El Comercio

Duro Felguera plantea renegociar más de 200 millones de créditos pendientes

Parte del complejo minero de Roy Hill (Australia), uno de los contratos conflictivos de Duro Felguera.
Parte del complejo minero de Roy Hill (Australia), uno de los contratos conflictivos de Duro Felguera. / E. C.
  • Ya aborda el aplazamiento de 35 millones que vencen en diciembre; argumenta que tiene sin cobrar facturas por importe de más de 300 millones

Hay tres proyectos que a Duro Felguera le han salido muy caros. Los contratos de Roy Hill (Australia), Vuelta de Obligado (Argentina) y Termocentro (Venezuela) acumulan impagos por unos 300 millones de euros -aunque la cifra que reclama el grupo en distintos procesos que mantiene abiertos es aún mayor- y esto está suponiendo un importante lastre para la compañía. Tanto es así, que la empresa está intentando acompasar el pago de su deuda con el cobro de estos trabajos, y para ello negocia con Bankia, Santander, Popular, BBVA, Sabadell y CaixaBank el aplazamiento de, al menos, los vencimientos que se encuentran más próximos, entre ellos, uno de 35 millones en diciembre. Duro Felguera insiste en que los problemas con estos contratos son puntuales, así como las tensiones de tesorería. No obstante, la compañía de ingeniería y bienes de equipo no descarta negociar nuevas condiciones a largo plazo. Tras salir a la luz ayer las conversaciones con las entidades financieras, sus acciones cayeron un 10,74%.

El proyecto más problemático para Duro Felguera se encuentra en Australia. Se trata del complejo de mineral de hierro de Roy Hill, donde el principal contratista de la obra, la coreana Samsung, registró unas pérdidas que algunas fuentes cifran en más de 900 millones. Con el objeto de minimizar el impacto en sus cuentas mantiene abiertos distintos frentes, tanto con la empresa que le encargó los trabajos, Hancock Prospecting, como con sus subcontratas, entre ellas, Duro Felguera. Así, Samsung ha ejecutado avales sobre la asturiana por 88 millones de euros y no reconoce gran parte de su actividad. Por este motivo, ambas compañías se están enfrentando en la corte de arbitraje de Singapur, donde Duro espera recuperar 140 millones de euros, y también en los tribunales australianos, donde reclama otros 46 millones. Por el momento, la empresa asturiana ha ganado las cinco reclamaciones presentadas contra Samsung, pero los abogados de la coreana han argumentado defectos de forma en el caso y han recurrido a los tribunales ordinarios, con lo que han logrado aplazar los pagos.

Arbitrajes e impagos

Los problemas derivados de la construcción de la central de Vuelta de Obligado también han terminado en un proceso de arbitraje. Fue en septiembre, después de meses de negociaciones con el Gobierno argentino a causa de los sobrecostes derivados de la inflación disparada que sufre el país y que se situó en 2015 en torno al 30%. En este caso, el monto total de la reclamación de Duro Felguera se acerca a los 137 millones de euros, de los que 38 ya se han considerado como mayor precio de venta en la contabilidad del proyecto. Además, el resultado de este contrato se vio agravado por la necesidad de recurrir a endeudamiento local, lo que también desbocó los gastos financieros un 40%, hasta sumar cerca de 16 millones de euros, lo que provocó que el resultado neto financiero del primer semestre de 2016 fuera de 10,7 millones de euros negativos, frente a los 10,2 positivos del mismo periodo de 2015.

El tercer proyecto que más problemas está causando a Duro Felguera es el de la central de Termocentro, en Venezuela, un contrato de 1.500 millones para suministrar energía a la gran Caracas, el área urbana más poblada del país. Sin embargo, el Gobierno de Nicolás Maduro comenzó a retrasarse en los pagos en 2014. El año pasado ya solo pagó 36 millones y este únicamente tres. A 30 de junio de 2016, los saldos vencidos pendientes de cobro eran de 101 millones de euros. La garantía para Duro es que son asimilables a deuda soberana.

Para reconducir la situación, el grupo ya acometió el año pasado una serie de cambios llamados a lograr una cartera de negocio de alta calidad -para 2016 espera una contratación de entre los 700 y los 800 millones de euros- y que conllevó la potenciación del departamento jurídico, un impulso a la excelencia en la gestión de proyectos o la incorporación de Javier García Laza como nuevo director general del área de Energía o de Luis Deza como director corporativo de Estrategia y Desarrollo de Negocio. A pesar de que el grupo logró regresar a beneficios en el primer trimestre de 2016, cerró el primer semestre del año con 1,8 millones de euros de pérdidas, debido precisamente a los problemas en estos tres contratos.