El capital riesgo aumenta en Asturias hasta los 41,9 millones de euros

El capital riesgo aumenta en Asturias hasta los 41,9 millones de euros

El Principado ve «signos de vitalidad» en las empresas por su actividad inversora y destaca la atracción de firmas extranjeras

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

Los últimos datos, referidos al ejercicio 2016, confirman que el capital riesgo ha entrado en una fase de crecimiento. Tras un final de 2015 y un primer semestre de 2016 ensombrecido por el panorama político nacional, que ralentizó el cierre de algunos fondos y de algunas grandes operaciones, el sector logró unos buenos niveles de actividad. Se captaron 3.919,7 millones de euros, lo que supone un 25% más respecto a 2015. Ese buen ritmo en el conjunto del país es extrapolable a Asturias, que captó 41,9 millones de capital riesgo, el 0,19% del PIB regional, una cuantía que supone un salto cualitativo respecto a los años precedentes, marcados por la crisis económica. Para hacerse una idea de la evolución en el Principado, en 2015 el montante de capital riesgo invertido se limitó a 2,5 millones de euros y un año antes alcanzó los 14 millones.

El ritmo de inversión es creciente. Esta misma semana se conocía que el fondo francés Capzanine aportará 25 millones para refinanciar la deuda del Grupo MBA, la multinacional distribuidora de ortopedia y traumatología con sede en Gijón.

La Sociedad Regional de Promoción del Principado (SRP) es el principal operador de capital riesgo del Principado. Aunque existen otros públicos, como Sodeco y Sadim, además de los promovidos por los ayuntamientos de Gijón y Oviedo, y firmas privadas, como Torsa Capital, la SRP se erige como el organismo con mayor capacidad de movilizar recursos.

Participada mayoritariamente por el Gobierno del Principado a través del IDEPA, la SRP actúa como organismo de promoción económica desde 1984. Su actividad consiste en impulsar el desarrollo de proyectos de inversión ejecutados por empresas asturianas (de nueva constitución o ya existentes), o empresas que se vayan a implantar en la región, mediante diferentes instrumentos. En 2016, la SRP aprobó inversiones por 4.316.104 euros, que promovieron una inversión empresarial de 17,6 millones de euros, correspondientes a catorce empresas, y se crearon 163 empleos.

Por capital riesgo se entiende aquella actividad financiera cuyo objeto principal es la toma de participaciones temporales, a medio o largo plazo, en el capital de empresas no cotizadas, para favorecer su nacimiento, crecimiento o expansión. El capital riesgo aporta a la empresa, además de recursos propios, apoyo y participación en la gestión empresarial. El objetivo final es obtener una rentabilidad para el inversor vía plusvalía, cuando se venda dicha participación empresarial. En España, el término capital riesgo engloba todas las fases de inversión, desde las iniciales (semilla y arranque), el capital expansión o las operaciones apalancadas ('buy outs'). Es decir, engloba lo que en otros países llaman 'venture capital' (inversión en primeras fases) y 'private equity' (inversión en fases consolidadas).

De los datos extraídos del informe de 2016 de la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión (Ascri) se concluye que Asturias registró el 1,15% del total de capital riesgo invertido en España, que sumó 3.619,7 millones de euros. El porcentaje del Principado, calculado a partir de una inversión de 41,9 millones, es muy destacable si se tiene en cuenta el tamaño de nuestra comunidad autónoma y si se observa, además, el comportamiento de otras regiones con mayor crecimiento económico, como Navarra que solo captó 37,2 millones de euros. ¿A qué se debe entonces el elevado dato de Asturias? Según explican desde la SRP, este salto puede obedecer a la apuesta de fondos privados que han invertido ese año en proyectos empresariales concretos en el Principado. Así es. En 2016 se registraron dos importantes operaciones: la de ProA Capital, que entró en Global Oil Petroleum, y la del fondo inversor alemán Quantum Capital Partners en Vauste Spain, la antigua fábrica de Tenneco.

Y la inversión va a más. En opinión de Eva Pando, directora general del IDEPA y presidenta de la Sociedad Regional de Promoción y de Asturgar, la actividad desarrollada por las empresas asturianas presenta evidentes «signos de vitalidad». Muestra de ello son los 12,7 millones de euros de inversión generada en 2017 por los once proyectos en los que participó la sociedad de capital riesgo con la aportación de 4,8 millones de euros, apoyando la creación y el mantenimiento de 200 puestos de trabajo.

Dinamismo empresarial

Con el mismo optimismo se manejan los resultados de 2017 del IDEPA: 469 proyectos, con una inversión cercana a los 68 millones de euros, han recibido un apoyo financiero de más de 18 millones de euros, a través de las convocatorias propias y de la Administración central que gestiona el IDEPA, contribuyendo a la creación y mantenimiento de más de 1.900 empleos. Otra muestra del dinamismo empresarial son los resultados de Asturgar en 2017 al avalar con 9,2 millones de euros 103 proyectos, lo que permitirá una inversión de 22,7 millones de euros y un efecto sobre 3.906 empleos.

Todo ello, unido a indicadores económicos positivos, como es el incremento de la actividad exportadora de las empresas, con una tasa de cobertura 10,5 puntos porcentuales por encima de la media española; un índice de producción industrial que da muestras de la vitalidad del principal sector económico al posicionar a Asturias como la tercera comunidad con mayor crecimiento interanual y un crecimiento constante del empleo (51 meses consecutivos registrando caídas interanuales en el número de parados).

A esta revitalización de la actividad económica, según Pando, no ha sido ajena la presencia en el Principado de un amplio y diversificado panel de empresas de capital extranjero (más de un centenar), «que nos permite situarnos en el séptimo lugar en el ranking de comunidades autónomas receptoras de inversión extranjera (el tercero en 2015)».

«Estas empresas de capital extranjero han sabido ver en nuestra región un entorno favorable para invertir: tenemos una población activa altamente cualificada, un ecosistema innovador con una clara vocación industrial, un fuerte apoyo de las autoridades regionales y una extraordinaria calidad de vida», concluye Pando.

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