Las empresas asturianas se animan a invertir para aumentar la producción y salir al exterior

El tren de carril, que ayer comenzó la última fase de sus obras de reforma, de ArcelorMittal. / E. C.
El tren de carril, que ayer comenzó la última fase de sus obras de reforma, de ArcelorMittal. / E. C.

Tras los años de crisis, las compañías de la región tienen en marcha importantes proyectos para seguir creciendo

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

Toca invertir. Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria que sumió a España y a Asturias en la crisis más profunda de los últimos tiempos, la recuperación va ganando enteros poco a poco y 2017 se presenta como el año del avance económico. Hay más empresas -el último Directorio Central de Empresas (DIRCE) cifra en 68.368 el número de compañías activas en el Principado, un 1% más que en el ejercicio precedente- y el Producto Interior Bruto de la región crece a un ritmo interanual del 3,1%, igual que la media nacional, según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIRef). En este contexto, numerosos empresarios vienen apostando en los últimos meses por acometer mejoras en las actuales instalaciones, ampliar las que ya tienen o adquirir nuevos equipamientos. En definitiva, hay confianza y ganas de seguir creciendo en Asturias y fuera de nuestras fronteras. Salir a los mercados internacionales e impulsar la innovación son denominadores comunes.

No todas las empresas anuncian sus proyectos y coste del desembolso. Por ello resultaría muy aventurado aportar cifras más allá de las que ya se conocen, pero lo cierto es que actualmente hay millones de euros en inversiones ya en marcha en la región y otras que están por venir en los dos próximos años.

ArcelorMittal es una de las compañías que apuesta por incrementar su actividad en el Principado. Si en 2016 invirtió unos cien millones de euros en Asturias, este año va camino de duplicar esa inversión con el proyecto de modernización de la acería avilesina, solo pendiente de la aprobación del Comité de Inversiones de la compañía. El grupo siderúrgico prevé acabar en septiembre la reforma del tren de carril iniciada ayer y comenzar la construcción de las baterías de cok de su planta gijonesa. Ambos proyectos alcanzan los 128 millones de euros: 28 millones el primero y cien el segundo, que se sumarían a los otros 100 millones para la LD III.

Apuesta por esta comunidad

En el ejercicio pasado, ArcelorMittal invirtió un total de 128 millones de euros en mejorar la competitividad y la sostenibilidad de sus instalaciones españolas. De esa cuantía, la mayor parte, más de cien millones, se dedicaron a las plantas asturianas. En concreto, a la remodelación de la reforma integral de la acería LDIII de Avilés y a la remodelación de los hornos altos de Gijón. El grupo siderúrgico lo dio a conocer recientemente en su Informe de Sostenibilidad, un documento que recoge las grandes cifras que dedica en sus instalaciones españolas y en el que Asturias tiene un papel destacado. No en vano, el grueso de la producción y de la plantilla del grupo angloindio en la península se concentra en las factorías de Gijón y Avilés.

La inversión global acometida en 2016 es un 21,8% superior a la del ejercicio anterior, que se situó en 105 millones, de los que 70 se quedaron en las plantas asturianas.

El grupo sigue creyendo en la I+D como garantía de su liderazgo tecnológico, con el centro de Avilés como puntal de esta actividad. En 2016 invirtió 3,4 millones de euros en la búsqueda de tecnologías innovadoras. Por otra parte, su compromiso medioambiental se tradujo en una inversión de 12 millones para minimizar el impacto de sus actividades, la mayor parte en Asturias.

En Avilés, también se conoce que Mecanizados Cas ha acometido en el último año y medio una inversión de tres millones de euros en maquinaria. Su objetivo estaba claro: la especialización en la construcción y mecanizados de piezas de grandes dimensiones, especialmente para la siderurgia y las renovables.

Ence también apuesta por seguir creciendo en Navia. 160 millones proyecta invertir en sus instalaciones del concejo del Occidente asturiano hasta 2020 para aumentar en unas 80.000 toneladas la producción de celulosa, hasta conseguir una producción anual de unas 685.000 toneladas. De esta forma, la planta asturiana se consolida como las más grande de España y una de las de mayor producción de celulosa de fibra corta de Europa.

Desde hace una década, la papelera de Navia es la joya de la corona del grupo Ence. La antigua empresa pública ha priorizado sus inversiones en la planta asturiana -más del 30% de las inversiones llevadas a cabo en todo el grupo durante ese periodo han ido destinadas a la fábrica naviega- respecto a otras instalaciones suyas, como Pontevedra.

La ampliación de capacidad de producción de Navia se acometerá entre el segundo semestre de 2018 y el primero de 2019. No está aún fijado el inicio de las obras, aunque todo apunta a que puedan arrancar en noviembre del próximo año, cuando se prevé que se lleve a cabo la parada técnica anual de la fábrica. Esta nueva ampliación podría suponer un coste de unos 80 millones y forma parte del plan de inversiones que acometerá en Navia hasta 2020, en el que se prevé invertir un total de 160 millones de euros.

