Asturias solo recuperó uno de cada cuatro empleos perdidos en la crisis

Asturias solo recuperó uno de cada cuatro empleos perdidos en la crisisGráfico

La región perdió 44.840 afiliados a la Seguridad Social en 10 años, casi el equivalente a la población de Langreo

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

¿Se imaginan que la población de Siero, con 51.776 habitantes, o la de Langreo, con 40.529, desaparecieran de un plumazo? Pues una cifra intermedia ha perdido la Seguridad Social en Asturias en los últimos diez años. Concretamente, 44.840 afiliados.

El dato sale de comparar el promedio de enero a abril de 2008 con el mismo periodo de este año. Así, de los 402.300 afiliados que había en Asturias justo antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, en este ejercicio se han reducido a 357.459, una cifra que es incluso menor que el primer cuatrimestre de 2012, los peores meses de la crisis española.

Pero mientras en España se ha recuperado el 75,6% del empleo perdido en los años de la crisis, en Asturias no nos acercamos ni de lejos. Ese porcentaje se queda en el 26%, que no llega ni a un tercio de la afiliación desaparecida (uno de cada cuatro). Y ese porcentaje es casi la mitad del que registra la segunda comunidad autónoma peor parada, Castilla y León, con una recuperación del 41%. Índices similares registran Galicia, Cantabria y Castilla-La Manchan. Una situación que contrasta con la que viven Madrid o Baleares, que, gracias al empujón del turismo, ya han recuperado e incluso superan los niveles de empleo que alcanzaron en plena burbuja.

En Asturias hay matices, porque el empleo público sí ha recuperado el nivel previo a la crisis. Las garantías propias del empleo público le han permitido sufrir en menor medida los ajustes de plantilla realizados al paraguas de la reforma laboral durante los años más feroces de la recesión.

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Si nos atenemos a los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), tras el incremento de abril, en el conjunto nacional se han generado ya más de 2,5 millones de empleos, el 75,6% de lo perdido, lo que supone la cifra más alta porcentualmente desde que empezó la recuperación. No hubo ese comportamiento en Asturias, donde, al finalizar abril, hay más parados y menos ocupados. Según la EPA, en tan solo un año, nuestra comunidad habría sumado 3.200 parados y ha restado 6.300 ocupados, lo que supone la mayor destrucción interanual de empleo del país.

Tanto el Gobierno regional como los agentes sociales insisten en apelar a la prudencia a la hora de interpretar los resultados de la EPA y destacan lo apropiado de abordar los datos en atención a las medias anuales y a periodos temporales más amplios. Cierto es que esta encuesta se realiza sobre una muestra de 65.000 familias (unas 200.000 personas). Por esa razón, los analistas advierten de que en comunidades pequeñas como Asturias pueden sufrir grandes oscilaciones de un trimestre a otro. En cualquier caso, los datos, se miren como se miren, en el Principado son negativos. Y uno de ellos es la tasa de actividad de esta comunidad, la más baja del país, el 50,95%, casi ocho puntos por debajo de la media nacional, del 58,46%. Además, en el inicio del año el ritmo de creación de empleo en Asturias apenas alcanzaba el 1,5% interanual. Esto significa que pese a ser la autonomía más retrasada en la recuperación, sigue siendo la que menos empleo crea. En el conjunto de España, el ritmo de la afiliación alcanza el 3,3%, esto es, crece más del doble.

La desigualdad entre regiones también se refleja en el comportamiento del PIB. Mientras la economía española recuperó ya en 2017 los niveles perdidos con la crisis, nueve comunidades no han conseguido restablecer la actividad destruida, pese a que ya ha transcurrido una década desde los inicios de la recesión. Asturias, con una caída del 3,5%, vuelve a situarse en la cabecera de este ranking, junto a Andalucía, Aragón, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Valencia, Extremadura y La Rioja.

Ni todas las comunidades se han comportado igual durante la crisis ni todas se han recuperado igual. Entre los factores que influyen figuran la estructura productiva, el capital humano, la facilidad para hacer negocios o la fiscalidad. Pero de todos ellos sobresale una problemática a la que apuntan de forma unánime todos los expertos: el envejecimiento de la población. Las características demográficas condicionan el crecimiento económico y el futuro de nuestra comunidad.

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