El Comercio

Las medidas 'antidumping' de la UE dan una inyección de oxígeno a Arcelor

El tren de chapa gruesa de la factoría de ArcelorMittal en Gijón.
El tren de chapa gruesa de la factoría de ArcelorMittal en Gijón. / LUIS SEVILLA
  • La Comisión aprueba una penalización temporal para las importaciones de chapa gruesa y de bobinas de acero fabricadas en China

La Comisión Europea aprobó ayer el establecimiento de barreras arancelarias a la importación de bobinas de acero laminadas en caliente y chapa gruesa fabricadas en China. La medida, reclamada por el sector siderúrgico de la UE desde principios de año, permitirá dar una inyección de oxígeno a los fabricantes europeos, entre ellos la multinacional ArcelorMittal. Aún es pronto, sin embargo, para medir el impacto de esta decisión en el mercado -influyen otros muchos factores, como la evolución de la demanda y de los precios- y también para saber si el grupo angloindio decide incrementar la producción en las plantas españolas.

Las acerías de ArcelorMittal en Asturias y la Acería Compacta de Vizcaya serán las grandes beneficiadas por la medida. En el caso del Principado, mejorará la competitividad del acero laminado en caliente que se produce en Avilés y de la chapa gruesa de Gijón.

Desde ayer mismo, productos que procedan de China y entren en Europa serán gravados con un impuesto especial. Las medidas conciernen a las importaciones de determinadas chapas gruesas de acero sin alear o aleado, cuyo ingreso en la UE será penalizado entre el 65,1% y el 73,7%, y de «determinados productos planos laminados en caliente de hierro, de acero sin alear o de los demás aceros aleados», que deberán pagar derechos de aduana de entre el 13,2% y el 22,6%. Esta medida de protección afecta a una parte sustancial del sector siderúrgico europeo, al que están vinculados unos 320.000 empleos directos y que cuenta con 170.000 millones de euros de volumen de negocio. Alemania, Francia, España, Holanda, Italia y Reino Unido -pese al anuncio del 'Brexit', aún saca provecho de la actuación comunitaria-, serán los países más beneficiados, porque es en ellos donde se concentra la producción de estos productos.

Desde ArcelorMittal han acogido de forma positiva la noticia, pero también con cautela. Fuentes de la multinacional insisten en que estas penalizaciones suponen un porcentaje muy inferior al 'dumping' que calculan los productores europeos y no se acerca, en absoluto, a las medidas adoptadas por países como Estados Unidos o Australia, que gravan la importación de acero chino con porcentajes que incluso llegan al 100%.

La decisión de la Comisión tiene de momento carácter provisional -pese a que ha entrado en vigor de forma inmediata- y deberá ser ratificada en los próximo seis meses. En ese periodo, la UE decidirá si levanta la sanción o si la mantiene durante un periodo dilatado de tiempo. Pero, además, deberá resolver otros dos expedientes abiertos que inciden sobre la chapa laminada en caliente. Si ahora ha estimado que las importaciones chinas acceden al mercado europeo a un precio que se sitúa por debajo de los costes de producción, los otros dos tratan de discernir si algo similar sucede con los productos que llegan desde Rusia, Irán, Brasil, Serbia y Ucrania y, también, si las empresas chinas reciben subvenciones públicas para mantenerse en pie. En total la Comisión adoptó 37 medidas de «defensa comercial» por la importación a la UE de productos derivados de las industria siderúrgica, 15 de ellas contra importaciones desde China.

El equipo que dirige la comisaria de Comercio Cecilia Malmström ha tardado nada menos que ocho meses en realizar la investigación, pero el trabajo es muy exhaustivo. De acuerdo con los datos recabados por la UE, desde el inicio de la crisis y hasta 2012 las empresas siderúrgicas europeas sufrieron el descenso de la demanda. Pero a partir de ese momento, y a pesar de que se produjo en los años siguientes una clara recuperación de los sectores relacionados con el acero, se inició una espiral dañina. Los problemas en el mercado habían provocado la obligación de bajar los precios, pero esa dinámica había entrado en un bucle sin fin.

Las factorías chinas, incapaces de vender la producción en su propio país porque también había sufrido un descenso importante de la demanda, decidieron invadir el mercado europeo tirando el precio. La bobina que China vendía en Europa en 2012 por 600 euros la tonelada, cayó hasta los 404 euros en 2015. Por debajo del precio de producción, asegura la Comisión. Mientras tanto, la cuota de mercado china en Europa en los productos que ahora han sido objeto de protección escalaba también sin freno. De controlar el 0,79% del mercado de la UE en 2012, pasó al 4,32% en 2015. Esta espiral, apunta el dictamen de la Comisión en el que argumenta las razones de las medidas 'antidumping', «inutilizaba cualquier medida de las empresas europeas de intentar recuperar su competitividad».