El Comercio

Arcelor anuncia que no reformará las baterías de cok de Avilés y que dejarán de funcionar

Baterías de cok en la factoría de ArcelorMittal en Avilés
Baterías de cok en la factoría de ArcelorMittal en Avilés / Rafa González
  • La multinacional ya había advertido de que su continuidad más allá de 2020 era muy improbable

  • La mayoría del personal será trasladado a las de Gijón. No habrá medidas traumáticas para la plantilla

Arcelor anunció esta mañana a los sindicatos su intención de paralizar la actividad en las baterías de cok de Avilés. Con su vida útil finalizada y, ante las nuevas exigencias medioambientales impuestas por la Unión Europea, la instalación necesitaría una reforma integral -similar a la que se prevé efectuar en la de Gijón- para seguir funcionando, algo que la multinacional no está dispuesta a realizar. Las baterías de Avilés dejarán de tener actividad cuando entren en funcionamiento las de Gijón, se calcula que sea en el año 2019. La mayoría del personal será trasladado a las de Gijón. No habrá medidas traumáticas para la plantilla.

Ya en octubre, durante una reunión del comité restringido en Luxemburgo, la compañía había advertido a los representantes de los trabajadores que veía muy poco factible la continuidad de las baterías de Avilés, aunque también había asegurado que la decisión no estaba tomada. Apenas tres semanas después, ha hecho este anuncio.

Arcelor, sin embargo, prevé realizar una remodelación integral de las baterías de Gijón, paralizadas desde 2013 también por haber agotado su vida útil, por un importe que ronda los 150 millones de euros. Las nuevas baterías producirían 1,1 millones de toneladas de cok, frente a los 1,4 de las avilesinas.

La existencia de este tipo de instalaciones en las factorías asturianas es fundamental para el desarrollo de la actividad ya que les da su carácter de siderurgia integral.

El hecho de que las baterías de Avilés vayan a paralizar su actividad introduce un elemento más de urgencia para que se efectúe la obra en las de Gijón. En estos momentos, Arcelor ya ha adjudicado el contrato para la reforma a la ingeniería Paul Wurth, pero la multinacional se encuentra a la espera de recibir el permiso del Principado para iniciar la remodelación. Tras presentar un estudio de impacto ambiental simplificado, el Gobierno regional le ha exigido uno completo, lo que dilatará los plazos para lograr todos los permisos. Solo en realizar el nuevo documento, la compañía calcula que tardará unos tres meses, periodo al que habrá que añadir nuevos periodos de alegaciones.

Arcelor preveía empezar los trabajos antes de finalizar el año y está ahora a la espera de lograr una licencia del Ayuntamiento de Gijón para, al menos, ir avanzando en el proceso de derribo de la parte de las baterías que no va a reutilizar y así optimizar los tiempos.

Por otra parte, para el espacio que dejen las baterías no hay prevista de momento ninguna actividad. El suelo es propiedad de la SEPI.

El comité de dirección ha trasladado a los sindicatos los buenos datos de producción del primer semestre, con récords de producción en muchas de las instalaciones tanto de la acería como acabadoras.