Arcelor prevé la recuperación del negocio de carril tras un largo parón en infraestructuras

El nuevo tren de carril. Esta caja de laminación universal fue la principal inversión de la reforma de la instalación. / FOTOS DANIEL MORA

Los primeros raíles de 108 metros han sido expedidos a Francia y se confía en lograr entrar con éxito en el mercado italiano

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Ha sido el patito feo de las factorías asturianas en los últimos meses en lo que a resultados se refiere, pero las perspectivas de futuro son mucho más halagüeñas. El mercado de carril comienza a coger impulso en este fin de año y Arcelor confía en que el consumo repunte entre un 2,5% y un 3% en el próximo ejercicio, gracias a la recuperación económica global y a la relajación del exceso de capacidad de China, pero también a que la contratación pública en España empieza a despegar tras la crisis económica y el periodo entre elecciones en el que el país tuvo un Gobierno en funciones. Pasada esta etapa de contracción, el CEO de Productos Largos de Arcelor en Asturias, Javier Álvarez-Linera, confía en el potencial de la planta asturiana para ganar mercado y lograr beneficios.

La inversión de 24 millones de euros que se ha realizado en el tren de carril de Gijón y que posibilita ya la fabricación de raíles de 108 metros -que necesitan menos soldaduras y ahorran costes-, frente a los 90 anteriores, será también clave. Según el directivo de la multinacional, permitirá continuar a Arcelor como suministrador privilegiado del mercado español, pero también acceder con garantías a otros, como el francés, para el que ya se expidieron hace cuatro semanas los primeros rieles de ese tamaño -se han fabricado 100 kilómetros-. También se tiene la vista puesta en países como Reino Unido, Suiza y, especialmente, en Italia, cuyo principal proveedor, Aferpi, atraviesa serios problemas e incluso corre el riesgo de cierre. Por otro lado, no esperan que el Brexit suponga un mayor problema para la compañía en el Reino Unido, más allá de los efectos que pueda ocasionar la volatilidad del cambio entre la libra y el euro.

A pesar de las dificultades de logística del carril -los de 108 metros viajan en tren ocupando seis vagones-, la planta asturiana coloca en el mercado exterior el 70% de su producción, que en 2018 será de unas 330.000 toneladas, para alcanzar en 2019 las 400.000 si se mantiene la curva de mejora prevista. De hecho, de Gijón salieron los raíles del tren a la Meca o del primer ferrocarril de alta velocidad de África, en Marruecos, entre otros muchos hitos. Además, los problemas de transporte tienen otra cara. «Nos dificultan, pero nos defienden», destacó el CEO de Largos, al recordar que el mercado español es básicamente de Arcelor.

Se da la circunstancia de que en carril se notó más tarde la crisis que en el resto de productos, debido a que los contratos suelen ser de grandes obras y larga duración, y por ello también se está retrasando su recuperación. Sin embargo, la confianza es máxima. «Tenemos una visión francamente positiva de que tras año y medio complicados volverán una demanda saneada y precios acordes con el resto de productos», aseguró Álvarez-Linera en una visita al Centro de Excelencia de Carril, en Avilés, para vaticinar que «este producto estrella volverá a recuperar la posición de mercado».

20% de reposición

Además de los grandes proyectos de obra pública, Arcelor también cuenta con las obras de mantenimiento y reposición, que suponen aproximadamente el 20% de sus pedidos, y que durante la crisis supusieron un importante balón de oxígeno. No obstante, en estos casos no se suelen expedir los productos de 108 metros, sino otros de menor tamaño para reparar las zonas de carril dañadas, piezas que tienen una vida útil media superior a los 20 años.

A pesar de las buenas perspectivas, la línea de Largos cerrará este año en números rojos, también afectada por las paradas en carril para realizar toda la reforma, que se realizó en tres fases durante dos años, y por cierta falta de fiabilidad del tren, que aún no tiene completados todos los ajustes necesarios para reducir la cifra de piezas que salen defectuosas. Los carriles rechazados se han visto también incrementados por un aumento en las garantías de calidad debido al desarrollo de nuevos controles mediante visión artificial, láseres y ultrasonidos.

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