Los empresarios consideran «una frivolidad» el plan del Gobierno

Los presidentes de Fade, Belarmino Feito, y la Cámara de Comercio de Gijón, Félix Baragaño, en el centro, en la jornada sobre renovables. / J. PAÑEDA
Los presidentes de Fade, Belarmino Feito, y la Cámara de Comercio de Gijón, Félix Baragaño, en el centro, en la jornada sobre renovables. / J. PAÑEDA

«Un cierre anticipado de las centrales térmicas llevaría aparejada una reconversión a la que Asturias no puede hacer frente», señala Feito

PALOMA LAMADRID GIJÓN.

«En las circunstancias de Asturias pensar que se puede sumar a los países que lideran ese cambio es casi hasta una frivolidad». Así se refirió ayer el presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade), Belarmino Feito, al anuncio manifestado el lunes por la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, de colocar a España junto a los estados que persiguen unos «objetivos más ambiciosos en materia de renovables». Para Feito, acelerar la descarbonización para conseguir que el 35% de las producción eléctrica provenga de las renovables en 2030 es negativo para la región.

«Un cierre anticipado de las térmicas llevaría aparejada una reconversión a la que Asturias no puede hacer frente», señaló. No solo por el impacto directo que tendría en el empleo el desmantelamiento de las centrales alimentadas con carbón, sino también por su repercusión en la logística que hay en torno a este mineral en el puerto de El Musel y, «sobre todo, por el posible impacto en la tarifa eléctrica». Una cuestión, esta última, muy delicada para la industria regional, que al ser «electrointensiva y transformadora» consume ingentes cantidades de esta energía. «Les restaría competitividad», subrayó Feito, quien consideró esencial analizar las circunstancias de los territorios antes de hacer anuncios como el de la ministra.

«Cada día estoy más preocupado en este aspecto», señaló sin ambages el presidente de Fade sobre las declaraciones realizadas por Ribera desde su nombramiento. A cada nueva manifestación pública, más inquietud entre la patronal asturiana. Y es que Feito no pone la mano en el fuego por la ausencia de repercusiones negativas para las comarcas mineras que señala la ministra. «Creo que ya tenemos una experiencia con la reconversión de la minería. Del orden de 20.000 millones en fondos mineros no sirvieron para paliar el impacto. Si ahora la respuesta va a ser la misma, me temo que no va a ser la solución para Asturias», sentenció.

Energías limpias

En la misma línea se pronunció el presidente de la Cámara de Comercio de Gijón, Félix Baragaño, quien compartió ponencia con Feito en una jornada sobre transición energética organizada ayer en Gijón por la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier). Por un lado, destacó el potencial de las empresas asturianas en este sector de las renovables, ya que algunas firmas lideran, tanto en el ámbito nacional como internacional, la tecnología relacionada con las energías limpias.

«Otra cosa es que, en un periodo muy corto de tiempo, Asturias, cuya dependencia de las térmicas es altísima (en torno al 80%), pueda hacer esa reconversión tan rápida y que no represente un coste extra para los empresarios. Realmente lo vemos complejo y eso es lo que nos preocupa», indicó. Así, Baragaño también apuntó el elevado coste que supone la energía en la fabricación de productos en Asturias, por lo que no es justo «estar en peores condiciones que nuestros competidores europeos e internacionales a la hora de vender». Los empresarios temen que la descarbonización provoque un notable incremento de la tarifa eléctrica, algo de lo que ya había alertado Álvaro Nadal, ministro de Energía en el último Gobierno del PP.

En cambio, el director de Regulación de Endesa, Juan José Alba, destacó que la descarbonización de la economía es una apuesta obligada de los estados, en sintonía con la tesis que mantiene Ribera. No obstante, en un debate organizado por la Agencia Efe y Euroactiv, Alba señaló que la energía renovable que las empresas son capaces de producir con un coste muy competitivo carece todavía de la «firmeza y flexibilidad» que necesitan los países, y por ello insistió en que todavía son imprescindibles otras tecnologías (térmicas o hidráulicas) que actúen como «un seguro». En este sentido, Alba apostó por mantener «lo que tenemos» aunque se utilice cada vez menos en favor de las renovables. «Estamos ante algo que supone una enorme transformación y a la vez una enorme oportunidad; el sector mueve mucho dinero, pero esto no significa que la transición energética nos tenga que costar dinero», aseveró.

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