El Comercio

Arcelor inicia una nueva fase de inversiones que parará la LDIII

La LDIII, situada en Carreño, en la que se cambiará una máquina de colada continua a partir del próximo 1 de octubre.
La LDIII, situada en Carreño, en la que se cambiará una máquina de colada continua a partir del próximo 1 de octubre. / MARIETA
  • También cesará la actividad en los hornos altos de Gijón para cambiar los conductos de refrigeración

Acaban de finalizar las obras del tren de carril en la planta gijonesa de Arcelor y la compañía se prepara para abordar a partir del próximo fin de semana una de sus inversiones más ambiciosas en Asturias: la instalación de una nueva máquina de colada continua en la LDIII, situada en Tabaza (Carreño). El operativo obligará a parar la acería durante nueve días en la segunda quincena de noviembre, aunque los trabajos ya se iniciarán el próximo 1 de octubre y harán que la instalación trabaje a medio gas.

El sábado, día 1, parará uno de los convertidores de la planta y una de las máquinas de colada continua, ambos no retomarán la actividad hasta, al menos, el 15 de diciembre. En ese tiempo se procederá a cambiar esa máquina de colada por otra vertical, que permite una mayor producción en menor tiempo, espesores mayores y una mayor velocidad de colada. Además, del 15 de noviembre al 23 de ese mes se parará a la vez el otro convertidor y la otra máquina de colada continua. Esto afectará al tren de bandas en caliente, que en esos nueve días también sufrirá una parada para realizar tareas de mantenimiento.

Para acometer las obras, que rondarán los 60 millones de euros, trabajarán de media 550 personas independientes de la plantilla de Arcelor y pertenecientes a 18 compañías distintas. Paradójicamente, mientras duren los trabajos se producirá un excedente de prácticamente la mitad del personal de la sección, pero en este caso la compañía no recurrirá al ERTE para ajustar la plantilla, sino que los operarios recibirán formación específica sobre el funcionamiento de la nueva máquina.

Además de las obras que se realizarán en la LDIII, en Gijón se aprovechará que la acería interrumpirá su actividad para desarrollar labores importantes, consideradas por la compañía como «un mantenimiento extraordinario». El 6 de octubre comenzará la parada consecutiva de los hornos altos, primero el 'A' y luego el 'B'. Cada una durará aproximadamente 25 días y se dejará entre ellas un periodo de unas doce jornadas.

El horno, en forma de cilindro, está cubierto en su interior por unos bloques de material refractario que alojan unos tubos por los que circula agua y que sirven para compensar las elevadas temperaturas que se alcanzan durante el proceso productivo, que llegan a los 1.600 grados, pero dichos bloques se gastan y han de ser cambiados cada cierto tiempo para que continúen regulando el calor de las paredes del horno. El objetivo de los trabajos será sustituir esos bloques, los 'staves' ya gastados que permiten controlar la temperatura que se alcanza en su interior. El cambio de estos conductos de refrigeración afectará, además, a uno de los dos 'sínter' de Gijón, que también estará inactivo.

Tras estas obras, de las inversiones anunciadas el año pasado por la multinacional solo quedará por acometer la reforma de las baterías de cok de Gijón, los trabajos que suponen un mayor coste, unos cien millones de euros. Está previsto que los estudios previos y la demolición comiencen antes de fin de año, aunque la multinacional está a la espera aún de la autorización de la Administración, tras presentar el estudio de impacto ambiental y otros informes que se han requerido. El 31 de agosto finalizó el plazo para hacer objeciones al documento ambiental y se presentaron nueve alegaciones.

La compañía pretende aprovechar parte de la obra de las viejas baterías de Gijón para construir sobre ellas la nueva instalación, lo que rebajaría la inversión a cien millones de euros, sobre los 147 previstos cuando Arcelor anunció en 2011 la construcción de unas nuevas y modernas baterías. El frenazo en la producción de acero en toda Europa, sin embargo, llevó a la multinacional a paralizar sine die esta inversión, para retomar el proyecto el año pasado con el anuncio de que se acondicionarían las instalaciones existentes para dar respuesta a los requerimientos medioambientales vigentes.

Con cierto retraso ya sobre el calendario previsto, que esperaba tener en marcha las obras en este segundo semestre, los trabajos podrían desarrollarse durante unos dos años para tener las baterías de cok en proceso de arranque en 2018.