«Las centrales térmicas asturianas están abocadas a transformarse»

El economista Ramón Tamames, ayer, en Madrid. / IÑAKI MARTÍNEZ
El economista Ramón Tamames, ayer, en Madrid. / IÑAKI MARTÍNEZ
Ramón Tamames - economista

«El Estado tiene que velar por que haya un respeto por la naturaleza, si no esto va a ser invivible»

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Doctor en Ciencias Económicas y Derecho, catedrático y político, ex diputado del PCE e IU, reconvertido al CDS... Ramón Tamames (Madrid, 1933) ha vivido muchas vidas, entre ellas, la de autor de una prolífica colección de libros y ensayos sobre economía española e internacional. Acaba de publicar 'El último siglo económico en una sentada. Capitalismo. El gato de siete vidas', una síntesis de los últimos cien años en apenas 154 páginas, que presentará el lunes en el Ateneo Jovellanos en colaboración con el Aula de Cultura de EL COMERCIO.

-Habla en su libro del neomodismo. ¿De verdad el capitalismo está superado?

-Depende de las zonas. En los países avanzados ya no es el capitalismo manchesteriano de la explotación pura y dura. Se ha ido hacia una economía mixta en la que el sector público representa hasta el 50% del PIB. Las huelgas generales ya no son contra la burguesía, sino contra el Gobierno. Además, existe un Estado del bienestar, con pensiones, educación, sanidad, dependencia... Y hay un tercer encaje, el de la ecología. El Estado tiene que velar para que haya un respeto por la naturaleza, porque como sigamos así esto va a ser invivible. El neomodismo es un nuevo modelo de desarrollo.

-¿Y qué queda del comunismo?

-Es un reducto de miserables. Quedan Cuba, Venezuela, Corea del Norte... y Vietnam sigue el camino de China, que es ir hacia el capitalismo leninista. Venezuela es la segunda Cuba, con una miseria importante y falta de libertades.

-Da usted mucha importancia a la ecología. ¿De qué sirve cumplir con el Acuerdo de París si EE UU se va y países como China siguen contaminando?

-China está cumpliendo, pero es un país muy grande y su transformación requiere de años. Estados Unidos también. Donald Trump no se ha enterado de que no basta con irse del Acuerdo de París, para lo que además necesita dos años. Lo que no hace el Gobierno federal lo hacen los Estados, las ciudades o las empresas, que están llevando a cabo una política muy seria. California o Washington están a la vanguardia.

-¿Es imparable la descarbonización?

-Aunque no me guste el término, está impregnando a todo el mundo. Se ha ganado la batalla.

-Asturias es muy dependiente del carbón y de la energía térmica. ¿Tiene que desaparecer?

-Desde luego. Muchas entidades ya no prestan dinero a empresas que usan carbón y ya no invierten en petroleras. Las centrales asturianas están abocadas a transformarse. No tienen por qué desaparecer, primero pueden dar un paso hacia el gas, pero luego tendrán que ser otro tipo de centrales. Hay un combate serio por la captura de C02, pero es muy difícil y costaría mucho su desarrollo.

-¿Qué le parece la movilización de los pensionistas?

-Me parece bien, pero ha habido varios años de deflación en los que las pensiones se han revalorizado y eso no lo cuentan. En España la pensión es el 70% del salario y, en otros países, el 50%. Lo que hay que hacer es aumentar la productividad y el empleo. Son las dos condiciones para que suban las pensiones.

-¿Y la huelga feminista del 8-M?

-Siempre he estado a favor de la igualdad. Es absolutamente normal. Cuando se trabaja, uno ya no se fija si tiene al lado un hombre o una mujer. La igualdad cae por su propio peso.

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