El Comercio

La empresa familiar da un sonoro suspenso a la situación política y pide «estabilidad»

  • Le conceden una puntuación de 1,79 sobre 9, lo que supone empeorar la nota de 2,08 otorgada el pasado ejercicio ante el temor de unas terceras elecciones

  • Mantienen la calificación de 5,31 el panorama económico, aunque una de cada cuatro prevén un crecimiento "frágil" el próximo ejercicio

El bloqueo político que vive el país desde hace más de 300 días ha recibido un sonoro suspenso por parte de las empresas familiares. Estas compañías, que equivalen al 90% de las sociedades españolas y que generan el 60% del PIB y el 70% del empleo, calificaron con un 1,79 puntos sobre 9 la situación política, según una encuesta interactiva realizada hoy en el marco del XIX Congreso Nacional de la Empresa Familiar que se desarrolla en La Coruña. Una nota my pobre que empeora el 2,08 concedido el año pasado y se convierte en la tercera más baja de la serie histórica.

Sin duda, las dificultades para formar Gobierno tras dos elecciones generales y la posibilidad de acudir a unos terceros comicios preocupa a las empresas, al ver en esta inestabilidad un riesgo para la evolución económica. “La confianza es el principal aliado de la inversión, y por el contrario, la incertidumbre su mayor enemigo”, ha afirmado el presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), Ignacio Osborne. En este sentido, el máximo responsable de la asociación ha dejado claro que el país necesita “estabilidad institucional, regulatoria y económica para consolidar esta nueva etapa de crecimiento”.

En cualquier caso, la situación política obtuvo la peor nota en la encuesta de 2014 con un 1,08 puntos. En aquella ocasión ya se vislumbraba un panorama político complejo con la fuerte irrupción de nuevas formaciones como Podemos cuya intención de votos en esas fechas no paraba de crecer. También influyó la aparición de nuevos casos de corrupción, como la Operación Púnica desarrollada en ese ejercicio. Por su parte, la segunda peor calificación de la situación política fue en 2009 con un 1,18. Ese año la crisis económica golpeó con fuerza y las tensiones sobre el euro empezaban a vislumbrarse.

Desaceleración en 2017

La mala valoración que recibe el panorama político contrasta con la confianza sobre la situación económica actual, que recibe 5,31 puntos sobre 9, la misma nota que el pasado ejercicio. Además, un 70% de las empresa familiares esperan un moderado aumento de la actividad con una limitada creación neta de empleo, frente al 24% que augura un crecimiento frágil de la actividad sin creación neta de empleo. Sólo un 6% se muestra más optimista y cree en un aumento rápido de la actividad. Un resultado que va en línea con las previsiones del Gobierno y los organismos internacionales sobre la ralentización económica el próximo ejercicio.

Así, un 59% de las empresas estiman que tendrán un aumento de la ifra de ventas, frente al 36% que cree que serán similares y un 5% que consideran que sufrirán una reducción. A más largo plazo (3 años), el 82% de las empresas encuestadas esperan aumentar el número de ventas en el futuro y un 87% prevé incrementar las inversiones en España.

La desaceleración económica prevista para 2017 también se traslada al mercado laboral. Así, un 52%% de los encuestados augura que el próximo año mantendrá o resucirá los niveles de empleo, frente al 48% que prevé incrementar la plantilla.

Por otra parte, las encuestas familiares consideran que la prioridad para el próximo Gobierno debe ser la simplificación administrativa y unidad de mercado, seguido de un pacto por la educación. En tercer lugar se situaría una reforma del mercado laboral y la reforma del sistema de financiación autonómica. En último lugar sitúan la consolidación fiscal.