El empresario Rodolfo Cachero ingresa en la prisión de Soto del Real

Cachero tras declarar en los juzgados en Oviedo en 2016.
Cachero tras declarar en los juzgados en Oviedo en 2016. / ROJAS

Detenido el jueves en Madrid, muestra su deseo de no cumplir la condena en Asturias porque «allí tengo muchos enemigos»

C. GARCÍA OVIEDO.

El empresario asturiano Rodolfo Cachero no pensaba que la policía le seguía tan de cerca. Pese a tener una orden de busca y captura desde el paso mes de julio, realizó viajes a Portugal, Málaga, Pontevedra e incluso a Gijón, donde estuvo dos días. Tomaba medidas. Utilizaba dos coches, uno iba siempre delante para avisar de controles y Cachero viajaba en el segundo con chófer. Tras pasar la noche en los calabozos de la comisaría de Chamberí, ayer por la mañana el empresario fue trasladado hasta los juzgados de Plaza de Castilla donde el juez le comunicó «el auto de prisión incondicional sin fianza en el centro penitenciario de Soto del Real», en Madrid para hacer efectiva la orden del juzgado de lo Penal número 3 de Oviedo. Se enfrenta ahora a la pena de 30 meses por un delito contra la Hacienda Pública.

Aunque en el momento de su detención el empresario estaba tranquilo y no mostró resistencia, con el paso de las horas su ánimo «fue decayendo». A las siete de la tarde, Rodolfo Cachero ya había ingresado en el centro penitenciario madrileño y pasado todos los controles. Según pudo saber este periódico, el empresario no quería venir a Asturias porque «allí», contó, «tengo muchos enemigos». En la prisión recibió la visita de su abogado que, a la salida, explicó su «delicado» estado de salud. Ahora los esfuerzos del letrado van dirigidos a reducir el tiempo de condena en la prisión. Va a solicitar un chequeo médico para demostrar que su estado de salud es «frágil» y para ello alega la edad de su defendido -tiene 71 años- y su estado de salud -podría haber sufrido un ictus hace unos meses-.

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El empresario asturiano pasó su primera noche en prisión en Soto del Real, situada a poco más de 40 kilómetros de Madrid, donde cumplen condena, entre otros, el expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán; el primogénito de los Pujol, Jordi Pujol Ferrusola y el expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González, después de estar huido de la justicia durante dos meses. La investigación, fruto de la Brigada Móvil-Policía en el Transporte de Asturias, llevó a los agentes a desplazarse a la capital. Los efectivos se trasladaron el miércoles por la tarde desde Oviedo hasta Madrid. A las doce de la mañana detuvieron a Rodolfo Cachero al salir del domicilio social de la compañía Astur Leonesa (ubicado en la calle General Pardiñas) cuando iba a entrar en el coche «de alta gama» en el que le esperaba su hijo para ir a visitar a su abogado.

Cachero cuenta, según su entorno, que «su proceso judicial es culpa de Villa»

Escribe sus memorias

El empresario asturiano cuenta en su entorno que está escribiendo un libro en el relata su vida. Rodolfo Cachero estuvo al frente de un grupo empresarial, Constructora Asturiana (CASA), que fue intervenido judicialmente al suspender pagos y acumuló deudas por importe de 3.400 millones de pesetas, unos 20 millones de euros actuales. Pese a ese revés, continuó con sus actividades. No solo reduce su campo a la minería (Astur Leonesa está en concurso de acreededores y en el entorno de la empresa se baraja la posibilidad de que Cachero pueda haberse «llevado de forma indebida» una cantidad cercana a 9 millones de euros), también estuvo ligado a la construcción, a la distribución de bebidas y al sector hotelero. Entre sus adquisiciones figura en 2014 un hotel de tres estrellas en el centro de Madrid, a escasos metros de Callao, y otro en 2015, en la localidad gallega de Portonovo, en primera línea de playa. La del jueves no fue su primera detención. En 2001 ya fue arrestado en Marbella. De allí ingresó directamente en la cárcel de Alcalá-Meco. Entonces fue condenado también por delitos contra la Hacienda Pública.

En Madrid el empresario asturiano, según fuentes cercanas a Rodolfo Cachero, apuntó como «responsable de su proceso judicial» al exsecretario general del SOMA, José Ángel Fernández Villa, y a su entorno. No es la primera vez que lo hace. Ya lo hizo en su declaración ante la Unidad de Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil al inicio de la 'operación Hulla' en el que están implicados, entre otros, José Antonio Postigo, expresidente del Montepío de la Minería, junto con el exsecretario general del SOMA por la presunta trama destapada por la Fiscalía Anticorrupción y la UCO a raíz de la regularización de 1,2 millones de euros por parte de Villa. Entonces, ante los agentes el empresario dijo que «Postigo le solicitó el pago mensual de 20 millones de pesetas para el sindicato a cambio de que pudiera trabajar tranquilo».

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