UGT dice que el SOMA le pertenece y que las bajas serán «a título personal»

UGT dice que el SOMA le pertenece y que las bajas serán «a título personal»
José Luis Alperi y Pepe Álvarez, a finales de febrero, en el tradicional homenaje a Manuel Llaneza. / D. A.

Considera que la asamblea de Mieres en la que se acordó por unanimidad la escisión carece de valor y advierte de que «no se negociará ninguna salida»

Ana Moriyón
ANA MORIYÓNGijón

Podrán marcharse «cuando quieran», pero sus bajas serán «a título personal». El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, fue ayer categórico en relación a la decisión de la asamblea convocada por la junta administradora del SOMA de iniciar el proceso de desvinculación con UGT al no alcanzar un acuerdo de integración en la federación FICA. El líder sindical nacional considera que el sindicato minero no se puede desconectar de UGT porque «es patrimonio de UGT» y, como tal, la federación asturiana UGT-FICA incorporará el nombre del SOMA -se sobreentiende que en el logo- «yéndose unos cuantos o quedándose» porque, argumentó, «estas siglas no son de nadie más que de la UGT».

De sus palabras se entiende que el divorcio entre UGT y SOMA no será de mutuo acuerdo. Más bien se auguran duros enfrentamientos entre ambas partes en las próximas semanas. El SOMA acordó el martes, por unanimidad, abandonar el sindicato con el que comparte un siglo de historia y convocar, en un plazo de tres meses, un congreso en el que deberán sentarse las bases de una nueva organización «multisectorial, multidisciplinar, nacional y con vocación internacionalista». Pero UGT ni tan siquiera reconoce como válida la asamblea celebrada en la Casa del Pueblo de Mieres, y en la que participaron unas 400 personas. «Las asambleas tienen que ser estatutarias. No puede reunirse uno en la plaza del pueblo con unos amigos y decidir que se pone en jaque a una organización», censuró.

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UGT-FICA no está dispuesta a negociar «en ningún caso» la salida del SOMA porque, puntualizó Pepe Álvarez, el sindicato minero «nace y se desarrolla en la UGT». No dispone, por lo tanto, como ocurre con otras organizaciones que se adscribieron a UGT más tarde, de una cláusula en la que se contemple la posibilidad de una desconexión. «Que se les quite de la cabeza», advirtió el dirigente sindical, quien no perdió la oportunidad para mencionar al fundador del SOMA. «Si Manuel Llaneza viera y viviera esta situación, yo creo que no daría crédito», llegó a decir, visiblemente indignado por la situación.

Desde UGT-FICA reconocen la idiosincrasia del SOMA y, precisamente por esta particularidad y su peso en Asturias, explican en nota de prensa que se han hecho «todos los esfuerzos» y se han «tendido todos los puentes de entendimiento». Mantienen incluso su intención de seguir trabajando para alcanzar un acuerdo puesto que desde la federación «no se contempla otro escenario que el de la integración». «El SOMA ha sido, es y seguirá siendo de la UGT, igual que la UGT ha sido, es y será del SOMA», sentencian. Dicen estar dispuestos a «agotar todas las vías de entendimiento» pero, anotan, «dentro siempre de las normas y acuerdos de una organización sindical como UGT, con 130 años de historia».

«Cuestión de sillas»

Sin embargo, las palabras de Pepe Álvarez fueron especialmente duras y poco condescendientes. El líder sindical atribuyó la decisión de la directiva del SOMA a una cuestión de «sillas» y no de «políticas» ya que, defendió, UGT ha mantenido siempre la misma postura que el SOMA en relación al carbón. «No aceptan que haya una mayoría en la organización que no sea la suya. Se podrán ir unos señores que decidan irse, pero el SOMA es patrimonio de UGT», insistió Álvarez, al tiempo que reprochó que esto ocurra precisamente después del escándalo en relación a quien fuera máximo líder del sindicato minero, José Ángel Fernández Villa, que tanto daño ha hecho a la imagen de la central. «Parece que si se habla de Villa, de lo malo que es, nos toca a la UGT y no al SOMA», se quejó.

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