El Comercio

Alcoa culmina su escisión sin despejar el futuro de sus fábricas de Avilés y Galicia

La factoría que la multinacional estadounidense Alcoa tiene en Avilés.
La factoría que la multinacional estadounidense Alcoa tiene en Avilés. / MARIETA
  • El nuevo grupo, en el que se integra la factoría asturiana, cuenta con 16.000 empleados y 25 plantas

  • Sigue buscando compradores, pese a prever que la demanda de aluminio crezca un 5% en 2016

Alcoa se partió ayer en dos. Tras un año de preparativos, la multinacional americana se ha dividido en dos compañías diferenciadas: Alcoa Corporation y Arconic Inc. La primera se queda con el nombre y el negocio tradicional -aluminio, bauxita, alúmina, fundición y energía- y en ella se integran las plantas que la compañía tiene en España: las factorías de Avilés, La Coruña y San Ciprián (Lugo) y las oficinas centrales de Madrid. Sin embargo, es esta la que se escinde de la compañía matriz, que pasa a denominarse Arconic y que concentrará las divisiones de productos con un mayor valor añadido, especializadas en soluciones de ingeniería, transporte aeroespacial y construcción. Esta segunda solo absorberá en España un taller de piezas para arquitectura de Irurzun (Navarra) y parte del personal de la sede central de la capital española.

La división no puede llegar en un momento de mayor incertidumbre para las fábricas de Galicia y Asturias de aluminio primario, para las que el grupo busca comprador y que abordarán este mes una nueva subasta de interrumpibilidad, vital para garantizar su competitividad. Alcoa ha insistido en que contempla todos los escenarios sin descartar ninguno, desde la entrada de nuevos inversores a la venta de las tres plantas o el cierre.

Los directivos del grupo siempre se han mostrado reacios a dar detalles sobre la operación, aunque el proceso podría acelerarse después de esta reorganización mundial, en la que la compañía ha centrado sus esfuerzos en los últimos meses. De hecho, este fue el mensaje que transmitieron fuentes de la multinacional en septiembre: que el futuro de las factorías españolas se abordaría después de la división de Alcoa, una escisión diseñada para ganar rentabilidad.

Dos grupos se han interesado por las plantas: Atlas Holding, a través de Aludium, su filial en España, y Alibérico. Ambas sociedades ultiman una alianza empresarial con objeto de presentar una oferta de compra por las tres factorías.

El director ejecutivo de Alcoa Corporation, Roy Harvey, insistió ayer en que la nueva Alcoa es «líder mundial en el sector con ventajas competitivas en la cadena de valor» y que su cartera de aluminio «cuenta con una posición altamente competitiva». Con 16.000 «talentosos empleados» y 25 fábricas en todo el mundo, espera también mirar al futuro «operando con excelencia e innovando» y augura buenas perspectivas para el sector. La multinacional espera un crecimiento de la demanda global de aluminio del 5% en 2016 y que la evolución siga siendo positiva, al menos, hasta 2020.

Interrumpibilidad

Sin embargo, estas previsiones no parece que vayan a trastocar los planes de Alcoa de desprenderse de las factorías españolas, unas plantas que ya amenazó con cerrar en 2014, tras una subasta de interrumpibilidad nefasta para sus intereses. La advertencia surtió efecto, el Gobierno convocó otra puja más favorable y las aguas volvieron a su cauce.

Sin embargo, la espada de Damocles sigue pesando sobre las fábricas de Asturias y Galicia, especialmente, sobre las menos rentables, la de Avilés y la de La Coruña. Entre el 14 y el 18 de noviembre tendrá lugar una nueva subasta de interrumpibilidad. En ella, las empresas ofrecen al sistema eléctrico la posibilidad de que este les interrumpa el suministro en situaciones de necesidad y, a cambio, reciben una compensación económica. De su resultado dependerá que las factorías de Alcoa sean o no competitivas y, por tanto, que su futuro quede algo más despejado, al menos en el corto plazo, y que se aborde el proceso de venta con una mayor tranquilidad.