El gobernador del Banco de España advierte de que la recuperación «aún no es firme»

Luis María Linde (segundo por la izquierda) y Juan Velarde (a la derecha) conversan con unos invitados en La Granda.
Luis María Linde (segundo por la izquierda) y Juan Velarde (a la derecha) conversan con unos invitados en La Granda. / MARIETA

Linde señala entre los puntos débiles de la Eurozona los «elevados» niveles de desempleo y el fuerte endeudamiento

CAROLINA GARCÍA LA GRANDA.

Aunque hay indicios que animan a los expertos a comenzar a hablar de recuperación económica -en Asturias el último informe de la Encuesta de Población Activa (EPA) situaba el paro a niveles de 2009-, aún es pronto para asegurar que la recesión está superada. El gobernador del Banco de España (BE), Luis María Linde, defendió ayer en los cursos de La Granda (Gozón) el papel del Banco Central Europeo (BCE) durante todos los años de crisis. Valoró su empuje y las medidas puestas en marcha para facilitar el despegue económico, pero aún así, aseguró en el marco de su conferencia, que aún queda mucho trabajo por delante, ya que la recuperación «no es firme».

Pese a que defiende que la situación es mejor que hace dos o tres años, Luis María Linde adelanta que todavía «no es lo bastante buena», y subrayó que «aún siguen presentes algunas secuelas de la crisis». Pese a varios años de crecimiento «moderado», el área del euro ha alcanzado un «momento cíclico favorable», con alzas de casi el 2% del PIB, y la «solidez» de la recuperación comienza a reflejarse, señala, en un comportamiento «más dinámico» de la inversión que se extiende «por toda la geografía» del euro. No obstante, advirtió de que, aunque la recuperación económica «está facilitando la corrección de algunos desequilibrios», todavía siguen presentes algunas secuelas de la crisis. Y apuntó, entre otros, a los «elevados niveles de desempleo» y de la «deuda pública», al «reducido» crecimiento de la productividad y a la «debilidad» del proceso de capitalización que representan. Son desafíos que, insiste, requieren «mayor ambición» en los procesos de reforma.

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En su intervención enumeró gran parte de las medidas puestas en marcha por el BCE, todas ellas «efectivas» para «relajar las condiciones financieras, reducir la fragmentación y evitar que el periodo de tasas de inflación negativa que atravesaron las economías europeas «derivase en una espiral de deflación». Con todo, se animó a asegurar por primera vez en diez años que el momento cíclico del euro es «sólido» y se han dejado «atrás los riesgos de deflación». Pese a ello, considera que es pronto para afirmar que está próximo de alcanzar el «objetivo permanente» de acercarse al 2%. Detrás de ese comportamiento de la inflación, dice, detecta un crecimiento de los salarios «muy contenidos» no solo en España, sino en toda la Eurozona que «contrasta» con la mejoría del empleo. Un dato que ha llamado la atención de los analistas que buscan explicación entre la confluencia de distintos factores. Son, explica, el número de trabajadores con contratos a tiempo parcial que generó la crisis y que no han disminuido tras la mejora de la actividad económica; el incremento de colectivos «inactivos» -que no buscan empleo porque creen que no van a encontrar aunque desean trabajar- y el «exceso de mano de obra poco cualificada».

«Es momento de desarrollar una capacidad fiscal para toda la zona euro»

El papel de los gobiernos

Y, aunque el problema no es excepcional en la zona euro (ocurre en otras economías desarrolladas como EE UU), sí tiene una dificultad adicional que no es otra que «la ausencia de mecanismos de apoyo del resto de las políticas económicas a la política monetaria». Es aquí donde Linde reclama más apoyo de la política fiscal en la monetaria y plantea la necesidad de desarrollar una capacidad fiscal para todo el conjunto que contribuya a apoyar la política monetaria, así como aprovechar la «oportunidad» que ofrece el «favorable» momento económico y la superación de algunos de los riesgos políticos para completar la reforma de la gobernanza europea. Es este punto, quiso hacer un inciso para referirse a la situación del Reino Unido que «parece comienza a sentir los efectos de su salida». En cuanto a las medidas a adoptar, aboga por seguir avanzando en la reducción de los vínculos soberano-bancario, para lo que ve preciso un respaldo supranacional que aumente la capacidad financiera del Fondo Único de Resolución frente a una eventual «crisis sistémica».

Y ¿cuál es el papel de los gobernantes? Linde cree que ahora que existe un «cierto «consenso en cuanto a las medidas a adoptar es «responsabilidad clara» de los gobiernos y de las instituciones europeas no desaprovechar las lecciones aprendidas y dar las respuestas adecuadas de política económica.

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