Asturias toma asiento en el «imparable» tren de la cuarta revolución industrial

La robotización sustituye al hombre, pero genera oportunidades de nuevos trabajos cualificados, afirman desde el Colegio de Ingenieros Industriales

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

600 trabajadores sustituidos por 60 máquinas. Sesenta brazos robóticos trabajan día y noche en las 10 líneas de producción de la empresa china Changying Precision Technology, que fabrica módulos para teléfonos móviles. Por cada línea solo hay tres operadores humanos que se encargan de revisar el proceso. Desde hace dos años cada brazo robótico reemplaza a seis u ocho trabajadores. Esta planta es solo un ejemplo del avance robótico. Pero no hace falta irse tan lejos. En Asturias, la industria también está inmersa en la llamada cuarta revolución. El ritmo de esa transformación hacia la digitalización y automatización depende del sector al que pertenezca, del tipo de fabricación y de las inversiones que se acometan, pero este proceso es «imparable», como sostiene el decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Asturias, Esteban Fernández Rico.

La denominada industria 4.0 está en marcha y, con ella, una profunda transformación del mercado de trabajo. «Todo lo que se pueda automatizar, se automatizará», resume Fernández Rico. El debate está sobre la mesa. En los últimos meses han surgido diversos estudios de expertos y de organismos o entes económicos que han alertado de que la automatización de procesos se llevará por delante millones de empleos en todo el mundo. España es uno de los países que salen peor parados en esas proyecciones, al afrontar un riesgo elevado que afecta al 12% de los puestos de trabajo, según las cifras de la OCDE.

Ese 12% de empleos con un elevado riesgo de ser automatizados equivalen a más de dos millones de puestos de trabajo de los existentes en la actualidad. Los autores del estudio llegan a esa conclusión identificando los perfiles de empleos de menos cualificación y que responden a procesos rutinarios y repetitivos en los que sería más fácil sustituir a los trabajadores por máquinas que llevan a cabo un 70% o más de las tareas. Aun así, la organización subraya que el avance de la automatización será un proceso «lento».

Otro informe del Foro Económico Mundial de Davos estima que hasta el año 2020 desaparecerán 7,1 millones de puestos de trabajo en los países avanzados y se crearán 2,1 millones de empleos nuevos. Lo cierto es que la polémica está servida. El pasado mes de febrero, el Parlamento de la Unión Europea pedía que se legislara sobre los robots. Los eurodiputados advierten de los cambios que la automatización puede provocar en el mercado laboral y piden a la CE que esté pendiente. Sin embargo, han rechazado de momento abrir el debate sobre una renta básica mínima para la población que pierda su empleo por la robótica y sobre el impuesto a los robots, que en España, por ejemplo, ya ha planteado UGT como una fórmula para pagar las pensiones.

«Cualificación distinta»

El decano de los ingenieros asturianos opta por la prudencia a la hora de estimar el número de empleos que corren el riesgo de extinguirse en Asturias. «El mapa es diverso. La tecnología va a más y muchos de los puestos de trabajo que podrían desaparecer son los más rutinarios e insalubres, con mayor riesgo en seguridad y salud. En paralelo, se crea la oportunidad de generar nuevos empleos con una cualificación distinta y, en este contexto, la formación y la Universidad de Oviedo tiene un papel muy importante que jugar». Fernández Rico se refiere a cualificaciones vinculadas con la robótica colaborativa, la inteligencia artificial, el 'big data' o la 'nube' (almacenaje de información en internet o 'cloud computing').

En España, la automatización y digitalización están muy implantadas, sobre todo, en el sector del automóvil. En Asturias no existen fábricas de coches, pero sí de sus componentes, como Vauste o Inmer, en Gijón. También el almacenaje robotizado de empresas como Mecalux o Ideas en Metal es ejemplo de este proceso de transformación. Esa modernización también ha llegado al sector agroalimentario, donde las grandes firmas lácteas, como CAPSA o Reny Picot están a la vanguardia en tecnología; al sector energético, donde EdP cuenta con las últimas tecnologías en sus centrales térmicas; al sector metalmecánico, en el que podrían citarse Samoa, Tekox o Idesa, entre otras muchas, o al de la construcción, en el que Coprosa, en colaboración con la Prodintec y la cementera Tudela Veguín, trabaja en un proyecto para 'imprimir' muros de hormigón a través de la impresión en 3D o aditiva.

El Instituto de Desarrollo Económico del Principado (IDEPA), junto con el Centro Europeo de Empresas e Innovación (CEEI), pretende ser el organismo impulsor y vertebrador de esta cuarta revolución industrial, con el apoyo de la Universidad de Oviedo y la red regional de centros tecnológicos y de apoyo a la Industria 4.0, entre los que se encuentran la Fundación Prodintec, la Fundación CTIC, la Red de Centros SAT, el cluster MetaIndustry4, el Cluster TIC, la Agrupación Empresarial Innovadora del Conocimiento, o la Federación Asturiana de Empresarios.

Con ese espíritu colaborativo pusieron en marcha una web en la que las empresas asturianas pueden encontrar toda la información relevante de los actores del ecosistema innovador y de desarrollo tecnológico industrial en la región, con la vocación de que sea un lugar de encuentro, abierto a la sociedad, donde establecer alianzas y exponer proyectos relacionados con la Industria 4.0. Ejemplos de estos proyectos los tenemos en empresas como Idesa, Felguera IT, Toscaf, Verot, Tresa y Thyssenkrupp.

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