El desmontaje parcial de Soto 2 costará medio millón de euros y se prolongará un año

Silo de ceniza. Desmontar esta instalación de hormigón será una de las tareas más complejas a ejecutar en los próximos meses, por su elevada altura. /
Silo de ceniza. Desmontar esta instalación de hormigón será una de las tareas más complejas a ejecutar en los próximos meses, por su elevada altura.

La reutilización de su transformador permite a Soto 3 generar energía con un doble nivel de tensión, lo que supone una mayor garantía para las grandes consumidoras

Ana Moriyón
ANA MORIYÓNGijón

La central térmica de Soto de Ribera de EdP cambiará de imagen en, aproximadamente, un año. El Grupo 2, que dejó de funcionar el pasado 31 de diciembre de 2015, se enfrenta ahora a un complejo proceso de desmantelamiento parcial que podría comenzar en cuestión de semanas, puesto que, tras recibir las pertinentes autorizaciones por parte del Ministerio de Energía y el de Medio Ambiente, la compañía energética únicamente está pendiente ya de la licencia municipal para iniciar los trabajos.

El desmantelamiento tendrá un coste de 500.000 euros y se prolongarán como máximo un año desde el inicio de los trabajos, aunque la firma confía incluso en reducir los plazos. La obra implicará retirar algunos de los elementos que dieron vida al Grupo 2 durante 48 años y que, tras más de 269.000 horas de funcionamiento y 56.240 Gwh de energía producida, EdP dio por amortizado en diciembre de 2015.

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No será una tarea baladí porque estas instalaciones comparten espacio con el denominado Grupo 3, a pleno rendimiento, por lo que los trabajos para retirar los viejos equipos deben realizarse con máxima precisión para garantizar, además de la mínima afección medioambiental, la seguridad de los 200 trabajadores que desarrollan su actividad en estas instalaciones, así como la operatividad de las mismas. «En otro tipo de equipamientos el desmontaje podría resolverse con una explosión controlada, pero esto aquí no es viable», puntualiza José Antonio García Martínez, director del centro de Producción Térmica de Soto de Ribera.

El cierre del Grupo 2 obedece a una decisión técnico-económica de EdP. Cuando entró en servicio, allá en 1967, era el más moderno de España, pero, aunque se ha ido adaptando a las diferentes condiciones de mercado, ha llegado un momento en el que la instalación se ha quedado obsoleta y la inversión necesaria para adaptarla a la nueva normativa en materia medioambiental no sería rentable. EdP ha abogado por clausurar este grupo y apostar por Soto 3, en el que ha hecho importantes inversiones en los últimos años para la construcción de una planta de desulfuración y una nueva planta de desnitrificación -todavía en fase de pruebas-, que permiten cumplir los límites más estrictos de emisiones y garantizar la supervivencia de esta central térmica al menos hasta 2035. La actividad en el Grupo 3, junto a la de Aboño 2, posibilita a EdP, además, cumplir con el compromiso de la empresa de consumir toda la producción de carbón de Hunosa.

En cuestión de horas

El cierre del Grupo 2, con una capacidad de 250 MW de potencia bruta instalada, frente a la de 350 MW que tiene el Grupo 3, no implica una gran pérdida para el sector energético español. Sin embargo, su capacidad para evacuar energía por red de 132 KV suponía una garantía para las grandes consumidoras de energía instaladas precisamente en esta región -esto es, empresas como Arcelor, Alcoa y Asturiana de Zinc- que requieren de una calidad del servicio muy elevada y no pueden permitirse cortes de suministro, algo que a priori no les podría garantizar el Grupo 3, cuyo transformador está preparado para evacuar energía a 400 KV.

Precisamente para salvar esta situación, que suponía un handicap importante para las grandes empresas instaladas en la región, apenas unos meses después de que Soto 2 dejase de funcionar se instaló en el generador de Soto 3 un sistema que permite, en cuestión de horas, conectarse al antiguo transformador de Soto 2 para que, en caso de necesidad, pueda evacuarse energía por red de 132 KV.

De esta forma, la reutilización del transformador de Soto 2 otorga a Soto 3 la posibilidad de trabajar con un doble nivel de tensión, y convierte a esta planta en pionera en España por esta peculiaridad. «El hecho de que en Asturias tuviéramos estas grandes empresas fue determinante para que EdP tomara esta decisión», destaca García Martínez.

El transformador de Soto 2 no es el único elemento que se va a aprovechar del ya inactivo grupo. EdP también ha reutilizado los compresores de aire, los sistemas eléctricos comunes de toda la central, parte del sistema de refrigeración de uso común y maquinaria diversa compatible con Soto 3 como bombas, soplantes, válvulas... Existen, por contra, otros elementos que, aunque han quedado en desuso, la dirección de EdP ha decidido no tocar, al menos de momento. Es el caso de la caldera y la zona de condensado de Soto 2, el inmueble que albergaba los antiguos laboratorios, la torre de refrigeración o el viejo centro de control, toda una reliquia si se compara con las nuevas instalaciones, mucho más modernas e informatizadas. Otros equipamientos vinculados al grupo ya inactivo, como las bombas que permitían recoger el agua del río Nalón, ya se han retirado en los últimos meses con el objeto de ganar terreno necesario para la construcción de una nave de amoniaco que da servicio a Soto 3. El resto será desmontado poco a poco una vez que se disponga de la oportuna licencia municipal, se espera que en cuestión de semanas. La experiencia de EdP en Soto de Ribera para el desmantelamiento de Soto 1 en 2008 es para la dirección de la central térmica un plus.

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