El Comercio
Nuria Vilanova, en el Hotel de la Reconquista.
Nuria Vilanova, en el Hotel de la Reconquista. / PABLO LORENZANA

«España es la gran plataforma para la internacionalización de firmas latinas»

  • «Los empresarios españoles tenemos que ser más solidarios y dar la mano a otros en el proceso de salir al exterior»

  • Nuria Vilanova Presidenta del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI)

Nuria Vilanova (Villanueva y Geltrú, 1965) preside desde 2014 el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI), una organización formada por 81 empresarios privados con el objetivo de reforzar el desarrollo de negocios a ambos lados del charco. Su presidente de honor es el economista, político y escritor uruguayo, nacido en El Franco, Enrique V. Iglesias, y de su junta directiva forma parte Jesús Alonso, presidente del Grupo Daniel Alonso. No es de extrañar, por tanto, que de la mano de ambos representantes asturianos, la CEAPI quisiera celebrar ayer en Oviedo un encuentro con otros empresarios «para compartir experiencias en Latinoamérica y reforzar lazos». Vilanova, que además preside Atrevia, una de las mayores consultoras de comunicación de España con red propia de oficinas en Portugal y Latinoamérica, tiene una amplia experiencia en grandes marcas, innovación e internacionalización.

El CEAPI un club muy selecto, con socios de la talla de Esther Alcocer Koplowitz, Mónica de Oriol o Amancio López Seijas. ¿Cómo escogen a sus miembros?

Buscamos presidentes de compañías que tengan intereses en Latinoamérica, que sean grandes o que tengan ganas de liderar y aportar valor añadido en la internacionalización. También le damos mucho valor a cómo es el empresario, porque para una asociación como esta, que busca establecer lazos con grandes empresarios latinoamericanos, es muy importante la persona.

Las empresas españolas estuvieron invirtiendo durante años en los países de Latinoamérica; con la crisis, se invirtió la tendencia. ¿En qué fase estamos ahora?

Ha sido encomiable el esfuerzo de empresas españolas, incluso pequeñas, que abrieron oficinas y empezaron a exportar durante la crisis. También es cierto que España se está convirtiendo en la gran plataforma para la internacionalización de las empresas latinoamericanas. ¿Qué ofrece España? Es un buen lugar para aprender a ser global, porque tenemos las referencias culturales y el idioma que hacen más fácil el desembarco. Además, invertir en una empresa española es comprar de alguna manera la marca Europa, que tiene un gran prestigio global. Algunas firmas invierten en España porque eso les permite exportar a Estados Unidos con la marca Europa. Y les ofrecemos la garantía de la zona euro. Tener inversiones en una moneda estable y fuerte es una ventaja para ellas.

¿Vamos a asistir a un escenario de fusiones de empresas españolas y latinoamericanas?

En la medida en que se hacen inversiones el siguiente paso puede ser la integración. Ahora se acaba de crear un fondo de accionistas mexicanos que busca empresas familiares de tamaño medio que les ayude a abrir mercados. Lo importante es buscar socios que ayuden a afrontar la globalización.

Usted está acostumbrada a lidiar con empresarios de altos vuelos de uno y otro lado del Atlántico. ¿Son mentalidades diferentes o tienen más en común que la lengua?

Yo diría que cada país es diferente, pero que en España estamos especialmente preparados para entenderlo. Si un territorio tan pequeño como España tiene tantas diferencias por comunidades, es entendible que cada país sea un mundo con diferencias notables.

¿Cuál es el mensaje que quiere que cale hoy en Asturias?

Hay tres conceptos clave para reforzar los lazos comerciales, que son conocimiento, solidaridad y socios. Tenemos que trabajar para crear relaciones fuertes con otros empresarios latinoamericanos, porque la globalización es mucho más fácil si se hace sobre una base del conocimiento. No basta con leer estadísticas, se necesita alguien que te mire a los ojos y comparta su experiencia. Además, los empresarios españoles deberíamos ser mucho más solidarios entre nosotros, acompañarnos y dar la mano a otros empresarios en este proceso de internacionalización. Y el tercer factor trata de la posibilidad de tener socios en estos proyectos, no hacerlo solo.

El Gobierno del Principado y los empresarios han detectado que a las compañías de la región les falta tamaño para ser competitivas. ¿Comparte esta visión?

Por supuesto, el tamaño de las empresas importa muchísimo. Quizá ahora sea menos importante que hace unos años si se habla de empresas tecnológicas, pero sí si se trata de otros sectores. Por eso es fundamental tener aliados que hagan más rápido este proceso.

¿Cómo está viviendo el empresariado latinoamericano el triunfo de Trump en EE UU?

Tengo la fortuna de contar entre mis amistades a grandes familias de empresarios mexicanos, y me llama la atención que estén cambiando su imagen del perfil de whatsapp por la bandera mexicana. El fenómeno Trump está despertando, por tanto, el orgullo de ser mexicano. Yo creo que, poco a poco, el ruido inicial no acabará en un choque de trenes, pero servirá para reflexionar. El principal destino de muchas empresas latinoamericanas ha sido Estados Unidos. Este ruido les hará pensar que hay otros destinos. Hoy Europa, y España como plataforma, es la gran oportunidad para Latinoamérica.

Usted es periodista. ¿La clave para que un negocio entre empresas llegue a buen puerto reside en una buena comunicación?

Sí, absolutamente. Pero la comunicación es muy amplia. Las empresas hoy son de cristal y es muy importante la comunicación corporativa y la interna.

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