La decisión de la UE sobre los efectos en la competencia, «máxima prioridad»

N. A. E. GIJÓN.

Mientras en Italia la guerra entre administraciones complica la compra de Ilva por parte de Arcelor, el futuro de la operación se ve más despejado en Bruselas. Después de que la propia comisaria de la Competencia, Margrethe Vestager, asegurara que iban a investigar «cuidadosamente» el impacto que tendría la operación en los mercados del acero, para lo que se daba de plazo hasta el próximo 23 de marzo, la danesa ha expresado la voluntad no agotar el límite legal. «Tenemos que ser rápidos y si no encontramos ningún problema de competencia se elevará al comprador», ha asegurado. Vestager afirma que el expediente de Ilva se trata «con alta prioridad, como hacemos con estos casos de adquisición. Tenemos plazos muy ajustados, pero aquí estamos tratando de avanzar lo más rápido posible». Igualmente, también hizo referencia a esa fecha límite para el veredicto de la UE antimonopolio.

Por parte de Arcelor, su vicepresidente Matthieu Jehl, presidente y CEO de AM Investco Italy, ha asegurado que la compañía está «trabajando de manera constructiva con la Comisión Europea, trabajando línea por línea». «Queremos convencerlos de la validez de nuestro proyecto», añadió.

Sin confirmaciones oficiales desde Bruselas, la solución apunta a la salida de Marcegaglia de AM Investco -posee el 15%- y la venta por parte de la siderúrgica de la planta de Magona en Piombino.

La semana pasada, en París, el presidente ejecutivo de ArcelorMittal Europa, Aditya Mittal, se mostró dispuesto a realizar los cambios que la UE considere oportunos. «En el caso de que Marcegaglia deje AM Investco estamos abiertos a un aumento en la participación actual de Banca Intesa y a la entrada de Cassa Depositi y Prestiti. Para Arcelor las dos opciones son equivalentes», aseguró.

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