ArcelorMittal invirtió más de 100 millones en 2016 en las factorías asturianas

Dedicó 12 millones a minimizar el impacto ambiental y cifra en 4.004 millones la riqueza generada por el grupo siderúrgico en España

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

ArcelorMittal invirtió en 2016 un total de 128 millones de euros en mejorar la competitividad y la sostenibilidad de sus instalaciones españolas. De esa cuantía, la mayor parte, más de cien millones, se dedicaron a las plantas asturianas. En concreto, a la remodelación de la reforma integral de la acería LDIII de Avilés y a la remodelación de los hornos altos de Gijón. El grupo siderúrgico dio a conocer ayer su Informe de Sostenibilidad, un documento que recoge las grandes cifras que dedica en sus instalaciones españolas y en el que Asturias tiene un papel destacado. No en vano, el grueso de la producción y de la plantilla del grupo angloindio en la península se concentra en las factorías de Gijón y Avilés.

La inversión global acometida en 2016 es un 21,8% superior a la del ejercicio anterior, que se situó en 105 millones, de que los 70 se quedaron en las plantas asturianas.

El informe recoge también los compromisos, objetivos y retos a los que se enfrenta la industria del acero, entre los que destacan el coste de la energía, el régimen de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero de la UE (ETS) o el dumping de terceros países, especialmente de China pero también de países como Turquía.

El balance de 2016 comienza con un capítulo sobre Seguridad y Salud. El ejercicio pasado se cerró sin accidentes mortales en las instalaciones españolas y varias plantas demostraron que llegar al objetivo de cero accidentes e incidentes es posible. Así lo certifican, por ejemplo, los 14 años sin accidentes con baja en el Parque de Carbones de Aboño.

En un contexto en el que la demanda de acero en Europa se sitúa aún en cotas aproximadamente un 25% inferiores a las registradas antes de la crisis, ArcelorMittal acometió en 2016 una remodelación de su huella industrial que sentará las bases del futuro del grupo en España, enfocado hacia la producción de productos de alto valor añadido y a la mejora de la competitividad del proceso siderúrgico mediante el aumento de la fiabilidad y la productividad de sus instalaciones. Asimismo, en línea con su política de minimizar el uso de recursos naturales, en 2016 su huella de carbono se redujo un 17% respecto al año anterior hasta los 9,9 millones de toneladas de CO2.

La multinacional sigue creyendo en la I+D como garantía de su liderazgo tecnológico. En 2016 invirtió 3,4 millones de euros en la búsqueda de tecnologías innovadoras. Y su compromiso medioambiental se tradujo en una inversión de 12 millones para minimizar el impacto ambiental de sus actividades, la mayor parte en Asturias.

El asturiano José Manuel Arias, jefe de división de ArcelorMittal en el Suroeste de Europa, resaltó que «sigue siendo capital la defensa de la industria siderúrgica frente a las importaciones abusivas de acero que pueden resquebrajar el sistema de bienestar en el que tantos recursos hemos venido depositando». La estimación del grupo a la contribución económica en España en 2016 es de 4.004 millones de euros. «Por la importancia que reviste para la comunidad la viabilidad de nuestro proyecto industrial -prosigue Arias-, es fundamental estar preparado contra las prácticas comerciales injustas de terceros países que no compiten bajo las mismas reglas de juego. De ello dependerá nuestra contribución económica a la sociedad».

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