El Comercio

Arcelor, obligada a duplicar las garantías medioambientales de las baterías de cok

Las baterías de cok de Arcelor en Gijón, antes de que dejaran de funcionar en 2013.
Las baterías de cok de Arcelor en Gijón, antes de que dejaran de funcionar en 2013. / P. CITOULA
  • Deberá presentar un nuevo informe completo a pesar de que ya cuenta con una autorización

  • Los sindicatos critican la decisión del Principado de exigir un procedimiento más complejo y largo y advierten de que se pone en riesgo una inversión «vital»

ArcelorMittal se ha encontrado en el proyecto de reforma de las baterías de cok de Gijón con un problema que no esperaba. El Principado, que es quien debe dar la autorización medioambiental, ha echado para atrás el informe simplificado presentado por la multinacional sobre el impacto que tendrá la nueva instalación y exige iniciar un procedimiento completo. Esto significa que hay que seguir, prácticamente, los mismos pasos que si se construyeran unas baterías nuevas en un lugar en el que jamás hubieran funcionado. Solo en la elaboración del nuevo documento, la compañía calcula que tardará tres meses, porque «habrá que partir de cero», pero más allá de ese periodo, habrá otras demoras, porque después llegarán nuevos plazos de alegaciones y, aunque la resolución final del Gobierno regional dé el visto bueno a la obra, ya no se podrá cumplir el calendario previsto por la empresa.

Arcelor esperaba comenzar los trabajos antes de fin de año y que la instalación estuviera en funcionamiento en 2019. Los tiempos son importantes porque, de momento, nada se sabe del futuro de las baterías de cok de Avilés, cuya supuesta vida útil ya está agotada, y que a partir de 2020 no podrán funcionar en las condiciones actuales, debido a una normativa medioambiental más restrictiva.

En la reunión del comité restringido europeo que tuvo lugar en Luxemburgo en octubre, Arcelor elevó a 150 millones de euros la inversión prevista para la reforma de las baterías de Gijón y, a la vez, reconoció que veía «muy complicado» que puedan seguir activas las avilesinas. Estas últimas producen 1,4 millones de toneladas de cok anuales, necesarias para el funcionamiento de las factorías. Por eso, ante su posible cierre, el grupo tenía previsto que para 2020 ya estuvieran a pleno rendimiento las renovadas de Gijón que, eso sí, producirán unas 300.000 toneladas menos. Sin embargo, con el retraso provocado por la decisión de la Consejería de Fomento, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente el margen temporal se reduce.

Desde la multinacional, el requerimiento del Principado no se llega a comprender, sobre todo, porque, según defiende, las baterías de cok ya están amparadas por la autorización ambiental integrada que atañe a toda la factoría gijonesa, necesaria para mantener la actividad industrial, y que se revisa de forma constante, ya que la administración va adaptando las exigencias a cada cambio normativo que se aprueba.

Críticas ecologistas

La nueva petición del Principado llega después de las alegaciones presentadas por los vecinos de la zona y grupos ecologistas, que advierten de lo contaminantes que serán las baterías, pero Arcelor recuerda también que la reconstrucción se realizará con las mejores tecnologías disponibles para la industria siderúrgica y cumpliendo todas las exigencias medioambientales.

Los sindicatos también critican el nuevo requerimiento del Principado y, aunque insisten en que la empresa debe cumplir todas las medidas necesarias en materia de contaminación, alertan de que la decisión del Gobierno regional podría traer consecuencias. Alberto Villalta (UGT) considera «muy negativa» la exigencia de la consejería y subraya que la obra no supondrá, ni siquiera, el derribo completo de la instalación actual. «Nosotros no queremos asustar, pero sabemos cómo funciona Arcelor y cuando tiene problemas en un sitio se lo lleva a otro», avisa.

En un sentido parecido se manifiesta José Manuel Castro (CC OO). En una entrevista a EL COMERCIO esta misma semana advirtió de que «cualquier aplazamiento con las baterías de cok es peligroso. Un cambio en la dinámica del mercado puede echar abajo una inversión vital», señaló.

No sería la primera vez. La renovación de las baterías de cok de Gijón ya se anunció en 2011 y, posteriormente, el proyecto se desestimó debido a la crisis. De hecho, en 2013 las instalaciones tuvieron que ser clausuradas por el peligro que suponía su funcionamiento tras 40 años de actividad ininterrumpida.

Segismundo Lorenzana (USO) sigue la misma línea. Reclama las medidas de seguridad necesarias, pero «que no se deje de lado» la obra. «Hay que compaginarlo todo», recalca.

El único desmarque llega de la CSI. Manuel Pulgar, delegado de este sindicato en Arcelor, defiende la posición del Principado. «Está cumpliendo su misión», asegura, que es la de velar por el medio ambiente de la región, aunque coincide también en que las baterías son «esenciales» y no descarta que la empresa «quiera jugar sus cartas» y amenace con paralizar la inversión.