Morir lentamente en el trabajo: los riesgos psicosociales

Morir lentamente en el trabajo: los riesgos psicosociales
Hoy en día son frecuentes las noticias y artículos sobre el acoso en su vertiente moral y sexual, el estrés, la violencia en el trabajo, etc., pero ninguno de esos artículos expone la necesidad de que los afectados y/o su entorno, ante la más mínima sospecha de estar sufriendo “algo raro” en el trabajo se han de poner en inmediato contacto con una abogado laboralista, para que, en compañía de un equipo multidisciplinar, diagnostique adecuadamente la situación y tome a tiempo las medias necesarias
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Cuando uno siente dolor de estómago no espera a que ese dolor sea insoportable y esté al borde del colapso para tener una opinión médica y hace lo necesario por y para su salud. Sucede lo mismo en nuestro trabajo; cuando levantarnos para ir a trabajar es un suplicio por dónde hemos de trabajar, con quién trabajar, por tener que aguantar a cierto jefe o compañero, por el nivel de presión existente, etc., estamos ante alguno de los síntomas de padecer algún riesgo psicosocial no adecuadamente tratado por la política de prevención de riesgos laborales de la empresa.

En el trabajo no solo hay riegos físicos como el dolor de espalda o la posibilidad de contraer una enfermedad o sufrir un accidente. La nula introducción de la valoración y evaluación de los riesgos psicosociales en los planes de prevención de riesgos llevan a la minusvaloración de situaciones que no pueden catalogarse de normales. Dado que no es normal sobrepasar limites de estrés, estar deprimido por el trabajo, sufrir humillaciones, gritos o terminar las jornadas desesperado y con ganar de dejarlo todo y en algún extremo suicidarse.

El acoso moral, el acoso sexual, el acoso organizacional, la presión ejercida por los jefes, la persecución de algunos compañeros, la mala organización del trabajo que provoca estrés e incluso la violencia física y el suicido por motivos laborales tras, en muchos caso, situaciones de obsesión por el trabajo, son patologías que sufre el trabajador por una mala planificación de los riesgos en la empresa y por una dejadez a la hora de afrontar estos problemas que solo al final se quieren judicializar cuando ya tienen difícil solución.

La práctica correcta por parte de los empresarios en tener muy presente en su actividad estos riesgos y en el lado del trabajador no aceptar como normal lo que no lo es, y consultar con un abogado a tiempo para establecer una buena estrategia; en primer lugar para lograr paralizar estas actitudes y, de no ser posible la primera opción, tener las pruebas necesarias para demostrar algo que muchas veces no es fácil hacerlo, y mucho menos si esperamos hasta el final.

Hemos de trabajar para vivir, no vivir para trabajar y dejarnos la vida en el trabajo.

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