El fin de la crisis amplía las desigualdades laborales entre los hombres y las mujeres

Más del 90% de las mujeres están empleadas en el sector servicios, mientras que entre los varones son un 61,7%. /ÁLEX PIÑA
Más del 90% de las mujeres están empleadas en el sector servicios, mientras que entre los varones son un 61,7%. / ÁLEX PIÑA

La recuperación de los sectores con mayor presencia masculina hace crecer las brechas en Asturias, que en ingresos se sitúan entre el 20,8% y el 38%

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

La brecha que separa a hombres y mujeres en el mercado laboral no es una, sino que son varias. Y además están creciendo con la recuperación económica. Aunque la más conocida sea la salarial, esta es consecuencia de otras desigualdades que, incluso, se remontan a la más tierna infancia. Cualquier comparativa sobre el trabajo perjudica al colectivo femenino, que sufre mayor nivel de desempleo, menor tasa de actividad, segregación ocupacional, menor presencia en puestos de responsabilidad, predominio del empleo a tiempo parcial, mayor nivel de temporalidad, de inactividad y una precariedad laboral superior, lo que deriva también en peores pensiones de jubilación y más pobreza. Y todo ello, cuando en el ámbito educativo las mujeres obtienen mejores resultados que los hombres. Sin embargo, eligen de forma minoritaria estudios técnicos, relacionados habitualmente con una mayor proyección profesional, y se les atribuyen socialmente las tareas del hogar o del cuidado de hijos y mayores.

La distinta remuneración pone una cifra clara y gráfica a un problema que va más allá y que, en Asturias, se ve agravado por una estructura económica en el que actividades tradicionalmente masculinizadas tienen un peso superior en el PIB. Por tanto, aunque la mujer no esté en el Principado especialmente peor que en otras comunidades, la importancia de la industria -un sector que suele ofrecer mejores condiciones y que emplea mayoritariamente a hombres- hace que por efecto estadístico las distancias de género se agranden en la comunidad.

Y si las brechas son varias, la salarial tampoco es una. Tanto UGT como CC OO o el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), entre otros, ofrecen informes periódicos sobre su evolución y con distintas perspectivas. Así, el sueldo base no es, precisamente, lo que más se debe tener en cuenta para hacer este análisis cuantitativo, ya que las grandes diferencias suelen encontrarse en pagas extras, complementos por rendimiento, remuneraciones especiales o en que son ellos los que ocupan los puestos de responsabilidad.

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Según los distintos informes, la brecha salarial en Asturias se sitúa como la primera o la segunda de todo el país, con porcentajes de entre el 20% y el 38%. La última Encuesta Anual de la Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística, referente a 2015, refleja una diferencia de 7.589 euros entre el sueldo medio de las mujeres y el de los hombres (18.925 frente a 26.514), alrededor de un 28% de separación, dato que toma como referencia UGT, que cifra en el 22,9% la nacional. Sin embargo, el porcentaje puede variar dependiendo de la comparación que se haga. No es lo mismo relacionar los ingresos medios anuales que lo que se cobra por hora o tomar como referencia para extraer el porcentaje el sueldo masculino o el femenino. El informe 'La brecha salarial en Asturias o la permanente desigualdad', presentado por CC OO de Asturias el pasado 22 de febrero, da la clave. «La percepción de la brecha es de mayor desigualdad -y también más real- si se expresa en términos de salario de los hombres al de las mujeres», subraya. Así, este análisis sitúa en un 26,3% el aumento que tendría que tener la remuneración femenina para igualar a la masculina. «Ello equivaldría a trabajar 96 días más sobre los 365 días que tiene el año», ilustra el sindicato, mientras que si se tiene en cuenta el ingreso bruto por hora normal de trabajo, las mujeres cobran un 20,8% por debajo. En función de los salarios medios anuales y con la información de la Agencia Tributaria, CC OO eleva más aún más la diferencia. «El mayor número de horas trabajadas hace que los ingresos de los trabajadores varones sean un 38% superiores», señalan, el mismo porcentaje que emplea Gestha, un 1% más que el año anterior.

Que la desigualdad en el Principado sea de las mayores de España no refleja un mercado más machista, sino que tiene su origen en la estructura económica de la región, con ese mayor peso de la industria. De hecho, los hombres cobran de media más que en el resto del país, mientras que las mujeres lo hacen por debajo de la media. Menos de la mitad de las asalariadas tiene ingresos por encima de 1,5 veces el salario mínimo interprofesional, frente a dos de cada tres hombres. Una comparativa por sectores es esclarecedora. En la industria trabajan 45.600 hombres (el 22,7% del total) por solo 10.300 mujeres (5,5%), mientras que en los servicios son 124.100 los varones empleados (61,7% del total) y 169.000 féminas (90,3%).

