«Asturias tiene que conservar todos los proyectos de minería sostenibles»

La directora general de Orovalle, Nuria Menéndez. / ÁLEX PIÑA
La directora general de Orovalle, Nuria Menéndez. / ÁLEX PIÑA

Nuria Menéndez, directora general de Orovalle: «No creemos que la metálica sea la única alternativa, el carbón continúa siendo muy importante en el 'mix' energético nacional»

AIDA COLLADO OVIEDO.

Nuria Menéndez (Tamón, 1978) es directora general de Orovalle, la prueba viva en forma de S. L. de que «se puede desarrollar un proyecto minero en convivencia con el entorno». Su empresa, filial de la canadiense Orvana Minerals, lo ha hecho durante la última década en El Valle de Boinás-Carlés, donde emplea de forma directa a 470 personas, a las que hay que sumar otro centenar de trabajadores de las subcontratas. «Esto permite dar una alternativa económica que fija población en un entorno como Belmonte y Salas», señala orgullosa.

-¿Qué balance hace Orvana de estos diez años en el Principado?

-El balance es muy positivo, ya no solo por la década de Orvana en la región, sino por toda la vida del yacimiento. Hace más de veinte años que se inició la producción en El Valle de Boinás. Fue un proyecto que inició Río Narcea con un horizonte temporal de unos diez años y se han superado los veinte años de vida del yacimiento. A día de hoy, tenemos recursos y reservas a futuro.

-La apuesta económica de la compañía, a lo largo de esta década, ha sido importante.

-En torno a los 140 millones de euros, incluyendo la compra inicial de los activos de Río Narcea.

-¿Y cuánto dinero se invirtió este año?

-Nosotros cerramos el ejercicio en septiembre. En 2017 se hizo una inversión de unos diez millones de euros y para 2018 las previsiones son muy parecidas. Hubo un gran desembolso a finales de 2016, cuando se gastaron más de 20 millones de euros en la mejora de infraestructuras y nueva maquinaria. En 2018 también habrá una renovación de equipos significativa, pero a parte del concepto tradicional de inversión Orovalle dirige todos los años una cantidad de dinero muy importante a investigación geológica. Esa investigación lo que nos permite es un mayor conocimiento del yacimiento, para que permanentemente se vayan explorando nuevas zonas, se vaya generando más información y avancemos en la conversión de los recursos en reservas.

-Hoy por hoy, Carlés está en fase de investigación geológica y Boinás de extracción. ¿Con qué cifras se cerrará el año?

-En 2017 se extrajeron 700.000 toneladas de mineral entre los dos yacimientos, que nos permitieron producir 51.500 onzas de oro y cinco millones y medio de libras de cobre.

-¿Es un nivel de producción sostenible en el tiempo?

-Nuestra previsión para 2018 es de entre 65.000 y 72.000 onzas de oro y entre 4,1 y 4,5 millones de libras de cobre. La variación depende del tipo de mineral que se explota cada uno de los años.

-Orovalle tiene permisos para trabajar en los tres cinturones auríferos de la región...

-Tenemos permisos de investigación para los tres cinturones, pero lógicamente están en diferentes fases de estudio geológico. Todos los años trabajamos en el estudio del propio yacimiento en el que estamos operando, que ya solo por cercanía a la planta de tratamiento es en el que hacemos una mayor inversión. En otros permisos de investigación también hacemos diferentes estudios, ya sean de geofísica, geoquímica o algunos sondeos.

-¿Se plantea llevar la actividad a nuevas ubicaciones?

-Por nuestra parte, nos planteamos analizar la geología de esos estudios. Evidentemente, si invertimos en ellos es porque consideramos que son una oportunidad de futuro para el desarrollo de la actividad, pero en el corto plazo nuestro foco productivo está en los yacimientos que están activos porque todavía tenemos recursos disponibles en los mismos. Orovalle quiere convertirse en un proyecto estable en la región y para ello apostamos por el desarrollo ya no solo de los yacimientos de El Valle Boinás-Carlés, sino que consideramos el estudio de otros posibles yacimientos en la región una alternativa de futuro.

-Siempre insiste en el compromiso de permanencia de la compañía. ¿Ha venido para quedarse?

-Por supuesto. Orvana hizo una apuesta muy significativa invirtiendo en El Valle en 2007, se reinició la actividad productiva en el año 2010 y desde entonces se ha mantenido de forma ininterrumpida. Se han hecho inversiones muy significativas con retorno a medio y largo plazo. Estamos trabajando para construir los cimientos de una compañía que apueste por el futuro, no es un objetivo de gestión a corto plazo.

