El Comercio

Las obras de los hornos altos de Arcelor provocarán paradas en la acería de Gijón

Los dos hornos altos de la factoría de Arcelor en Gijón, en los que se cambiarán sus circuitos de refrigeración.
Los dos hornos altos de la factoría de Arcelor en Gijón, en los que se cambiarán sus circuitos de refrigeración. / P. CITOULA
  • Ayer se detuvo la actividad en el 'A' para proceder al cambio de los conductos de refrigeración y el 14 de noviembre será el turno del 'B'

No hay obra importante en las factorías de Arcelor que no esté pensada al milímetro. Las reformas en las plantas asturianas se suceden siguiendo un calendario que es una suerte de sudoku y en el que las paradas encajan unas con otras para que la producción se vea afectada lo menos posible. Así, la importante modernización de la LDIII que hará que funcione a medio gas hasta final de año será utilizada en Gijón para realizar «un mantenimiento extraordinario» de los hornos altos, los únicos que quedan en España, y este, a su vez, tendrá repercusión directa en la acería gijonesa, en la que también se acometerán tareas de puesta a punto que, aunque de menor importancia, provocarán altos en la producción.

La madrugada del jueves, a las dos, se inició la parada del horno alto 'A', al que se le cambiarán los conductos de refrigeración que permiten controlar la temperatura que se alcanza en su interior. Sin embargo, para entrar en faena habrá que esperar aún cinco o seis días. Antes, hay que proceder a vaciar la instalación y enfriarla. En la tarde de ayer ya se produjo la operación que se conoce como 'salamandra', una especie de sangrado con el que se vacía el horno de restos de arrabio y cok. Cuando el interior esté completamente vacío y se asegure que esté frío se procederá a la sustitución de los conductos de refrigeración. Toda la obra hasta que vuelva a estar en activo durará 25 días. Dos semanas después, del 14 de noviembre al 10 de diciembre, se procederá a realizar la misma operación en el horno alto 'B'. En estos trabajos participarán unas 350 personas pertenecientes a 16 compañías diferentes.

Los dos hornos altos suministran el arrabio que se emplea en la acería de Avilés y en la de Gijón. El hecho de que la primera funcione a la mitad de su capacidad, e incluso vaya a estar completamente parada entre el 15 y 23 de noviembre, implica una menor necesidad de arrabio para producir acero. Por tanto, el mantenimiento de los hornos altos, que supone varios millones de euros, encaja con las reformas en la LDIII, donde se cambiará prácticamente una máquina de colada continua y un convertidor. Además, ante la menor producción de arrabio, se aprovechará para realizar mantenimientos en la acería de Gijón. Así, parará la producción de palanquilla -el producto intermedio para el tren de alambrón- entre el 19 y el 24 de octubre. La de 'blooms' -desbastes de sección cuadrada utilizados en la producción de carril- se detendrá del 24 al 30 de noviembre, en este caso coincidiendo con la parada del horno alto 'B'.

La última parada por mantenimiento del horno alto 'A' se produjo en diciembre de 2014, precisamente para cambiar también los conductos de refrigeración, una operación que, según fuentes de la empresa, debe acometerse cada dos o tres años; mientras que el 'B' estuvo detenido siete meses, hasta enero de 2013, para una importante remodelación.