Liberbank se fija como reto ganar rentabilidad un año después del contagio del Popular

Liberbank se fija como reto ganar rentabilidad un año después del contagio del Popular
La sede de Liberbank, en la plaza de La Escandalera, en Oviedo. / PABLO LORENZANA

El banco aceleró su saneamiento tras la crisis, pero aún tiene más de 4.100 millones en activos improductivos

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Hace justo un año, Liberbank se colocó al borde del abismo. Tras la intervención del Popular por parte de la autoridad de resolución europea el 7 de junio de 2017, el banco que integró al Grupo Cajastur (que incluía el Banco de Castilla-La Mancha), Caja de Extremadura y Caja Cantabria sufrió el efecto contagio. De poco sirvió la defensa unánime de su solvencia que lanzó el consejo de administración de la entidad. En las tres jornadas con negociación bursátil que tuvieron lugar desde la resolución del Popular, en la noche del 6 al 7, los títulos de Liberbank se dejaron el 38% de su valor, lo que supuso una pérdida de 385 millones de euros en su capitalización bursátil.

Los ataques especulativos y el efecto 'pánico', a pesar de que la situación de un banco y otro no tenían nada que ver, llevó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores a suspender, el 12 de junio, la negociación de los títulos en corto de Liberbank durante tres meses, una suspensión que fue prorrogando hasta el 21 de noviembre. Dio así tiempo a la entidad a acelerar su saneamiento con una estrategia con varios frentes: una propuesta de ampliación de capital con derecho de suscripción preferente por 500 millones de euros, desprenderse de los activos improductivos,y la reducción de costes.

Un año después del inicio de aquella crisis el consejo de Liberbank respira tranquilo. Los deberes no están hechos por completo, pero las dudas entre los inversores se han disipado y el banco es más solvente y está más saneado que la media. Su riesgo dudoso se redujo un 40%, su tasa de mora cayó del 13% al 7,8%, su ratio de liquidez a corto plazo se encuentra en el 341% -la media del sector está en el 206%- y, además, ha logrado un fuerte impulso comercial -el incremento de la financiación al sector privado creció un 4,7-.

También es más rentable que hace un año, aunque este último punto es una de sus debilidades. Tanto Liberbank como Unicaja, herederos de las cajas de ahorro, son las entidades más expuestas al negocio tradicional de prestar y captar dinero, que en un periodo de tipos en negativo lastra sus cuentas. De hecho, la rentabilidad financiera (ROE) del primero ronda el 4,6%, alejada de la de otros bancos -Bankinter (12,6%), Santander (8,67%), CaixaBank (6,9%), Sabadell (6,7%), Bankia (6,6%), BBVA (6,4%)-. El plan presentado en noviembre por Liberbank es llegar a un ROE del 8% en 2020.

Diversificación del negocio

Para mejorar su rentabilidad Liberbank ha activado una nueva estrategia de diversificación del negocio, que incluye potenciar la gestión del ahorro a largo plazo y un plan destinado a captar empresas, hasta ahora con un peso menor entre sus clientes. Asimismo, la entidad puede verse beneficiada si el Banco Central Europeo retira los estímulos económicos, algo a lo que ya está dispuesto. De hecho, la próxima semana estudiará fijar un calendario para poner fin a su programa de compra de deuda (el denominado 'quantitative easing'), iniciado en 2015.

Según un informe de los analistas de Kepler Cheuvreux, Bankia y CaixaBank y Liberbank serían las entidades europeas más beneficiadas en el supuesto de que suban los tipos de interés. En el caso de la entidad liderada por el Grupo Cajastur, el incremento de los beneficios antes de impuestos podría llegar al 46%.

Entre los debes de Liberbank también se encuentra continuar con su estrategia de desprenderse de activos improductivos. A lo largo del último año, el banco se ha deshecho ya de recursos por más de 1.500 millones de euros. En agosto de 2017, vendió su filial inmobiliaria Mihabitans a Haya Real Estate, propiedad de Promontoria Holding, con una plusvalía de 84 millones.

Dos meses y medio después, llegó a un acuerdo con Bain y Oceanwood para crear una sociedad conjunta que gestionará Bain Capital Credit para desprenderse de activos por valor de 602 millones de euros. Y este mes de mayo se deshizo de una cartera inmobiliaria valorada en 180 millones a través de una sociedad con G-P-Bolt. Sin embargo, aún le quedan 4.131 millones -frente a los 5.651 de un año antes- en este tipo de activos. El objetivo que se ha marcado es bajar su cartera inmobiliaria del 16,9% del total de activos de la entidad a menos del 12% en el corto plazo, por lo que se prevén nuevas operaciones de este tipo.

Además, también se marca otras metas como proseguir en su estrategia de contención de costes y abordar un ambicioso plan de digitalización. Fuentes de la entidad insisten en que el objetivo final es lograr un proyecto autónomo para tener capacidad para seguir adelante en solitario, aunque Liberbank esté en todas las quinielas de posibles fusiones u opas, algo que tampoco descartan en el banco. Las mismas fuentes reconocen que si llega una oferta se estudiará, aunque no quieren depender de su llegada. «El objetivo es ser un banco rentable, solvente, autónomo y con proyecto de futuro propio, aunque eso es compatible con una oferta», concluyen.

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