«Hoy hay capital riesgo disponible para proyectos de emprendimiento»

Pedro Jareño, en el Hotel de la Reconquista, en Oviedo. /  DANIEL MORA
Pedro Jareño, en el Hotel de la Reconquista, en Oviedo. / DANIEL MORA

«Las 'startups' cuentan con más herramientas para sacar adelante proyectos: más acceso a la información, fondos de inversión, escuelas de formación y programas de aceleración» Pedro Jareño director de emprendedores de Microsoft y cofundador de Minube

AIDA COLLADO OVIEDO.

Existe una brecha entre 'startups' y corporaciones que hay que estrechar. Un escalón que la distancia y que Pedro Jareño, conocedor de ambos frentes, está dispuesto a superar. El actual responsable de Emprendedores de Microsoft comenzó su recorrido en este ecosistema cuando fundó, junto a su primo, 'Minube', por lo que conoce de primera mano la problemática a la que se enfrentan este tipo de empresas. Recientemente narró su experiencia, en el acto de entrega de los galardones anuales del CEEI.

-Montó una 'startup' cuando aún no se sabía lo que era. ¿Ha mejorado la situación para los emprendedores?

-Fácil nunca es. La complejidad es parte del emprendimiento, pero hoy hay más bases para poder sacar adelante proyectos: hay más acceso a la información de casos de éxito y de fracaso, escuelas de formación, personas con experiencia y 'startups' que pueden contar su visión, programas de aceleración e incluso hay más acceso a fondos de inversión. Hoy en día hay capital riesgo disponible para montar proyectos de emprendimiento. No es más fácil pero sí existen más herramientas.

«Por bueno que sea un proyecto, necesita a gente talentosa y con capacidad de sacrificio»

-Se licenció en Periodismo, se formó para escribir en un periódico, pero fundó 'Minube'.

-Yo estudié del año 1998 a 2003, justo el momento en el que internet estaba saliendo de los espacios cerrados, cuando empezó a llegar a nuestras casas. Eso me fascinó. Mi pasión es la comunicación y en aquel momento me pareció que aquello iba a cambiar el modo en el que se comunicaba. Me integré mucho en todo lo que tenía que ver con internet. Hice prácticas en la universidad en el primer periódico digital que existió. Cuando terminé la carrera tenía bastante conocimiento de lo que internet era por aquel entonces, que no tiene nada que ver con lo que es hoy. Terminé escribiendo una especie de manuales para torpes para la editorial Anaya. Todo ello me hizo entender que este era el sitio en el que todo iba a pasar. Tuve la suerte de poder entender eso antes que otra gente. Luego, tuve la suerte de ponerme a trabajar con mi primo, Raúl Jiménez, que es el CEO de 'Minube' y un emprendedor de nacimiento, cosa que yo no era. Me volqué absolutamente en ese proyecto y en el emprendimiento.

-Los bancos sostienen que vuelve a fluir el crédito. ¿Sigue siendo el acceso a la financiación un gran obstáculo?

-Creo que ha cambiado bastante, no tanto por los bancos sino por la profesionalización de los fondos de inversión especializados en el mundo 'startup'. En España, hasta hace poco tiempo, era muy difícil encontrar esos profesionales de la inversión en empresas de base tecnológica. Ahora los bancos están creando sus propios departamentos específicos de innovación o inversión en 'startups'. Están, por un lado, esos fondos profesionales al 100% y, por otro, emprendedores que han conseguido vender ya sus empresas, tienen capital y lo reinvierten en el sistema. En España, desde hace años, existe capital para ayudar de otra manera a los emprendedores.

-Se crean muchísimas empresas en internet. También fracasan muchísimas. ¿Es una especie de selección natural deseable o un problema?

-Es una reflexión interesante. Creo que es importante que haya una curación de aquello que no aporte valor, pero el propio mercado lo elige. Sí es un proceso de selección natural en ese sentido, pero al mismo tiempo deberíamos entre todos intentar conseguir que fracasen las menos posibles de aquellas que merecen la pena. Ahí está el fallo de la ecuación: hay grandes 'startups', con grandes equipos y grandes productos o servicios que solucionan una necesidad de mercado y fracasan, por muchas razones: porque hay una pérdida de foco, por un problema personal, porque no consiguen vender el proyecto, porque el momento no es el correcto...

-No ha nombrado la aparición de nuevos competidores. ¿Es positiva?

-La competencia es superpositiva. De hecho, hay algunos inversores que jamás se fijan en una empresa que no tenga ya cierta competencia. La competencia lo que hace es validar mercados. Si alguien lanza un producto y otro aparece a continuación haciendo lo mismo demuestra que existe una necesidad. Si entre los dos o los 15.000 que trabajan en ese espacio demuestranr que existe esa necesidad, habrá más pastel para todos.

-Un día alguien crea una empresa de reparto de 'tuppers' a domicilio y al día siguiente hay montones que trabajan en toda la Península. ¿Se acortan los modelos de negocio?

-Uno de los aprendizajes importantes del mundo del emprendedor es la capacidad de pivotar. Muchas 'startups' de hoy no tienen nada que ver con el modelo de negocio con el que nacieron, con el que crecieron o con el que consiguieron financiación. Así que la respuesta es sí, pero es totalmente maleable. Es una de las grandes ventajas que tienen los emprendedores que desarrollan una estructura ágil, que pueden darle la vuelta y encontrar otro modelo de éxito.

-¿Por qué decidió dar el salto a una gran corporación como Microsoft?

-Hacía unos años que había salido de Minube como una decisión totalmente personal y la verdad es que no había encontrado un nuevo proyecto que me motivara. Me había planteado la posibilidad de crear otra 'startup', participé en algún proyecto, estuve trabajando en marketing... Y me apareció esta oportunidad. Para mí lo más fascinante que me ha pasado como emprendedor es la capacidad de generar impacto en la sociedad. Me di cuenta de que desde una compañía como Microsoft, en un momento en el que mira hacia el 'cloud' y las 'startups', yo que conozco el mundo emprendedor y ese ecosistema podría ayudar a que sean ellos quienes desarrollen esos productos o servicios. Era una oportunidad para ampliar ese impacto enorme.

-¿Cómo se identifican las 'startups' de alto potencial?

-Algunas comparten características positivas. La primera de todas, siempre va ligada al equipo. Por bueno que sea el producto, necesita detrás a gente hipertalentosa, que tenga una capacidad de sacrificio enorme, la resiliencia necesaria para levantarse una vez han caído y capacidad de empatizar al crear equipos que sigan a los fundadores que tuvieron esa idea loca. Por otra parte, el producto debe solventar una necesidad. Eso es clave. Hay productos muy bonitos que no aportan un valor real.

-¿Concibe la idea de pasar el resto de su vida laboral en una empresa?

-No lo sé. Lo veo complicado, pero porque creo que hasta las propias corporaciones en el día de mañana tendrán que cambiar ese modo de trabajar. Lo que sí que tengo claro es que para una persona es muy positivo salirse de su zona de confort.

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