Aranceles, tarifa eléctrica y el mercado de C02, las otras grandes amenazas

El jefe de la división de Planos del Suroeste de Europa recuerda que el Principado no es ajeno al contexto internacional

N. A. E. GIJÓN.

La compra de Ilva es una amenaza para las plantas asturianas, pero no la única. Así se lo recordó ayer a los sindicatos asturianos el jefe de la división de Planos del Suroeste de Europa de Arcelor. José Manuel Arias puso el foco en otros problemas que se ciernen sobre todo el sector y que no son ajenos a las factorías de la región.

La política proteccionista de Donald Trump, con aranceles al acero y al aluminio, pueden tener un efecto directo limitado con respecto a las ventas asturianas, pero sí indirecto, si aquellos productores que venden en EE UU desvían toda su producción a Europa, lo que provocaría una mayor oferta y un desplome de los precios, destacó. Además, también recordó que las medidas 'antidumping' comunitarias tienen fecha de caducidad y que, de no tomarse nuevas medidas, el mercado del viejo continente puede volver a ser invadido por acero asiático. Además, también alertó de los efectos del mercado de emisiones si la UE no rebaja sus pretensiones medioambientales, porque a pesar de los esfuerzos, con los actuales requerimientos, el sector no podría ser rentable.

La tarifa eléctrica es otra de las preocupaciones, con un mecanismo de interrumpibilidad que se va a renovar, pero que aún se desconoce. En este caso, confía en que no lastre la competitividad del sector.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos