El 'banco malo' para empresas medianas en problemas no alcanza sus objetivos

El Proyecto Phoenix, que auspició el Gobierno, solo ha logrado recapitalizar cuatro compañías, entre ellas GAM, frente al mínimo de cinco que se fijó como meta

J. A. B. MADRID.

No está finiquitado, pero la banca considera que es una herramienta con una utilidad bastante más limitada de la que se pensó en un principio. Es el denominado Proyecto Phoenix, una especie de 'banco malo' que crearon al principio de la salida de la crisis las principales entidades del sector (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Popular), impulsadas por el Gobierno, para salvar a empresas medianas muy endeudadas y que, a la vez, resultaran viables.

En abril cumplirá tres años de vida y hasta el momento solo ha logrado recapitalizar cuatro empresas -la primera de ellas la asturiana GAM- frente al mínimo de cinco que se planteó en un principio.

De la última se hicieron cargo a finales de diciembre. Es la firma Sten (Sistemas Técnicos de Encofrado), especializada en fabricar materiales destinados a la construcción y de la que controlan ahora el 51% de sus títulos tras reconvertir cerca de 40 millones de euros que tenían en deuda. Deutsche Bank se ha unido a ellos pero sin cambiar pasivo, a través de un crédito participativo.

Phoenix, que opera como un fondo de inversión, mantiene el control del grupo Condesa (destacado fabricante internacional de tubos de acero soldado) y GAM (General de Alquiler de Maquinaria). Entran dentro de la horquilla de facturación (de 200 a 500 millones anuales) que se admite en el proyecto, donde se prevé un máximo de cinco años para gestionar una empresa.

Así, en su primer año de funcionamiento logró reestructurar más de 600 millones en deuda de las dos compañías citadas, más Chivite. Esta última ha sido precisamente su primera colocación, al vender las bodegas en octubre al grupo Peralada.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos