El consejo de Duro impide el nuevo intento de Del Valle de abocar la empresa al concurso

La plantilla se concentró a la salida de la sede gijonesa de Duro para advertir a los accionistas de que rechazaría un concurso. /  DAMIÁN ARIENZA
La plantilla se concentró a la salida de la sede gijonesa de Duro para advertir a los accionistas de que rechazaría un concurso. / DAMIÁN ARIENZA

El órgano ejecutivo de la compañía aprueba la venta de su sede en Madrid al fondo británico Signal por más de 30 millones de euros

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

Siete horas duró el consejo de administración. Una reunión que sirvió a Duro Felguera para aprobar la venta de su edificio en Madrid al fondo británico Signal por más de 30 millones de euros; para analizar la propuesta de la banca de refinanciación de la deuda y la ampliación de capital, y para echar por tierra el nuevo intento de los principales accionistas de llevar la empresa a un preconcurso de acreedores.

La pancarta que el comité de empresa había desplegado a las once de la mañana a la entrada de la sede del grupo, en el Parque Científico y Tecnológico de Gijón, rezaba «Familias Arrojo y Arias, estamos vigilantes», y presagiaba lo que en su interior ocurriría más tarde. Fue en el turno de ruegos y preguntas. El ex presidente de la compañía, Ángel del Valle, comenzó a argumentar la necesidad de instar el artículo 5 bis, una propuesta secundada por el consejero Antonio Guerrero Camps, nombrado a dedo, a principios de febrero, por el propio Del Valle en representación de Inversiones Somió (de la familia Arrojo, que controla el 24,4% del capital).

El tercer consejero de los Arrojo en representación de Inversiones El Piles, Javier Sierra, que había solicitado la semana pasada la convocatoria extraordinaria de un consejo para abordar específicamente la propuesta del concurso, no acudió a la reunión de ayer, pero delegó su voto en Camps. Se da la circunstacia de que Sierra, además de ser consejero del grupo figura en la nómina del mismo, ocupándose de las labores de 'compliance officer', esto es, de supervisión y gestión de cuestiones relacionadas con el cumplimiento normativo.

El caso es que el nuevo intento, y van más de tres, de la familia Arrojo de votar su propuesta de concurso en el consejo de administración volvió a frustrarse. Según fuentes cercanas a la empresa, el resto de los consejeros, encabezados por el presidente, Acacio Rodríguez, entienden que dicha opción está hoy «fuera de lugar», dado que existe un plan de saneamiento «muy estudiado» y se negocia un plan de reestructuración con la banca que tiene por objeto reactivar la compañía.

La segunda familia accionista, con un 10% del capital y representada en el consejo por Teresa Arias, no llegó a pronunciarse, aunque las fuentes consultadas dan por hecho que apoya a los Arrojo en sus movimientos. Es más, las mismas fuentes advierten de que ambas familias no cejarán en su empeño de llevar la empresa a concurso.

Por otra parte, el máximo órgano ejecutivo de Duro Felguera aprobó la venta de su sede en Madrid al fondo de inversión Signal Capital Partners, radicado en Londres. El acuerdo se cerró la noche anterior en la capital española por un importe superior a los 30 millones de euros, e incluye el alquiler de parte del espacio que hoy ocupa Duro Felguera en dicho inmueble y que se verá mermado en 4.000 metros cuadrados.

El consejo de administración también analizó la propuesta de la banca. Una vez ejecutada la quita, el grupo se quedará con una deuda de 85 millones. Los 25 millones de nuevo dinero se catalogarán como deuda subordinada que, en caso de incumplimiento en su pago, se canjeará por el 6% del capital. Los bancos, no obstante, no tienen ningún interés en entrar en el accionariado, según fuentes financieras.

La propuesta de la banca incluye también la liberación de 100 millones de euros en avales, la mitad deberá estar colateralizada por la compañía que aportaría garantías con sus desinversiones, entre ellas la de su sede en Madrid.

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