El Comercio

La factoría de Sniace, en Torrelavega, en agosto pasado.
La factoría de Sniace, en Torrelavega, en agosto pasado. / SANE

TSK apuesta fuerte por la cántabra Sniace

  • La compañía prepara su vuelta a la actividad tres años después del cierre, con la paulatina reincorporación de parte de la plantilla que fue despedida en 2013

  • La firma asturiana es el segundo accionista de la empresa de celulosa de Torrelavega, con el 9,9%

La ingenería gijonesa TSK, que preside Sabino García Vallina, es el segundo accionista de Sniace, la histórica compañía cántabra de celulosa que está a punto de reanudar su actividad, tres años después del cierre fabril y el despido de 515 de sus 533 trabajadores.

Sabino García Vallina ha realizado una importante apuesta por Sniace. Lo demuestra el hecho de que el pasado mes de junio decidiera elevar la participación de TSK en la empresa de Torrelavega desde el 5,53% al 9,9%, para pasar a controlar un total de 23,16 millones de acciones. Se convirtió de esta manera en consejero de Sniace en representación de TSK, que es el segundo máximo accionista del grupo, tan sólo por detrás del presidente de Naturhouse, Félix Revuelta, que posee una participación del 10,31%.

Al margen de los movimientos en su accionariado, Sniace prosigue los preparativos para su puesta en marcha, inicialmente prevista para principios de este mes de septiembre. Al parecer, algunos trámites burocráticos y administrativos, como poner en orden la situación laboral de sus trabajadores, están retrasando su arranque. No obstante, la entrada del primer camión de madera, que supone el inicio del acopio de materia prima, indica que la reapertura está próxima.

El pasado 29 de junio, la dirección de la compañía y la mayoría del comité de empresa ratificaron ante la secretaría del Tribunal Supremo el acuerdo laboral que abría la puerta a la vuelta a la actividad de la fábrica de Torrelavega, paralizada desde septiembre de 2013.

El acuerdo, que había sido inicialmente firmado en Santander, establece la aceptación por parte de los trabajadores de la validez de 440 despidos de la plantilla; la suspensión, con efectos de septiembre de 2013, del despido de 52 trabajadores que irán siendo prejubilados a medida que cumplan los años, y la paulatina recontratación de los trabajadores despedidos en la medida en la que la vuelta a la actividad de las fábricas vaya haciendo necesario su concurso.

Dicho acuerdo y la ampliación de capital de más de 15 millones de euros, lograda el pasado mes de mayo, que supone la apuesta por la compañía tanto de los antiguos socios que han acudido a la ampliación, como de los nuevos socios que se han visto atraídos por el proyecto empresarial, entre ellos el presidente de TSK, son los dos hitos que propician el resurgimiento de la emblemática Sniace.

Tres años antes de la firma del acuerdo ratificado ante el Supremo, el 26 de junio de 2013, Sniace solicitaba el preconcurso de acreedores. Era el último capítulo de diez meses de conflicto laboral, a raíz de la entrada en vigor de la nueva fiscalidad energética, que acabó con el cierre de una factoría inaugurada en 1945 y que llegó a generar más de 3.500 empleos.

Ahora, más de tres años después del cierre, Sniace se dispone a reabrir sus puertas. El empresario Sabino García Vallina, que siempre ha destacado por un espíritu de anticipación que ha llevado a TSK a convertirse en una de las ingenierías más punteras del país, ha apostado por ese resurgir de la planta de Torrelavega.

Bajo la batuta de García Vallina, la ingeniería gijonesa está presente en 40 países, cuenta con 900 empleados y su volumen de ventas alcanza los 740 millones de euros. Por el camino, TSK ha ido absorbiendo otras empresas como PHB Weserhütte, Irelsa e Ingemas. Además de TSK, el empresario asturiano posee el 2,485% de Duro Felguera, aunque llegó a tener más del 16%, en un momento en el que el Gobierno asturiano había pedido a un grupo de industriales de la región que se implicaran en esa compañía cuando atravesaba un período de dificultades. Fue consejero de Duro entre 2000 y 2007. Ahora lo es de Sniace, que durante décadas fue el corazón industrial de Torrelavega. Cuestión aparte será cómo evoluciona el mercado donde Sniace tiene entrada y las inversiones que habrá que afrontar para que la planta dé beneficios. Como en todo, los comienzos suelen ser difíciles.