El Comercio

EdP habilita Soto para garantizar la quema de carbón más allá de 2030

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Planta de desnitrificación que EdP está finalizando junto al grupo térmico 3 de Soto. / P. Lorenzana

  • El grupo 3 de la térmica, que arrancará con gas el 4 de mayo, ultima la revisión general y la desnitrificadora, en los que invierte 48 millones y para los que ahora emplea más de 600 personas

EdP se anticipa a lo que pueda suceder en un futuro. Aún no está claro qué ocurrirá en 2018, plazo dado por la Unión Europea para el cierre de las explotaciones mineras que no sean rentables, pero la compañía eléctrica ha realizado una apuesta clara por el carbón y prepara el tercer grupo térmico de Soto de Ribera para «nuevos límites de emisiones» que permitan alargar su vida más allá de 2030. El objetivo, según explicaba ayer el director de la citada planta, José Antonio García, es que esta central «siga quemando carbón nacional e internacional y tenga cabida en un futuro mix energético». Lo explicaba a los medios de comunicación tras una visita a las instalaciones con motivo de los trabajos que se están acometiendo actualmente en el marco de la revisión general del grupo 3 y la construcción de la desnitrificadora.

  • EdP invierte 8 millones en la revisión general del grupo 3 de Soto de Ribera

La compañía EdP invertirá en total unos 48 millones de euros, 40 en la planta de desnitrificación y más de 8 millones en esta revisión general, en cuyos trabajos intervienen 450 personas de 25 empresas diferentes -el 60% son asturianas-, a los que se suman los 100 empleos directos de la propia instalación y otros 120 que están destinados a la construcción de la desnitrificadora. Así, por lo tanto, esta operación supone una importante inyección económica para la región.

La última revisión del único grupo que opera hoy en Soto -tras el cierre del número 2 en diciembre de 2016 y del 1 en el año 2007- se produjo en 2014, con lo que en el momento de iniciarse el actual mantenimiento la planta había generado cerca de 5.845 gigavatios por hora de energía eléctrica, el equivalente a lo que consumen 1,5 millones de hogares a lo largo de un año; había utilizado 700.000 toneladas de carbón nacional y llevaba 12.500 horas de funcionamiento, lejos de las 30.000 horas a las que se suele abordar cada revisión.

En esta ocasión se ha aprovechado la parada a la que obligan los trabajos propios de la revisión, que tienen una duración de cuatro semanas, para concluir la construcción de la desnitrificadora, que estará lista el 2 de mayo y comenzará a operar en junio, tal y como adelantó este periódico. Antes, el 8 de mayo, está previsto el primer acoplamiento del grupo 3 a la red eléctrica nacional. Para ello se habrá procedido ya el 4 de mayo al encendido. Y en los arranques esta planta será pionera en España al sustituir el fueloil y gasoil por el gas natural procedente de las instalaciones de ciclo combinado, que comparten con la térmica el espacio de EdP en Soto, un verdadero nudo energético de Asturias.

Trabajos mecánicos

La revisión general también incluye la sustitución de diferentes elementos del grupo, así como la realización de trabajos mecánicos y eléctricos. En total, la compañía revisará y pondrá a punto 300 equipos de este grupo, que tiene una potencia de 350 megavatios.

Paralelamente a esta revisión general, los trabajos de la planta desnitrificadora están en su recta final. Con esta instalación, la central de Soto reducirá entre un 80 y un 90% los gases contaminantes. Será la segunda que EdP ponga en funcionamiento en Asturias, después de la de Aboño, que comenzó a operar en febrero y supuso una inversión de unos 60 millones.

Sin la reducción de emisiones contaminantes que implica el funcionamiento de la desnitrificadora, ambas centrales estarían fuera de la norma europea y se verían obligadas a cerrar.

Las plantas de desnitrificación -de cuyo montaje resultó adjudicatorio el consorcio formado por TSK y Mitsubishi Hitachi Power Systems- reducen las emisiones de los óxidos de nitrógeno presentes en los gases procedentes de la combustión del carbón en la caldera. Estos gases pasan por un reactor, en el que se produce la transformación de los óxidos de nitrógeno en vapor de agua y nitrógenos, sustancias no perjudiciales para el medio ambiente.

El reactor es el elemento principal de la instalación y donde tiene lugar la reacción entre los gases y la disolución de amoniaco en agua, el reactivo utilizado en el proceso en el que el óxido nítrico se descompone en inocuos nitrógeno y oxígeno, con eficiencias de hasta el 90%. El reactor pesa 1.100 toneladas y está soportado por una estructura de acero de 540 toneladas, que alcanzará una altura de 62 metros. EdP también está trabajando en el montaje de los dos depósitos que almacenarán el reactivo.

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