El Comercio

Villardeveyo despide a su empresario más insigne y admirado

La viuda y los hijos de Avelino Suárez durante el funeral en la iglesia de Villardeveyo.
La viuda y los hijos de Avelino Suárez durante el funeral en la iglesia de Villardeveyo. / PABLO NOSTI
  • El multitudinario funeral de Avelino Suárez, fundador de Impulso, contó con la presencia de políticos asturianos y del embajador de Angola

Varios centenares de personas acudieron ayer en Llanera al funeral de cuerpo presente del fundador de la empresa Impulso, el ingeniero técnico de minas Avelino Súarez Álvarez, en la iglesia de San Miguel de Villardeveyo, la parroquia natal del empresario fallecido el pasado martes en Oviedo a los 68 años.

Entre los asistentes al sepelio se encontraban los expresidentes del Principado Antonio Trevín y Pedro de Silva; el senador popular Ovidio Sánchez; y la teniente alcalde del Ayuntamiento de Llanera, Pilar Fernández. También acudieron el presidente de la Federación Asturiana de Empresarios, Pedro Luis Fernández; el director general del Instituto Geológico y Minero de España, Jorge Civis, o el embajador de Angola en España, Victor Manuel Rita da Fonseca Lima, un país del que el finado era cónsul honorario.

Hasta la capilla ardiente instalada en Oviedo se habían desplazado el día anterior el presidente del Principado, Javier Fernández; el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, y el alcalde de Llanera, Gerardo Sanz, para mostrar su respeto y sus condolencias a la viuda y los tres hijos de Avelino Suárez.

Todos coincidían en subrayar ayer la categoría humana, la profesionalidad y la laboriosidad del empresario. «Era una persona tremendamente dinámica, asturiano de pro, pegado a la tierra y que supo crear un proyecto internacional que es ejemplar», afirmaba Ovidio Sánchez. En términos similares se pronunciaba Antonio Trevín: «Era el ejemplo más significativo de un emprendedor asturiano de los que permanecen en la tierra, que no son tantos». El ahora diputado destacó «el afán de superación personal y la formación, que unía a una intuición sobresaliente», así como el hecho de que su concepción empresarial y la relación con sus trabajadores «eran de un hombre del siglo XXI». En el plano personal, le calificó como «el amigo que siempre tiene uno cuando se le necesita» y bromeó con que «sólo tenías que pagar con él un peaje: acompañarlo a su tierra de Llanera».

«Si lo tuviera que definir con una sola palabra, diría trabajo. Afrontaba los problemas de la vida con tesón y luchaba siempre para salir adelante», apuntaba Ángel Álvarez, del grupo de amigos de Villardeveyo. Uno de los más desolados era el párroco José Julio Velasco, quien tuvo que hacer acopio de entereza para presidir el funeral. «Se me va un amigo fiel que, en los momentos de alegrías y de aprietos, siempre estaba ahí», dijo. Elogió su carácter «dinamizador» de la vida social y cultural del concejo y de su parroquia. «Era el embajador de esta tierra y siempre llevaba un hueco de Llanera por el mundo», añadió.

Durante la emotiva homilía, el sacerdote resaltó, entre otras muchas virtudes, «su talla humana, cercanía o sensibilidad» y repasó algunas vivencias a su lado. «Guardadlo siempre en vuestro corazón como el mejor tesoro», recomendó.