La cogeneración pide alargar la vida útil de estas instalaciones hasta el año 2030

Calor. Planta cogeneradora de Industrias Lácteas Asturianas (Illas), en Navia, una de las de mayor potencia instalada de las que operan en la región. / E. C.
Calor. Planta cogeneradora de Industrias Lácteas Asturianas (Illas), en Navia, una de las de mayor potencia instalada de las que operan en la región. / E. C.

La mitad de las 22 plantas que existen en Asturias tendrían que cerrar en los próximos cuatro años si el Gobierno no aprueba una nueva regulación

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

En un momento de importante debate energético en España y en el contexto de una fuerte apuesta por la reindustrialización en toda Europa, la cogeneración se alza como una fuente eficiente y que ahorra al país energía primaria y emisiones de CO2, al tiempo que brinda estabilidad y competitividad industrial. Así lo ven desde la Asociación Española de Cogeneración (Acogen), que actualmente negocia con el Gobierno central un marco regulatorio que permita planificar la continuidad de las plantas cogeneradoras, puesto que en los próximos años un amplio número de ellas deben tomar una decisión para asegurar su funcionamiento o cerrar. Su pretensión es lograr hasta 2030 la extensión de la vida útil de estas plantas que permiten rebajar la elevada factura energética de la industria y, por ende, el recibo de la luz de todos los consumidores.

En Asturias existen 22 centrales de este tipo con una potencia instalada de 113,5 megavatios y una producción eléctrica bruta de 667,6 GW por hora. Están implantadas en empresas del sector alimentario, como Industrias Lácteas Asturias (Illas), Corporación Alimentaria Peñasanta (Capsa), Nestlé, Industrias Roko; en el papelero, como Ence; en el químico, como Química del Nalón; en el sanitario, como el Hospital Nuestra Señora de Covadonda, de Oviedo, y en el propio sector eléctrico, como la central térmica de Aboño de la compañía EdP. El valor de la producción de electricidad de las cogeneraciones en el Principado ronda los 60 millones de euros al año.

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La mayoría de las plantas asturianas se hicieron hace ya muchos años y la mitad de ellas están llegando al final de su vida útil regulatoria, definida por decreto en 25 años. Así, por tanto, más de la mitad de la potencia de cogeneración de Asturias, equivalente a 33 megavatios, debe tomar una decisión de inversión en los próximos cuatro años para mantenerse en funcionamiento en la próxima década.

A grandes rasgos, la cogeneración consiste en la obtención en un mismo proceso de energía eléctrica y calor útil. Es aplicable, fundamentalmente, en las industrias que utilizan vapor y/o agua caliente como químicas, papeleras o alimentarias; en las que requieren procesos de secado, como en minería, cerámica y similares; y, en general, en cualquier instalación que consuma calor o frío.

Aparte de su alta eficiencia energética, la ventaja de la cogeneración es que se puede aprovechar tanto el calor generado como la energía eléctrica en un único proceso. De la forma convencional harían falta una central eléctrica para la producción de electricidad y una caldera convencional para la generación de calor. La cogeneración se realiza en lugares cercanos al punto de consumo, y es por eso que se evitan cambios de tensión de la electricidad, transportes a larga distancia y un mejor aprovechamiento de la energía. En las redes eléctricas convencionales, se estima que se pueden llegar a perder entre un 25% y un 30% de la electricidad generada durante su transporte.

Si la energía de los gases de escape de la combustión se utiliza para la refrigeración mediante los sistemas de absorción el proceso se denomina entonces trigeneración.

En la producción convencional de electricidad se suele generar mediante un alternador, movidos por un motor eléctrico o una turbina. De esta forma, el aprovechamiento de la energía química del combustible, es decir, su eficacia térmica, es solamente del 25% al 40%, ya que el resto se debe de disipar en forma de calor. Sin embargo, el sistema de cogeneración es mucho más eficiente. Durante la generación, se puede aprovechar un 70% de la energía mediante la producción de agua caliente y/o calefacción. Incluso en las centrales térmicas se puede generar energía eléctrica de nuevo mediante el uso del vapor a presión.

La cogeneración, asociada a Acogen, ha remitido al Gobierno toda la documentación que tiene en sus manos sobre los costes y beneficios de este sistema y confía en que, en los próximos meses, haya una respuesta favorable. En concreto, solicita una solución regulatoria que permita planificar la continuidad de las instalaciones hasta 2030, puesto que en dos años 141 industrias cogeneradoras del país deben tomar una decisión para asegurar su funcionamiento.

Según sus cálculos, entre el pasado año y 2025 el 60% del parque cogenerador de España finalizará su vida útil regulada. La ausencia de un marco para la continuidad congela inversiones en este ámbito y también industriales, advierten desde Acogen.

Además, los análisis coste-beneficio confirman que es más positivo y cuesta menos mantener en operación la cogeneración y seguir aprovechando sus contribuciones, que dejarla cerrar por ausencia de un marco regulatorio y tener que pagar más cara la energía. «Solo ya la gran contribución que supone la generación distribuida a los objetivos de eficiencia y ahorro de emisiones, justifica su continuidad», agregan.

Por otra parte, la cogeneración es un componente clave de la política energética y medioambiental europea, ya que contribuye fuertemente a la consecución de sus tres objetivos principales: la seguridad de abastecimiento, la competitividad industrial y el respeto al medioambiente.

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