El Comercio

El BCE mantiene los tipos de interés pese al aumento de la inflación

Mario Draghi, presidente del BCE.
Mario Draghi, presidente del BCE. / Fredrik Von Erichsen (Efe)
  • La entidad monetaria europea ha confirmado que va a comprar deuda pública y privada de la zona del euro por valor de 80.000 millones de euros mensuales hasta finales de marzo

El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves mantener sin cambios su política monetaria y su masivo plan de compra de deuda, además de elevar sus previsiones de crecimiento e inflación en la zona euro.

Tal como estaba previsto por los analistas, la institución monetaria de Fráncfort mantiene al 0% su principal tasa directora, que sirve de referencia para el crédito en la zona euro.

Así, el Consejo de gobernadores, instancia dirigente del BCE, no ha modificado ni sus tipos de interés -en su más bajo nivel histórico desde marzo de 2016- ni su amplio programa de compra de deuda, el "QE", lanzado en marzo de 2015.

En el marco del QE, el BCE compra actualmente cada mes unos 80.000 millones de euros de deuda -principalmente pública-, y ha previsto seguir desde abril a un ritmo de 60.000 millones hasta fines de 2017.

Además, la institución ha prometido mantener durante bastante tiempo sus tipos de interés muy bajos, en un contexto de leve mejora en sus perspectivas de crecimiento en la región.

En efecto, el BCE ha revisado ligeramente al alza sus previsiones de crecimiento del PIB en la zona euro para 2017 y 2018.

En estas nuevas previsiones, el BCE augura un crecimiento de 1,8% en 2017 (1,7% en la anterior previsión) y de 1,7% en 2018 (contra 1,6%). Para 2019 sigue apostando como antes por un crecimiento del PIB en la zona euro del 1,6%.

Cada vez son más los observadores, especialmente en Alemania, que se preocupan por los riesgos a largo plazo de esta ofensiva política monetaria, y piden al BCE que modere su ritmo.

Estos llamamientos se producen además cuando los precios vuelven a subir en los últimos meses, y el riesgo de deflación ha desaparecido, como el propio BCE lo reconoce.

Este mismo jueves, el BCE ha revisado claramente al alza sus previsiones de inflación para 2017 en la zona euro, a 1,7%, en lugar de un 1,3% en una anterior previsión de hace tres meses, según anunció el presidente de la institución, Mario Draghi.

En febrero, la inflación en la zona euro llegó al 2%, dentro del margen del objetivo del BCE, que apuesta por una inflación "ligeramente inferior al 2%", lo que a su entender es la definición de la estabilidad de los precios.

Sin embargo, el problema es que ese repunte de la inflación se debe esencialmente al alza de los precios de la energía, que cayeron en 2015 en un contexto de derrumbe de las cotizaciones del petróleo, y a la de alimentos, por naturaleza muy volátiles.

Así, sin estos dos componentes, la inflación se mantiene a un ritmo modesto del 0,9% en febrero. A falta de revisar su política monetaria, algunos miembros del consejo han abogado por que la institución monetaria adapte su comunicación en función de los últimos datos sobre la inflación, o de la recuperación económica en la zona euro.

Por ejemplo, el BCE no ha dejado de reiterar estos últimos meses que sus tasas de interés seguirán al nivel actual por un buen tiempo, e incluso más bajas.

"¿Hasta cuando podemos seguir hablando de 'tasas aún más bajas' como opción de política monetaria? La credibilidad de un banco central es importante, y por ello deben hacerse sin más tardar los necesarios ajustes progresivos en nuestra comunicación", declaró recientemente el luxemburgués Yves Mersch, uno de los seis directores del BCE.

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