«El carbón ya no es el escenario de presente ni en España ni en el mundo»

Levin, el sábado, en su visita al Museo de la Minería.
/P. CITOULA
Levin, el sábado, en su visita al Museo de la Minería. / P. CITOULA

«Hemos tenido experiencias de desafíos independentistas, pero no se puede comparar con el catalán» Matthew Levin, Embajador de Canadá

ALEJANDRO FUENTE EL ENTREGO.

El embajador de Canadá en España, Matthew Levin, ha realizado una visita a Asturias de dos días para conocer, de primera mano, la labor que realiza una filial de una empresa minera de su país, Orovalle, en Belmonte. En su primer viaje a la región, también tuvo de oportunidad de visitar el Museo de la Minería de El Entrego con motivo de la presentación de una guía didáctica sobre la minería.

-¿El sistema de explotación de las minas asturianas es muy diferente al canadiense?

-En mi país también hay mucha minería del carbón y no es tan distinta a la que he visto aquí. Cada mina tiene su propia complejidad por su ubicación o la geología de la zona. Pero, en definitiva, cualquier explotación de aquí se puede ver en Canadá. Quizá no con esta arquitectura, pero sí con la técnica. Aquí se aprecia un largo recorrido histórico con el que allí no contamos.

-¿Hay un grado de dependencia similar del carbón en su país como aquí?

-Desconozco el porcentaje de la mezcla energética en España. Pero en Canadá está bajando de forma significativa. Se trata de un sector que ha sido muy importante en algunas regiones del país. Hablamos de un territorio con enormes cantidades de reservas de combustibles fósiles, de carbón, petróleo y gas natural, pero también se genera mucha energía hidroeléctrica, que en muchas zonas ya representa la mayor parte del consumo.

-En España y en Europa también se reduce. ¿Entonces, el futuro de la minería por dónde pasa?

-Está claro que no pasa por el carbón. El futuro de la minería es la metálica y de otros minerales cuya demanda es muy elevada. El carbón en Asturias ha representado una parte importante de la industria, pero ya no es el escenario de presente ni en España ni en el mundo.

-Defiende que la minería es sostenible. ¿Pero, cómo?

-Tenemos la convicción de décadas de experiencia de que la actividad extractiva puede y tiene que ser compatible con la sostenibilidad en todas sus dimensiones: social, ambiental y con las comunidades limítrofes de las actividades. Es importante minimizar las consecuencias de la extracción una vez finalizada la explotación. Se puede comprobar en Orovalle, en Belmonte, donde ya se están recuperando terrenos afectados por la actividad. Parte de esta concienciación viene porque en Canadá no siempre se han hecho bien estas cosas. Hay parte del país que se han ido recuperando, pero en los años setenta eran como un paisaje lunar.

-En las cuencas centrales de la región se está viviendo ese final del proceso y preocupa el impacto social que deja el cierre de una mina.

-Eso no es un fenómeno único de la minería. Toda la economía de nuestras sociedades es un proceso constante de transformación y de evolución. Esa continua transformación es parte de nuestra forma de generación económica y hemos aprendido mucho a manejar este tipo de situaciones. Hay que asegurar que los trabajadores tengan oportunidad en otros sectores.

-¿Por dónde pasa la responsabilidad de los países desarrollados en el sector minero de continentes como el africano?

-Dada la importancia sel sector en Canadá con presencia mundial, nuestro gobierno ha desarrollado una estrategia de responsabilidad corporativa social de empresas mineras: tienen que trabajar fuera como si estuvieran en Canadá. Hay mecanismos de comunicación y diálogo para que la administración pueda confirmar ese pacto en otros países.

-¿España debería de mirar a su país para solucionar las ansias independentistas de otros territorios, como es el caso catalán? Ustedes lo resolvieron con Québec.

-La situación catalana es para Canadá una cuestión interna de España. Nuestro país tiene una relación que valoramos muchísimo con una España unida, que incluye todas sus diferentes regiones con las que mantenemos relaciones directas de amistad y de cooperación. Hemos tenido nuestra propia experiencia en desafíos de este tipo, pero no se pueden hacer comparaciones. Si alguien quiere mirar esa experiencia, estamos abiertos a compartirla, pero no partimos de la idea de dar lecciones a nadie. Las diferencias son importantes, y las tensiones territoriales tienen que manejarse en su propio contexto.

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