Pero más allá de las particularidades del caso asturiano, el mercado laboral comparte con el nacional la discriminación femenina, que no ha logrado frenar ni la Ley de Igualdad nacional de 2007, ni la del Principado de 2011 y que afecta de lleno al problema demográfico, tan preocupante en la región, con la menor tasa bruta de natalidad del país, ya que muchas mujeres tienen que elegir entre carrera profesional o tener hijos.

Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), el Principado cerró 2017 con una tasa de paro masculina del 13,99%, frente a la del 15,32% de las mujeres. La crisis redujo en parte la distancia en lo referente a la tasa de paro, pero de nuevo fue un efecto estadístico. El fuerte impacto de la recesión sobre el sector de la construcción disparó el desempleo en el colectivo masculino, pero con la recuperación esta brecha vuelve a abrirse. Además, en lo que la diferencia es aún mayor es en la tasa de actividad. De nuevo la crisis produjo una reducción de la brecha de género, debido a la fuerte caída de la población activa masculina, que ahora vuelve a repuntar. Así, la separación entre hombres y mujeres se sitúa en alrededor de nueve puntos. En lo referente a la tasa de empleo pasó algo similar, durante la crisis la diferencia pasó de nueve puntos a seis, pero ahora se reabre y en 2017 se situó cercana a los ocho puntos.

Por otro lado, la precariedad es eminentemente femenina. A cierre de 2017, el 27,3% de las mujeres tenían contratos temporales, frente al 23,2% de los hombres; mientras que más del del 75% de los empleos a tiempo parcial están ocupados por féminas. El 23,5% de las asturianas tienen un contrato de este tipo, por solo el 6,2% de los varones. «La elección de este tipo de jornada no es voluntaria», destacan las responsables de Igualdad de UGT y de CC OO, Carmen Escandón y Ana María Rodríguez, respectivamente, que la atribuyen tanto a no encontrar un empleo a tiempo completo como a la presión social que se ejerce sobre ellas para dedicarse a las tareas del hogar y al cuidado de hijos y mayores, lo que en muchas ocasiones frena su carrera profesional. De hecho, son mayoritariamente las mujeres las que hacen uso de las excedencias y reducciones de jornadas y su presencia en puestos de responsabilidad sigue siendo minoritaria.

Pensiones

Pero, además, estas brechas no se terminan con la vida laboral. Cotizar más o menos tiene su efecto en la jubilación y, en Asturias, la diferencia entre hombres y mujeres también alcanza la mayor cifra del país. La pensión media de un varón en la región supone el doble que la de un mujer, exactamente ellas cobran un 49,69% por debajo, según un informe presentado el mes pasado por UGT. Así, por 1.540 euros brutos mensuales de él, una jubilada recibe 775. Son 765 euros menos. Esto, multiplicado por catorce pagas, supone una diferencia de 10.710 euros anuales.

Ante este panorama general, los sindicatos reclaman que se rediseñen las políticas activas para incorporar a las mujeres a empleos estables y de calidad, así como reducir las discriminaciones salariales con la puesta en marcha de una Ley de Igualdad Salarial y dar un impulso a la de dependencia, muy mermada por los recortes. Asimismo, destacan el papel de la negociación colectiva, deteriorado con las últimas reformas laborales, como elemento clave para luchar contra la discriminación y piden que el Gobierno ponga en marcha medidas que ayuden a la conciliación de la vida familiar y laboral, siempre teniendo en cuenta que esta conciliación es «cosa de hombres y de mujeres», porque la clave está en la corresponsabilidad. «Es triste que una mujer tenga que decidir entre la carrera profesional y maternidad. Asturias no puede permitirse esto», afirma Escandón.

En este contexto, el próximo 8 de marzo se celebrará un Día Internacional de la Mujer diferente a los anteriores. Hay previstas movilizaciones en más de 150 países y en España está convocada una huelga feminista con paros parciales de dos horas, que algunas organizaciones elevan a la jornada completa, y no solo en el ámbito laboral, sino también en el doméstico, el estudiantil o en el consumo.

Mientras que UGT y CC OO apuestan por esos paros de dos horas, la CSI reclama una huelga de 24 horas tanto para hombres como para mujeres. La idea es que ellas no trabajen ni fuera ni en casa y, por tanto, que los hombres tengan que ocuparse de las tareas domésticas.

«Se ha retrocedido con recortes y dos reformas laborales, si la mujer estaba en precario, ahora aún más», alerta Ana María Rodríguez, que considera que «sin conciliación y sin corresponsabilidad de los hombres será imposible que la mujer tenga igualdad en el mercado de trabajo». Escandón, por su parte, asegura que «la precarización tiene rostro de mujer» y justifica la huelga, a la que considera «un hito histórico». Mientras, Mónica Jiménez, responsable de Feminismo de la CSI, advierte: «si paramos nosotras se para el mundo».

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