El Comercio

Química del Nalón hace una apuesta por la medicina

El consejero Francisco Blanco, el presidente de Química del Nalón, Rufino Orejas, y el del Principado, Javier Fernández, en la planta.
El consejero Francisco Blanco, el presidente de Química del Nalón, Rufino Orejas, y el del Principado, Javier Fernández, en la planta. / M. R.
  • Con su programa de I+D busca diversificar su actividad y entrar en campos como el de la nanotecnología o el del grafeno

«No se trata de pensar en el presente, sino en el futuro». Así explicaba ayer el consejero de Química del Nalón y director de desarrollo, Alfonso Martínez, la mentalidad con la que aborda la compañía sus proyectos de I+D y que van desde la nanotecnología al grafeno, pasando por la medicina regenerativa o la utilización de C02 como materia prima. Cuando se fundó la empresa, allá por 1943, eran impensables la mayoría de aplicaciones que se esperan ahora para el sector. «Pero está en nuestro ADN buscar nuevos productos», destacaba Martínez durante la visita que realizó a la planta de Trubia (Oviedo) el presidente del Principado, Javier Fernández; el consejero de Empleo, Industria y Turismo, Francisco Blanco, y el director general de Minería y Energía, Isaac Pola. Tuvieron un guía de excepción, el presidente de la compañía, Rufino Orejas, con el que visitaron algunas de las instalaciones de la factoría. Además, Química del Nalón cuenta con otra planta en Ciaño (Langreo) y centros logísticos en San Juan de Nieva y Szczecin (Polonia), para el área del Báltico, y Galati (Rumanía), para la zona del Mar Negro.

Los productos de esta empresa no llegan al consumidor final, sino que son empleados en otros procesos industriales. Así, con el coque de fundición, por ejemplo, se producen motores de acero y del alquitrán se extrae la brea que se emplea en la fabricación de aluminio. «Desde ventanas al iPhones», explicaba Martínez. El aceite de antraceno, otro de sus productos, se utiliza en los neumáticos y la naftalina, más allá de las bolitas de alcanfor, es un «superplastificante» del hormigón y un «superlubricante» que se emplea en la Fórmula 1 o en la aeronáutica.

Para potenciar su competitividad internacional, la compañía ha realizado una fuerte apuesta en su política de I+D con el apoyo de otras compañías. Así, a través de la división Nalontech se han lanzado varias iniciativas orientadas al mercado que se encuadran en cuatro áreas: nanotecnología, biotecnología, materiales carbonosos y la participación en compañías de alto contenido tecnológico, como Nanovex y EntreChem.

Dentro de los materiales carbonosos se busca incrementar el valor añadido de productos actuales, desarrollar actividades relacionadas con el grafeno y otros materiales grafénicos o lograr nuevas fuentes de materias primas sostenibles, como es el caso de una biorrefinería que emplea biomasa, entre otros. Uno de sus proyectos consiste en utilizar el grafeno y sus híbridos para el cuidado de la salud y Química del Nalón trabaja con el Instituto Oftalmológico Fernández Vega y la empresa DropSens en intentar reproducir una córnea. Además, también aborda la fabricación de fibras de carbono especiales; el aprovechamiento del C02, de tal forma que deje de ser contaminante para convertirse en una materia prima más; la mejora de los productos actuales; conseguir bioproductos de alto valor añadido a partir de biomasa u otros usos del grafeno, como puede ser el energético.

En lo que se refiere a la nanotecnología, que aprovecha partículas diminutas que se miden en la escala del nanómetro (millonésimas de milímetro), la compañía ha llegado a sintetizar diez variedades distintas con el objetivo de que tengan utilidades en sectores tan variados como el textil (tejidos autolimpiables o que protejan de la radiación), sensores bioquímicos, la construcción de estructuras de madera que no se degraden o que resistan el fuego o la biomedicina, para lo que se trabaja en terapias contra el cáncer de páncreas. Sin embargo, para que estos proyectos se conviertan en un producto comercializable, el responsable de nanotecnología de la firma, Alejandro Criado, reconoce que antes habrá que hacer frente a retos importantes, sobre todo, bajar los costes de producción, incrementar el rendimiento de las nanopartículas y también lograr su estandarización.