«Que las eléctricas garanticen la compra de carbón autóctono es ya una necesidad vital»

Pedro Iglesia, en su despacho de Carbunión, en Madrid, tras finalizar la entrevista con EL COMERCIO. / IÑAKI MARTÍNEZ
Pedro Iglesia, en su despacho de Carbunión, en Madrid, tras finalizar la entrevista con EL COMERCIO. / IÑAKI MARTÍNEZ

Pedro Iglesia Gómez, presidente de Carbunión: «Nos parecen muy bien los deseos y buenas intenciones del Gobierno hacia la minería, pero hacen falta hechos. Es cuestión de vida o muerte, si no esto se termina»

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

El presidente de Carbunión, Pedro Iglesia Gómez (Soria, 1956), no pierde la esperanza de que en las próximas semanas el Gobierno mueva ficha en defensa de la supervivencia del carbón autóctono. Advierte de que «es ya cuestión de vida o muerte» que las compañías eléctricas garanticen su compra, pero no al precio que lo están demandando en territorios como Asturias, donde les están exigiendo rebajarlo hasta un 20% más que el de importación.

-Carbunión advertía esta semana de que la situación de las empresas productoras de carbón es «crítica». ¿Más crítica que nunca?

-En estos momentos, las empresas están en la peor situación que han vivido hasta la fecha. Conservamos la esperanza de que pueda revertirse este momento tan crítico, si las compañías eléctricas vuelven a comprar carbón autóctono.

-De ello responsabilizan al Gobierno central y a las eléctricas.

-Como dijimos, el incumplimiento por parte de la Administración de los compromisos establecidos en el Acuerdo Marco 2013-2018 y en el Plan de Cierre aprobado en mayo de 2016, y la negativa por parte de las empresas eléctricas a la compra de carbón autóctono, han precipitado la aparición de gravísimos problemas en las empresas productoras, generando procedimientos concursales y de liquidación, que afectan a las mismas y a sus trabajadores.

-¿Qué se está incumpliendo por parte del Gobierno?

-Determinados acuerdos que no se han materializado en los últimos cuatro años, como son, entre otros, habilitar una mayor partida de las ayudas adicionales por costes excepcionales al existir margen para ello; implementar una bonificación temporal del impuesto del carbón (céntimo verde), agilizar las convocatorias para otorgar las ayudas, analizar los mecanismos para la no devolución de las ayudas recibidas, o en su caso desarrollar un procedimiento para que la devolución sea compatible con la continuidad de las explotaciones, y establecer los mecanismos para incentivar a las eléctricas a que realicen las inversiones medioambientales que permitan alargar la vida de las centrales en las que queman carbón autóctono. En definitiva, hay una falta de apoyo concreto y explícito para mantener una participación destacada del carbón autóctono en el mix energético. En 2014, 2015 y 2016 el diálogo con la Administración ha estado bloqueado y ha dado lugar a que se haya producido una laminación del sector. Por otra parte, las empresas mineras no son capaces de llegar a acuerdos con las eléctricas que permitan la actividad productiva en condiciones razonables, en este sentido hemos venido reclamando reiteradamente al Gobierno su mediación.

-¿Por los precios?

-Evidentemente, los precios fluctúan en función del mercado. Tras diversas oscilaciones durante este año, el carbón internacional se sitúa nuevamente en los niveles máximos de 2016 y 2017 (90 dólares por tonelada) y, sin embargo, las eléctricas nos demandan que vendamos nuestro carbón autóctono un 20% por debajo del de importación. Esta situación no se da en todos los territorios por igual. En Aragón sí se han logrado firmar acuerdos de suministro.

-¿Y por qué no en otros territorios, como es el caso de Asturias?

-El gran problema está en las cuencas asturianas y en León y Palencia. Depende de circunstancias ajenas a nosotros. Las eléctricas son las que definen, en función de criterios empresariales, la compra, la actividad y el uso de determinados combustibles, y por tanto el régimen de funcionamiento de las centrales. También existen componentes regulatorios y políticos en cuanto a que haya que cumplir acuerdos o ajustarse a determinadas normativas.

-Se ha venido escuchando que el carbón de importación sale más económico que la explotación del autóctono.

-No es así en los últimos años. El 85% del carbón utilizado en la generación eléctrica de nuestro país es importado de países que se encuentran a más de 8.000 kilómetros de distancia de las centrales, mientras que nuestras explotaciones están a 20 o 30 kilómetros. El mineral llega en barcos a los puertos, donde hay que proceder a su descarga, depositarlo en los muelles y luego transportarlo en camiones a las centrales, con la negativa incidencia que ello supone, tanto a nivel económico como medioambiental.

-La minería ha vuelto a tomar el pulso a las calles. El martes se manifestaban en Ponferrada. ¿Se auguran tiempos conflictivos?

-Si la situación es crítica para las empresas, para los trabajadores, para sus familias y para los territorios; es más que crítica, es dramática. La gente lleva muchos meses entrando y saliendo de la mina con expedientes de regulación. Esto crea incertidumbre, preocupación y cierta crispación.

-La actual situación de la minería ¿coloca a empresarios y sindicatos en el mismo lado de la barricada?

-Desde la patronal compartimos las reclamaciones de los sindicatos, pero como he dicho antes, la situación de las empresas en los distintos territorios es diferenciada y, por lo tanto, nuestra posición es de respeto.

-Diciembre de 2018 está a la vuelta de la esquina, fecha en la que se acaban las ayudas de la UE a la minería del carbón no rentable. ¿Con qué escenario se conformaría Carbunión?

-Lo deseable sería llegar a ese escenario de acuerdo con las previsiones definidas en el plan de cierre firmado por patronal, sindicatos y Gobierno central. Ese plan establece que las empresas que decidan continuar deben devolver las ayudas, pero no está definido en qué plazo ni en qué forma, y Carbunión ha pedido al Gobierno que se negocie un mecanismo de devolución que permita el funcionamiento y la viabilidad de las empresas que decidan continuar.

«Soluciones inmediatas»

-¿Tienen la esperanza de que el nuevo equipo del ministro Nadal haga algún gesto en favor del sector?

-La esperanza la seguimos conservando. A diferencia de otros equipos ministeriales, el actual es consciente, tal y como manifiesta de forma continuada, de la necesidad de incluir el carbón, y concretamente el carbón autóctono, dentro del mix energético, pero nosotros, como enfermos terminales que somos, necesitamos soluciones inmediatas. Nos parecen muy bien los deseos y buenas intenciones, pero las empresas necesitan que se garantice la compra de carbón ya por parte de las eléctricas. Es cuestión de vida o muerte, si no esto se termina.

-En Asturias hay cinco de las diez empresas mineras del país y 1.500 de los 2.000 empleos. ¿Qué reserva debería permanecer?

-No me atrevo a hacer números. Estaban hechos en el plan de cierre y, por motivos de confidencialidad, el Ministerio de Energía no los desvela.

-¿Hace falta un pacto de Estado por la energía?

-Sin duda. Las decisiones e inversiones empresariales no pueden depender de las citas electorales cada cuatro años.

-¿Es imaginable una tarifa de la luz sin carbón?

-Sin carbón no podría atenderse a la demanda energética con garantía y seguridad en el suministro. Su participación se ha incrementado en este año un 43%.

-Los líos judiciales de Rodolfo Cachero o de Victorino Alonso hacen un flaco favor a la imagen de empresa minera, ¿no cree?

-En Carbunión tenemos por norma y costumbre no pronunciarnos por las situaciones particulares de cada uno de nuestras empresas asociadas.

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