para la salud.

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El plan implica una reducción global del 56% de las emisiones canalizadas y del 50% de las difusas en el conjunto de las dos factorías asturianas. El consejero de Empleo, Industria yTurismo, Isaac Pola, ya ha advertido de que el Principado velará por su aplicación, aunque también se ha mostrado confiado en que la compañía tome las medidas necesarias para atajar la contaminación. En declaraciones a este periódico destacó la mejoría de las cifras en corrección ambiental del sector industrial asturiano y aseguró que «son ilustrativas de su compromiso» y de que «un buen comportamiento ambiental es un elemento más de su competitividad».

A la espera de Luxemburgo

El programa de inversiones de Arcelor para atajar la contaminación ya tiene el visto bueno de la dirección de productos planos de Europa y ahora cada una de las actuaciones pasará por el comité de inversiones de Luxemburgo, que se reúne una vez al mes, para que dé el visto bueno y se programe su desarrollo. El plan tiene una duración de cinco años, de 2018 a 2022, aunque el grueso de las acciones se pondrá en marcha a lo largo de 2019. Es, precisamente, para ese ejercicio cuando está previsto que comiencen a funcionar las nuevas baterías de cok de Gijón y cese la actividad en las de Avilés.

Las obras de reconstrucción de las baterías de Gijón han sufrido importantes retrasos desde que se programaron debido, sobre todo, a demoras en la concesión de los permisos necesarios, que implican a las tres administraciones –Ayuntamiento de Gijón, Principado y Confederación Hidrográfica del Norte, dependiente del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente–. En la actualidad, la compañía ya solo espera por la autorización ambiental integrada para llevar a cabo la construcción, una vez que también disponga de la licencia de obra del consistorio gijonés. La multinacional espera que el permiso llegue la próxima semana, de cara a iniciar las obras cuanto antes. No obstante, los trabajos que no necesitaban esa aprobación ya están ejecutados, como es el desmontaje de las anteriores. En la actualidad, se trabaja en la excavación y movimiento de tierras en la zona para descontaminar los suelos. En total, la compañía espera retirar unas 7.000 toneladas de tierra, para lo que ya tiene los permisos.

Por otro lado, Arcelor culminará a finales de 2019 la remodelación de la acería de Avilés. Se trata de una actuación en la que invertirá 100 millones de euros adicionales para atender las necesidades de sus clientes de los sectores de la energía eólica y la construcción naval, así como requerimientos especiales de calidad de la automoción.

Esta nueva ampliación de la acería avilesina, la LD III, se suma a la acometida el pasado año, la mayor remodelación realizada en estas instalaciones desde que en 1989 comenzó su andadura.

Las nuevas obras consistirán en la remodelación de la máquina de colada continua número 2, que conservará el sistema de molde curvo, pero permitirá suministrar al tren de chapa de Gijón desbastes de mayor ancho y espesor. Los trabajos podrían desarrollarse en 75 días y en ellos se espera que participen más de 40 empresas externas, con picos de trabajadores en el proyecto de unos mil empleados.

El proyecto también incluye mejoras medioambientales. De esta forma, según informó la compañía, el sistema de captación, aspiración y depuración de gases del convertidor incorporará, al igual que en la primera fase, las mejoras técnicas disponibles de protección ambiental para minimizar las emisiones al exterior.

Todas estas actuaciones llamadas a frenar la contaminación se unen a otras previas, como la instalación de nuevos electrofiltros en los convertidores de la acería de Gijón. Una inversión ya realizada, que acaba de comenzar a funcionar y cuyo coste ha ascendido a unos cinco millones de euros.

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