Crecer parar exportar

Ascensores Tresa es otra de las empresas que anuncia sus proyectos, como la nueva planta que tendrá en el polígono de La Lloreda, en Gijón. La firma asturiana, con presencia en los cinco continentes y con diez delegaciones en España, trabaja en la construcción de un nuevo centro que triplicará en superficie a sus actuales instalaciones, en el polígono de Porceyo.

Para ello ocupará entre siete y ocho mil metros cuadrados, que acogerán su nueva fábrica de elevadores así como el centro de investigación y desarrollo. Este proyecto supondrá una inversión de unos cinco millones de euros y conllevará un aumento del 10% de la plantilla de Ascensores Tresa, que está formada por unos 185 trabajadores.

La tendencia alcista del negocio de los ascensores, sobre todo en el mercado internacional, ha obligado a crecer a esta empresa que ya exporta el 60% de su producción, hoy situada en unos 700 ascensores al año.

Otras empresas proyectan crecer y diversificarse, como la compañía Industrias Metálicas Ruiz S. A., más conocida como Inmer. La empresa gijonesa se dispone a invertir 6 millones de euros en la apertura de una nueva fábrica, que convivirá con la actual de Las Maravillas. Su intención es llegar a más mercados internacionales, sin olvidar el asturiano.

Si todo sale como está previsto, será en 2018 cuando finalmente El Gaitero comience su producción en Gijón. Se trata de una nave de 850 metros cuadrados situada en el polígono de Porceyo -en sus instalaciones de Industrial Zarracina- que contará con todo el material y con las necesidades productivas que exige el mercado americano, al que quieren llevar sus productos de alimentación. La inversión asciende a 800.000 euros.

La construcción naval también invierte. El pasado mes de junio, casi un año después de que hubiera presentado su proyecto, Astilleros Armón recibió la autorización de la Autoridad Portuaria de Gijón para las obras de dragado en el foso de botadura de sus instalaciones de El Natahoyo y en la zona de maniobra. Todo ello con el fin de ganar calado y que el astillero pueda construir buques de mayor porte. El proyecto cuenta con un presupuesto de 2,5 millones de euros y un plazo de ejecución de nueve meses. Al ganar este calado, el astillero podrá construir buques más grandes, como el ferry previsto para la naviera Armas de 180 metros de eslora y capacidad para 1.800 pasajeros.

Innovadores

Xerolutions, que cuenta con una nave piloto en el polígono de Mora Garay, en Gijón, diseña materiales nanoporosos de carbono de alto valor añadido 'a la carta' con vistas a mercados y sectores como el de la electrónica, las energías renovables o la automoción. Hoy, siete años después de su puesta en marcha, están centrados en la producción de estos materiales para su uso en supercondensadores (acumuladores de energía) y proyectan la apertura en 2018 de una nueva factoría para dar el salto a una fabricación a mayor escala. Tienen previsto invertir 4 millones en la nueva planta.

Asturiana de Laminados, que debutó en el Mercado Alternativo Bursátil el pasado 19 de junio, tiene diversos planes. Los más próximos se ciñen a la ampliación de las naves ubicadas en el polígono industrial de Villallana, donde la empresa que opera con la marca 'Elzinc', hará una nueva línea de acabados para dejar listas desde ahí las bobinas. Este proyecto, para el que la empresa invertirá entre doce y catorce millones de euros, multiplicará por cuatro la actual producción para llegar hasta las 80.000 toneladas al año. También supondrá una mayor carga de trabajo. A los 120 trabajadores con los que cuentan las actuales instalaciones se podrían sumar otros 80 empleos directos en los próximos dos o tres años, según los cálculos de la firma, con lo que se alcanzaría una plantilla de unos 200 profesionales. Fernández confía en que este proyecto de ampliación, por el que lleva trabajando mucho tiempo, sea una realidad antes de que finalice el año.

Mejorar en Langreo

La multinacional farmacéutica Bayer tiene previsto invertir cuatro millones de euros en su factoría de Langreo. Con este dinero la empresa construirá un nuevo edificio de oficinas, un aparcamiento y optimizará algunos de los procesos productivos de la planta, en la que fabrica todo el ácido acetilsalicílico que llevan todas las pastillas de Aspirina en el mundo.

Oviedo tambien avanza. Tres años después de la paralización tras la liquidación de Vasco XXI, un grupo de proyecta retomar las obras, finalizar las tres torres y construir otras tres. El espacio se dedicará a viviendas y además se podrá levantar un hotel, zonas deportivas y pequeños comercios y locales hosteleros. El proyecto, llamado Gran Bulevar, supondrá una inversión de 100 millones y dará empleo a un millar de personas, según sus promotores.

El sector eléctrico invierte. Y mucho. Cuando acabe el año, la compañía EdP habrá desembolsado 130 millones de euros en Asturias. La mayor cuantía corresponde a las plantas de desnitrificación que se instalaron en el grupo 3 de Soto de Ribera y el grupo 2 de Aboño y que permitirán alargar la vida de estas plantas -y del empleo que generan- hasta 2030.

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