Descubrir el Sur del Cielo desde un taller de Avilés

Arriba, el mecanismo en el taller de Asturfeito en Avilés. En su interior, tres piezas amarillas simulan el peso de la cámara y los espejos del telescopio, que suman 62 toneladas, para las pruebas. Abajo, la base del espejo mayor, una proyección informática de las piezas ópticas del LSST y el edificio en que se instalará, en Cerro Pachón. / MARIETA / LSST PROJECT /NSF / AURA
Arriba, el mecanismo en el taller de Asturfeito en Avilés. En su interior, tres piezas amarillas simulan el peso de la cámara y los espejos del telescopio, que suman 62 toneladas, para las pruebas. Abajo, la base del espejo mayor, una proyección informática de las piezas ópticas del LSST y el edificio en que se instalará, en Cerro Pachón. / MARIETA / LSST PROJECT /NSF / AURA

Asturfeito concluye toda la mecánica del Gran Telescopio para Rastreos Sinópticos que instalará en Chile el próximo año | El mecanismo, de 375 toneladas, moverá el sistema astronómico óptico complejo más avanzado del mundo

OCTAVIO VILLA AVILÉS.

Asturfeito vivirá mañana uno de sus días más grandes. Presentará en sociedad, con la asistencia del presidente del Principado, Javier Fernández, la que probablemente es la pieza de ingeniería más delicada y precisa construida en Asturias. Se trata de toda la estructura mecánica del Gran Telescopio para Rastreos Sinópticos (LSST, por sus siglas en inglés). Son 375 toneladas de un mecanismo de precisión financiado por Bill Gates y Charles Simonyi y que con un espejo de casi 8,4 metros de diámetro permitirá, desde los casi 2.700 metros de altitud de Cerro Pachón, en Chile, mapear de forma constante el cielo del hemisferio Sur durante al menos los diez años del proyecto de investigación que comenzará en 2021.

El mecanismo impresiona. Por tamaño, por supuesto, pero también por la extrema precisión necesaria para que los sucesivos barridos del fondo estelar permitan al LSST tener la resolución suficiente, por ejemplo, como, por ejemplo, ser capaz de detectar rocas de solo unos 140 metros de diámetro situadas en el Cinturón de Asteroides. O, aún sin salir del Sistema Solar, podrá medir las propiedades de entre diez y cien veces más objetos de los que se pueden ver con los instrumentos más avanzados operativos hoy en día.

Más allá del Sistema Solar, el LSST revolucionará el estudio de cómo varían en el tiempo los objetos astronómicos. Al mapear repetidamente el cielo profundo nocturno, podrá, por las ínfimas variaciones entre imágenes, revelar descubrimientos sobre estrellas variables y explosiones estelares, y generará alertas inmediatas para toda la comunidad de astrónomos y astrofísicos para que puedan responder y ver los eventos astronómicos antes de que se diluyan en la oscuridad. Literalmente, el LSST multiplicará por más de 1.000 nuestra capacidad de observación del cielo profundo y nos ayudará a indagar en la naturaleza de la materia y la energía oscuras, al permitirnos observar, en el cielo profundo, cómo se comporta la energía oscura respecto al tiempo cósmico o a los efectos de corrimiento al rojo, y la influencia de la materia oscura en el desarrollo de las estructuras estelares a escala cósmica.

Tal 'finezza' se logra con diversos condicionantes. Uno, la límpida atmósfera de Cerro Pachón, a 2.600 metros de altitud. Otro, la enorme cámara de cuatro toneladas de peso y 3.200 megapíxeles (una cámara réflex de la mejor calidad ronda los 20) y su conjunto de espejos, el mayor de los cuales pesa 53 toneladas, por cinco del segundo espejo. Y otro, un mecanismo capaz de mover 360 grados en redondo y 100 grados en vertical todo el conjunto con una suavidad absoluta. Para ello, el sistema completo descansa sobre un colchón hidrostático de aceite de apenas 50 micras, que evitan de tal forma el rozamiento que, en manual, una persona razonablemente fuerte es capaz de mover, empujando, las 375 toneladas del conjunto. En todo caso, 22 motores eléctricos se ocupan, con un sistema de electroimanes, de mover el conjunto con precisión absoluta y a velocidades de hasta una vuelta completa en solo 36 segundos.

Han sido cuatro años de trabajo en Asturfeito, con más de 200 profesionales, para lograr una pieza más precisa que el mejor de los relojes suizos, y que sitúa a esta empresa en un podio mundial de muy pocas firmas capaces de afrontar un proyecto de tal calado, que obligó, incluso, a reforzar el pilotaje de la nave industrial para evitar el más mínimo movimiento del suelo durante su construcción. Ahora, el equipo estará en pruebas hasta julio, se desmontará entre agosto y octubre, se trasladará a Chile en un proceso que durará unos dos meses, su montaje final en Cerro Pachón durará unos siete meses, y el periodo de pruebas será de otros diez meses.

Es un peldaño más en la carrera de excelencia que ya vivió un hito con la construcción de las 25 antenas del radiotelescopio ALMA que actualmente funciona en el desierto de Atacama, y cuya construcción obligó a levantar la más moderna y alta de las naves de Asturfeito. El límite, claramente, ya no es el cielo.

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