Un juzgado de Gijón anula un contrato privado para modificar una cláusula suelo

El banco se comprometía a cambiar el tipo de interés a cambio de que los clientes renunciaran a cualquier reclamación posterior

S. BAQUEDANO GIJÓN.

El Juzgado de Primera Instancia número 7 de Gijón ha declarado nulo un contrato privado firmado en mayo de 2014 entre una entidad bancaria y una pareja de clientes que habían contraído un préstamo de garantía hipotecaria, que incluía una cláusula suelo, «sin cumplir con las exigencias legales», según consta en la sentencia dictada la semana pasada. La novedad del fallo judicial reside en la nulidad también de ese contrato por el que el banco se comprometía a cambiar el tipo variable a fijo a cambio de que los compradores de la vivienda firmaran su renuncia a cualquier reclamación posterior.

En concreto, la cláusula pactada establecía que, a partir de la fecha del acuerdo, «cualquiera que fuera lo que resultase de la revisión del tipo de interés, el tipo aplicable en ningún caso será superior al 12% ni inferior al 2% hasta el vencimiento de la operación». Al declararse nula dicha cláusula, cualquier modificación o acuerdo posterior es también nulo automáticamente.

La sentencia de este caso que falla a favor de los clientes del banco, defendidos por el abogado gijonés Luis Roza, también recoge que la entidad financiera «se allanó» a la demanda, lo que supone «una manifestación personal de voluntad de la parte demandada por la que muestra su conformidad con la pretensión de la parte demandante, aceptando pura y simplemente que la demanda interpuesta está jurídicamente fundada».

En el fallo judicial se considera, por otra parte, que la actitud de la entidad demandada «debe ser declarada como temeraria o de mala fe», puesto que obligó a la parte demandante a acudir a los tribunales «para reclamar un derecho legítimo, que ha sido reconocido por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea».

Desde que en mayo de 2013 el Tribunal Supremo declaró nulas las cláusulas suelo de diversos bancos por falta de transparencia y les obligó a devolver el dinero cobrado de más a partir de esa fecha, el sector financiero ha puesto en marcha medidas para evitar reclamaciones millonarias.

Así, una de las fórmulas es contactar con los clientes a quienes ofrece eliminar la famosa cláusula a cambio de renunciar a llevar a cabo, en un futuro, posibles reclamaciones judiciales. Ese contrato privado choca, como se observa en la sentencia del juzgado gijonés, con la nulidad de la cláusula de origen que anula cualquier modificación posterior.

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