Energía insiste en condicionar el cierre de las térmicas a que no se encarezca la luz

No cede ante Competencia y anuncia que no anulará las nuevas condiciones para autorizar clausuras y apunta que podría haber interés del extranjero por plantas españolas

J. M. CAMARERO

El cierre de las dos últimas centrales de carbón con las que cuenta Iberdrola en España, la de Lada y la de Velilla, tendrá que cumplir con los requisitos establecidos por el Ministerio de Energía. Unas exigencias que van más allá de asegurar que esas clausuras no afectan al suministro de la red a pesar de las recomendaciones elaboradas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Por eso, también se tendrá en cuenta el impacto medioambiental de esta decisión, así como las consecuencias que pueda originar en la competencia dentro del sector eléctrico y, sobre todo, el impacto en el coste de la luz. Porque el Gobierno teme que esa autorización «pueda suponer un incremento en los precios» que pagan los ciudadanos, según apuntaron ayer fuentes del departamento dirigido por Álvaro Nadal.

Ante este problema, el Ministerio de Energía seguirá adelante con el decreto por el que regula el proceso del cierre de plantas eléctricas, aunque incorporará parte de las recomendaciones que Competencia plasmó el miércoles en un informe no vinculante. En concreto, aclarará cómo aplicar los últimos requisitos «con coherencia y previsibilidad» para «sustanciar aún más esos parámetros» que Energía incluyó en su proyecto normativo en lo que respecta a las consecuencias medioambientales, el precio y la competencia en el sector. «Lo definiremos más claramente», indican desde el Ejecutivo para apuntar que recogerán los consejos de la CNMC sobre este procedimiento.

También lo harán en lo relativo a la posibilidad de que, ante la ausencia de empresas que se quieran quedar con las centrales que se pueden cerrar, Energía adjudique la instalación a un tercero. Se trata de una posibilidad tachada de «discrecionalidad» por parte de Competencia. El ministerio reconoce ahora que «se puede simplificar el proceso de las subastas» al tratarse de un procedimiento «muy complejo» tal y como está ideado hasta ahora.

Lo que no quiere Energía es que la petición de Iberdrola sobre sus térmicas se extienda a otras fuentes del sector, con la vida útil de las nucleares a punto de cumplir en los próximos años. De hecho, desde el ministerio reconocen que «podría haber interés internacional en operar en centrales» españolas que las compañías de generación actuales quisieran abandonar.

Clausuras condicionadas

En cualquier caso, el Ejecutivo central mantiene su intención de condicionar las peticiones de cierre a estos parámetros más allá de la seguridad del sistema. Competencia llegó a señalar en su informe la sobrecapacidad con la que cuenta el sistema eléctrico peninsular y minimizaba el impacto que pudiera tener una decisión como la que la firma presidida por Ignacio Sánchez Galán quiere poner en marcha con sus dos instalaciones térmicas de Lada y Velilla. En el Ministerio de Energía señalan que la ley exige condicionar los cierres de estas instalaciones «a un correcto funcionamiento del sistema» eléctrico, sobre el que ha incluido las nuevas condiciones.

Además, se muestran confiados desde la cartera que dirige ÁlvaroNadal en que esta normativa cumple con todas las exigencias de las diferentes directivas europeas y que tiene «cobertura legal y enganche suficiente en la legislación actual». Ahora, esperarán al dictamen de la Oficina del Cambio Climático para adaptar el decreto a sus recomendaciones y tramitarlo en las Cortes a la espera de tomar una decisión sobre el carbón u otras centrales energéticas.

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