El Comercio

Arcelor anuncia el cese de la actividad de las baterías de cok de Avilés en 2019

Las baterías de cok de Avilés, que dejarán de funcionar en 2019, cuando ya estén en marcha las de Gijón.
Las baterías de cok de Avilés, que dejarán de funcionar en 2019, cuando ya estén en marcha las de Gijón. / RAFA GONZÁLEZ
  • La compañía informa a los sindicatos de los altos índices de producción en las plantas asturianas en el primer semestre, con récord en algunas de las secciones

Era un secreto a voces que Arcelor no tenía demasiado interés en invertir entre 120 y 150 millones de euros en remodelar las baterías de cok de Avilés para adaptarlas a las nuevas exigencias medioambientales, pero hasta ahora siempre había comunicado que no había una decisión en firme sobre su futuro. Ayer, sin embargo, la multinacional comunicó oficialmente a los sindicatos que su actividad cesará en la segunda mitad de 2019. La previsión es que para entonces estén a pleno funcionamiento las baterías de cok de Gijón, en cuya remodelación el gigante del acero prevé invertir 150 millones, de tal forma que el complejo asturiano no pierda en ningún momento el abastecimiento de cok, el combustible de los hornos altos, fundamental para el mantenimiento de la actividad siderúrgica en la región.

El cambio de la producción de cok de Avilés a Gijón tendrá su impacto. Aunque en la actualidad se producen 1,4 millones de toneladas anuales, en las nuevas baterías serán 1,1. Esas 300.000 toneladas de diferencia, según fuentes de la compañía, no serán demasiado relevantes, dado que el cok gijonés será de mayor calidad y, con las mejoras que se están realizando en los hornos altos, estos ganarán en eficiencia y necesitarán menos combustible. No obstante, no descartan que haya que recurrir en algún momento a la importación de cok.

En cuanto al empleo, no se contemplan medidas traumáticas. En las baterías de Avilés trabajan unas 600 personas -400 de plantilla y 200 de auxiliares-. El objetivo es recolocar a parte de los empleados en las baterías de Gijón, aunque se espera que éstas puedan funcionar con la mitad de personal, mientras que el resto pasará a otras secciones.

La decisión de Arcelor de apostar por las baterías de Gijón viene motivada por distintos aspectos, como que la factoría se encuentre más alejada del núcleo urbano, la posibilidad de simultanear la obra de reconstrucción con la actividad productiva en las baterías de Avilés y un elemento vital: la optimización de la logística. Hasta ahora el mineral llegaba a Asturias a través de El Musel, era trasladado a Avilés para convertirlo en cok y, después, regresaba a Gijón para los hornos altos. Ahora, todos esos traslados se suprimirán.

La noticia no ha dejado indiferente a los sindicatos, que reconocen las ventajas que tendrán las nuevas baterías en materia de eficiencia y medioambiente, pero que se muestran preocupados por el impacto que tendrá en materia de empleo, dado que aunque los trabajadores de las actuales baterías serán recolocados, sí podría haber un impacto en las auxiliares y, sin duda, lo habrá entre los profesionales del transporte. El secretario general de CC OO en Arcelor, José Manuel Castro, destaca también que la reubicación de los empleados de las baterías en diferentes áreas podría retrasar la incorporación de eventuales al contrato relevo.

Por su parte, el secretario de Acción Sindical de USO en Arcelor, Segismundo Lorenzana, y el secretario comarcal de UGT en Avilés y de la sección sindical de Arcelor en ese concejo, Iñaki Malda, llaman también la atención sobre la pérdida de empleo que supone la decisión para la comarca avilesina. En este sentido, Malda pide a la multinacional que haga una apuesta por el mantenimiento del trabajo en la factoría retomando la actividad en la línea de pintura.

Sin bajar la guardia

Por otro lado, en la reunión, en la que participó el director ejecutivo de las factorías, Oswaldo Suárez, la multinacional comunicó a los sindicatos los buenos datos de las plantas durante el primer semestre, periodo en el que se han cumplido de forma general los objetivos y en el que varias instalaciones, como las acerías, los hornos altos, el tren de bandas en caliente o el de alambrón, lograron récords de producción mensual, mientras que chapa y carril tuvieron peores resultados. No obstante, con la prudencia que caracteriza a los responsables del gigante siderúrgico, pidieron a los representantes de los trabajadores que no bajen la guardia, porque continúa la preocupación por el acero chino -aunque reconocen que las medidas 'antidumping' están funcionando- y por la nueva regulación en la asignación de derechos en CO2, que se encuentra a debate en el seno de la UE. Además, todo indica que los buenos resultados de producción caerán en el segundo semestre, marcado por las paradas de varias instalaciones, sometidas a importantes remodelaciones, como las que se realizan en la LDIII y los hornos altos o la ya efectuada en el tren de carril. Y estas inversiones, que en 2016 supondrán unos 150 millones, «hay que ganárselas día a día», advirtieron desde la empresa.

El suspenso sigue estando en el alto absentismo laboral, que se sitúa en el 7,5% frente al 5,5% marcado como objetivo. Además, los sindicatos insisten en denunciar el incremento en la realización de horas extra, que en este 2016 van camino de las 200.000.