EdP advierte de un riesgo de deslocalizaciones si desaparece la térmica de Aboño

Instalaciones de la central térmica de Aboño. / J. PETEIRO

La compañía invierte casi once millones de euros en la mejora del grupo 2

NOELIA A. ERAUSQUINGijón

Su cercanía a la industria electrointensiva asturiana es su gran baza. La central térmica de Aboño, con más de 900 Mw de potencia, es un suministrador básico para las grandes empresas del entorno, que cuentan con una mayor garantía de suministro al no tener la electricidad que recorrer demasiada distancia hasta su destino. Tanto es así, que su director, Rafael Cabañeros, ha advertido esta mañana del riesgo de deslocalizaciones de companías si Aboño deja de funcionar. De momento, el grupo 1 tiene garantizada la actividad hasta 2020 -para seguir más allá serían necesarias cuantiosas inversiones- y el 2 hasta 2030.

Precisamente, Cabañeros hizo esta advertencia durante una visita organizada a los medios para mostrar el desarrollo de los trabajos de mejora del grupo 2, en parada desde el 21 de enero, unas tareas que suponen una inversión de entre 10 y 11 millones de euros.

Como adelantó este periódico, EdP podrá así reducir las emisiones del grupo 2 un 4% y hacer que los arranques sean con gas natural y no fuelóleo. Esta cuantía se suma a los 90 millones invertidos ya en las plantas de desnitrificación de este complejo y del de Soto de Ribera.

La nueva inversión incluye diversos proyectos que también permitirán aumentar la eficiencia y la flexibilidad de la instalación. La compañía ya está avanzando en ellos y finalizará los trabajos antes de principios de marzo.

Uno de los proyectos más destacados, con una inversión superior a los tres millones de euros, consiste en una nueva infraestructura que permitirá realizar los arranques del grupo con gas natural, una mejora ambiental que elimina totalmente el fuelóleo como combustible y reduce las emisiones.

Para llevarlo a cabo, EdP sustituye los quemadores actuales de la caldera por otros nuevos que permiten la quema de gas natural. Asimismo, la compañía construirá un gasoducto y una ERM (Estación de Regulación y Medida), que es la infraestructura que disminuye la presión del gas para que pueda quemarse en la caldera.

Además de ser una energía más limpia, el gas natural implica numerosas ventajas en la operación y el mantenimiento de los equipos. Se trata de un combustible más manipulable y que facilita los arranques del grupo, pues su combustión es mucho más estable que la del fueloil. EdP, que ya ha puesto en marcha un sistema de similares características en Soto de Ribera, es la primera compañía que utiliza este sistema en Asturias.

Los otros proyectos consisten en la modernización de elementos vitales para el grupo, como la turbina de alta presión. La compañía instalará un nuevo conjunto de rotor y estátor, con una inversión superior a los cuatro millones de euros. También modernizará el sistema de protección y el control hidráulico de la turbina principal, y el sistema de protección y control de las turbinas auxiliares. Por otro lado, realizará revisiones en detalle de una de las turbinas auxiliares, de los sistemas de desnitrificación y desulfuración, así como de equipos auxiliares.

Estos trabajos suponen un importante reto para la organización por las complejidades técnicas, preventivas y medioambientales que implica la concurrencia en el tiempo de un elevado número de tareas y personas. En estas tareas participarán más de 500 empleados de 25 empresas –en su mayoría asturianas–, además de las 150 personas que trabajan diariamente en la instalación.

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