El Comercio

Instalaciones de la compañía Alcoa en Avilés.
Instalaciones de la compañía Alcoa en Avilés. / S. L.

Alcoa consigue sus objetivos en la primera jornada de la subasta eléctrica

  • La multinacional del aluminio obtiene cinco paquetes de noventa megavatios, uno de ellos para la planta de Avilés

Alcoa alcanzó ayer los objetivos que buscaba en la primera jornada de subasta de los derechos de interrumpibilidad o subasta eléctrica organizada por Red Eléctrica a propuesta del Ministerio de Energía. Aunque los datos oficiales tardarán varios días en ser validados, todo apunta a que la multinacional del aluminio alcanzó los cinco paquetes de noventa megavatios a los que aspiraba. Tres de estos lotes se destinan a San Ciprián, su mayor centro de producción en España, mientras que La Coruña y Avilés reciben un paquete de noventa cada uno.

De esta manera, se despeja una de las incertidumbres sobre el futuro de sus tres plantas españolas, entre ellas la de Avilés. En esta convocatoria también participan otras empresas de la región, como es Asturiana de Zinc (AZSA), con el objetivo de dos paquetes de noventa megavatios, y ArcelorMittal, que pujaba por la misma cantidad.

Con todo, los datos aún son provisionales y deben ser ratificados por la Comisión Nacional de Mercados y Competencia veinticuatro horas después del cierre de la subasta. El proceso organizado por Red Eléctrica a instancia del Ministerio de Energía comenzó ayer lunes y está previsto que termine el próximo viernes, salvo que antes se agoten todos los paquetes para subastar.

La subasta se realizó desde primera hora de la mañana en la Institución Ferial de Madrid, donde debían acudir 250 personas acreditadas representando a 150 empresas diferentes. Eso se debe a que cada punto de suministro debía tener un pujador diferente. En el caso de Alcoa, debían ser tres personas, una para cada uno de sus tres centros de producción.

Durante todo el proceso, los pujadores permanecían aislados, sin contacto con el exterior ni información sobre el desarrollo de la subasta. Esta comenzaba con cincuenta bloques de cinco megavatios. Esta parte resultaba de gran importancia ya que, posteriormente, la media de estas adjudicaciones se aplicaba en un proceso de adjudicación directa de lotes de esta potencia a las empresas que, aspirando a paquetes de noventa, no los lograsen en la subasta.

La parte negativa para los grandes consumidores es que la mayoría de las empresas que participan en esta fase no registran unos consumos tan altos de energía como los suyos, por lo que los precios de adjudicación suelen resultar muy bajos.

Cerrada esta puja, la subasta entró en los paquetes de noventa megavatios, el objetivo de las empresas con grandes consumos de energía: Alcoa, Asturiana de Zinc, ArcelorMittal y Ferroatlántica, principalmente. La convocatoria había previsto diez lotes de noventa megavatios con un precio de salida de 310.000 euros. La puja sería a la baja, reduciéndose en fracciones de mil euros. Es un proceso que se resuelve en cuestión de minutos, según las personas que lo conocen, pero que se vive con una gran tensión.

El sector había reclamado al Ministerio de Industria que ofreciese once lotes, lo que atendería las necesidades de todos los participantes y que son muy diferentes. El año anterior, Asturiana logró dos lotes de noventa mientras que ArcelorMittal consiguió uno. Por su parte, Alcoa confirmó su interés por cinco lotes, la mitad de los que estaban en liza.

Si uno de los aspirantes a lotes de noventa megavatios no lograba ninguno, la convocatoria publicada en el Boletín Oficial del Estado ofrecía la posibilidad de conseguir dieciocho de cinco megavatios, bien acudiendo al resto de subasta, bien mediante una adjudicación directa estableciendo su precio en la media de los cincuenta lotes subastados en primer lugar.

El proceso de subasta eléctrica continuará hoy con el resto de paquetes de cinco megavatios. Un proceso se encuentra sometido a estrictas reglas de confidencialidad, tanto para los participantes como la organización, que sólo facilita datos generales de manera oficial.

De hecho, ninguna de las tres empresas asentadas en la región facilitaron ayer datos de manera oficial, aludiendo a la falta de confirmación desde Red Eléctrica y la confidencialidad del proceso.

Sin embargo, una vez cerrada la primera jornada de subasta no trascendió ninguna inquietud desde las empresas y su entorno, lo que confirma que Alcoa consiguió los objetivos previstos para este año.

No se puede olvidar que los malos resultados de la subasta eléctrica de 2014 provocaron que la empresa plantease el cierre de sus plantas, ante la imposibilidad de conseguir su rentabilidad. Una situación que este año no se producirá.

Una vez que se confirme la adjudicación de derechos de interrumpibilidad y su cuantía, Alcoa podrá despejar el futuro de sus tres plantas españolas. Cualquier operación de venta se encontraba supeditada a conocer la evolución del coste de la energía durante el próximo año.