-El Principado se ha mostrado abierto al aprovechamiento de todos los recursos de la comunidad, quizá con la llegada de nuevas empresas. ¿Cómo les vendría un poco de competencia?

-Todo lo que sea contribuir al desarrollo de la minería en la región es positivo. Asturias es una comunidad en la que la minería ha tenido y tiene un peso significativo dentro de la actividad económica y creemos que tiene oportunidades relevantes de desarrollo a futuro, por diferentes motivos: hay recursos minerales, hay capital humano, hay escuelas universitarias especializadas en las materias clave para la actividad minera, hay tecnología y hay tradición. Tanto el desarrollo de los proyectos en curso como el de nuevos proyectos que puedan aparecer contribuirán a hacer cada vez más importante la actividad minera en Asturias.

-¿Cómo puede aprovechar la región su experiencia en actividades extractivas para la minería metálica?

-Al final, la minería con independencia del material que se extraiga tiene una base de conocimiento común. Para la minería metálica es muy positiva la experiencia que ya acumula la región en minería energética. Y ambos conocimientos pueden ser muy positivos para atraer futuros proyectos a la región. La clave de todo ello es la combinación de la tecnología y el capital humano. Eso es lo que diferencia la minería del presente de la del pasado. La tecnología es la que nos va a permitir desarrollar proyectos sostenibles en el futuro.

-Parece que dentro de no mucho la minería metálica será la única de la región.

-Nosotros defendemos que Asturias tiene que conservar todos los proyectos de minería que sean sostenibles. No creemos que la minería metálica sea la única alternativa de futuro para Asturias. El carbón sigue siendo muy importante en el 'mix' energético nacional. Creemos que tiene que haber opciones que permitan continuar apostando por el carbón dentro de la minería asturiana. Hay minería de áridos, de cantera... La metálica tiene que ser un eje más. La minería necesita un consenso: tiene que haber un acuerdo social de apuesta por esta actividad y, dentro de ese plan estratégico, apostar por los proyectos sostenibles en el tiempo. Cuando hablamos de sostenibilidad nos referimos a buscar un equilibrio entre seguridad para las personas, protección del medio ambiente, bienestar social y retorno económico. Cada proyecto tiene que ser analizado de manera independiente y deberíamos apostar por todos los que permitan ese equilibrio sostenible.

-En cuestiones medioambientales, ese equilibrio con la actividad industrial es difícil de alcanzar.

-La minería es una actividad industrial y, como todas ellas, está sometida a un estricto control de todas las normas medioambientales. Diría, incluso, que está más regulada que las otras industrias. Considero que en este momento existe tecnología disponible para que los proyectos mineros se puedan desarrollar en cumplimiento de todas las normas medioambientales establecidas.

-¿Hay mucho que aprender de Canadá?

-Sinceramente creo que en España la regulación ambiental está desarrollada. Evidentemente, Canadá acumula una experiencia muy significativa y aporta tecnología y conocimiento. Pero es importante dar a conocer que en España las normas están perfectamente desarrolladas.

-Entonces, ¿qué hay que mejorar?

-La cuestión es si la región apuesta por la minería como actividad de desarrollo económico. Hay tres factores clave para potenciar esta apuesta. El primero es que haya un consenso social: tiene que haber un plan estratégico sobre qué minería queremos y cómo vamos a construirla. El segundo es un marco jurídico estable, porque los proyectos mineros son a medio y largo plazo y requieren garantías. El tercero es la simplificación de proyectos administrativos. Desde que se comienza el estudio de cualquier proyecto minero hasta que nace, la media está en quince años. La tramitación administrativa requiere tanto tiempo que en muchos casos pone en duda el lanzamiento del proyecto por la incertidumbre del plazo temporal en el que se va a poder ejecutar.

-El oro recibe de forma muy distinta a los mercados contingencias como el 'Brexit' o la última ocurrencia de Donald Trump.

-El oro no responde directamente a la evolución económica, sino que en muchas ocasiones actúa como un valor refugio. Hay determinadas cuestiones de conflictividad social o política que generan un impacto en el oro que no es directamente proporcional a la evolución económica. Como compañía tenemos claro que no podemos controlar el precio del oro. Por lo que apostamos es por una estructura productiva que permita garantizar unos costes de producción en un escenario en el que no esté sometida a una presión inmediata ante fluctuaciones en la cotización del precio del oro.

-Pero ha sido un año bueno...

-Depende de con cuál se compare. La cotización del oro llegó a mínimos en diciembre de 2015, cuando estuvo en 1.050 dólares la onza. Pero antes había llegado a los 1.800. Hoy, está en un nivel de 1.275 dólares la onza.

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