Asturias necesita el doble de jóvenes en edad de trabajar para relevar a los jubilados

Unos jóvenes pasan por delante de varios pensionistas sentados en los bancos de la plaza de Campo Valdés, en Gijón. / JOAQUÍN PAÑEDA
Unos jóvenes pasan por delante de varios pensionistas sentados en los bancos de la plaza de Campo Valdés, en Gijón. / JOAQUÍN PAÑEDA

El sector metalúrgico tendrá vacantes 17.000 empleos hasta 2020 por el relevo generacional que supondrá el retiro de técnicos especialistas

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

Menos que la media nacional, pero crece. La economía asturiana se recupera -los observatorios predicen avances de entre el 1,6% y 2,5% para este año-. Y a mayor actividad, mayor generación de empleo. Si durante los años de la crisis los quebraderos de cabeza en el ámbito empresarial se producían al plantear ajustes de plantillas de manera no traumática, hoy la incógnita reside en cómo cubrir los puestos de trabajo que se van a generar a consecuencia de nuevas inversiones empresariales, nuevas ocupaciones ligadas a las nuevas tecnologías y a las futuras jubilaciones. Demasiadas incertidumbres y una preocupación colectiva en Asturias: el despoblamiento, principalmente a causa del envejecimiento, aunque también influye la fuga del talento joven, es hoy el principal desafío de esta comunidad autónoma. Así lo han venido manifestando en los últimos tiempos desde el Gobierno del Principado, partidos políticos, asociaciones empresariales encabezadas por Fade, sindicatos, Universidad de Oviedo y demás instituciones y colectivos de la región.

Los datos son reflejo de la realidad. Al menos en los próximos cinco años, Asturias va a necesitar más del doble de jóvenes en edad de trabajar (entre los 20 y 24 años) para dar relevo a las personas que se jubilarán en ese periodo, ya que están entre los 60 y 64 años. La brecha por el progresivo envejecimiento de la población potencialmente activa va en aumento. Lo advertía ya el análisis de situación y balance socioeconómico de Asturias de 2017 elaborado por CC OO.

Según dicho informe y de acuerdo con las cifras de población a 1 de enero de 2016, por cada 100 personas en edad próxima a jubilarse en Asturias (60-64 años), solo había 54 jóvenes en edad de incorporarse al mercado de trabajo (20-24 años). Se trata del índice de recambio de la población activa más bajo por comunidades autónomas; en España, ese índice se sitúa en 89. «Este descenso de la población potencialmente activa contribuye actualmente a reducir las tensiones en el mercado de trabajo y a moderar las cifras de desempleo; pero a medio plazo tanto la pérdida de efectivos en edad de trabajar como el creciente envejecimiento de la población suscitan incertidumbres por sus consecuencias sobre el potencial de crecimiento de la economía asturiana, y también sobre diversos ámbitos, como la atención sanitaria y de servicios sociales o, ya en clave nacional, sobre el sistema de pensiones», advierte el sindicato.

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Según las proyecciones de población del Instituto Nacional de Estadística (INE), este mismo año son 38.241 los jóvenes en edad de trabajar y 77.224 los asturianos en edades próximas a jubilarse. Y la diferencia se va agudizando hasta llegar a 2022, cuando la generación de entre 20 y 24 años sumará 38.625 jóvenes y los potenciales pensionistas habrán llegado a 80.800.

Asturias registraba, a fecha de diciembre de 2017, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, 75.594 personas en edades próximas a jubilarse, esto es entre 60 y 64 años, mientras que solo 39.090 son los jóvenes que forman el colectivo en edad de incorporarse al mercado laboral y que tienen entre 20 y 24 años.

El Principado es, además, la comunidad autónoma que tiene menos jóvenes entre sus habitantes ya que los poco más de 125.000 chicos de entre 15 y 29 años que residen en la comunidad sólo representan el 12% de su población. A 1 de enero de 2017, Asturias estaba formada por 1.034.960 habitantes. Un dato que supone una merma de 7.648 personas en solo un año.

Esta sangría lleva años repitiéndose en las estadísticas. Las proyecciones de Eurostat calculan que Asturias se quedará con poco más de 889.000 vecinos en 2050, teniendo el 40% de ellos más de 65 años.

«La demografía seguramente es el asunto más dramático de esta comunidad autónoma». Así lo reconocía el propio presidente del Principado, Javier Fernández, en un pleno de la Junta General celebrado en abril del pasado año.

En años de crisis el problema del envejecimiento de la población del Principado pasa más inadvertido. «Se disimulaba más», incide el responsable del Área de Política Institucional de CC OO, Gilberto García Buelga. «Pero en tiempos de recuperación económica nos encontramos ante un problema gravísimo y que va a más. Existe preocupación colectiva, pero faltan los medios para ponerle solución. Si no hay empleo de calidad y estable, fundamentalmente para las mujeres, difícilmente se incrementará la natalidad. Hacen falta medidas económicas, pero también culturales», agrega.

Parece que nadie duda que hay signos de recuperación. El propio consejero de Empleo, Industria y Turismo del Principado, Isaac Pola, aseguró a este periódico que «hay mimbres e inversión para que 2018 sea un buen año». El Gobierno regional destacaba en su proyecto de presupuestos el buen comportamiento en 2017 de las ramas industriales y de servicios, así como del sector de la construcción, una tendencia que esperaba prorrogar en 2018 y reducir «la brecha con la media nacional».

Tras aportar datos económicos del pasado reciente y dibujar el contexto actual, el presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), Belarmino Feito, advertía el pasado martes, en el acto que organizó en Oviedo el Fórum EL COMERCIO, y ante una nutrida representación empresarial y social, que «en los próximos meses vamos a tener un gravísimo problema de falta de profesionales en Asturias». Y es que el líder de los empresarios y dueño de Asturfeito, procede del metal, uno de los sectores donde se agudiza la falta de personal.

El presidente del Consejo de Asturias de la Formación Profesional, Ramón Canal, aportaba recientemente datos concretos: en lo que resta hasta 2020, el sector metalúrgico necesitará cubrir 17.000 empleos debido al relevo generacional que supondrá la jubilación de técnicos especialistas. De ahí que sea en la rama industrial en la que se han detectado las mayores demandas.

En el origen del problemas actuales de insuficiencia de personal cualificado para la industria figura por un lado la pirámide poblacional de Asturias, que se estrecha en la base y por tanto hay menos jóvenes en edad de incorporarse al mercado de trabajo, y por otro, los retiros y jubilaciones parciales que están provocando una salida de profesionales de este sector.

Además de en la industria, otros sectores como el naval, el de bienes de equipo, el siderúrgico, los talleres de reparación de automóviles y en algunos casos en la hostelería se están produciendo problemas para encontrar mano de obra, según ponían de relieve desde la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Gijón, Langreo y Carreño.

En una entrevista recientemente publicada por este periódico, el director general de Trabajo del Principado, Antonio González, admitía que «tenemos un problema importante de población activa, que tiene que ver con el envejecimiento y con que en Asturias se han afrontado diversas reconversiones a través de prejubilaciones». Y daba algunas claves: «¿Cómo se aumenta la población activa? Ofreciendo buenas condiciones a la población pasiva para que se reincorpore al mercado, trayendo población emigrante o incentivando la natalidad, pero esta última solución tendría sus efectos a 18 años vista». Por último, dejaba una incógnita en el aire: «También hay que tener en cuenta la robotización, las nuevas tecnologías y nuevas maneras de hacer las cosas. No sabemos cómo va a influir todo eso en los futuros empleos».

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