Arcelor afronta un mes de obras en el tren de carril para concluir casi dos años de reformas

Carriles de 90 metros, fabricados en la planta gijonesa de ArcelorMittal. / E. C.

Una veintena de empresas participarán en los trabajos, que comienzan el sábado y permitirán la producción de raíles de 108 metros

AIDA COLLADO GIJÓN.

La reforma del tren de carril de ArcelorMittal, que comenzó ya en enero de 2016, afronta ahora la que será su última fase. A partir de este sábado y durante el próximo mes, una veintena de empresas -la más relevante, Daorje- se dedicará a poner punto y final a casi dos años de obras y llegará a registrar picos máximos de 150 trabajadores. Su labor consistirá en ampliar el enfriadero, que permitirá la fabricación de vías ferroviarias de 108 metros, frente a las de 90 que se producen en la actualidad. También se acometerán algunas modificaciones en la línea, tales como la instalación de una nueva cabina de inspección, que incluirá una flamante máquina de ultrasonidos, o el cambio de ubicación de la sierra de corte en frío. Además, la multinacional prevé la puesta en marcha de las instalaciones, en las que ha invertido unos 28 millones de euros, el próximo 11 de septiembre.

La importancia de esta obra, apuntan desde la empresa, radica en que permite diferenciar a la acería de Gijón como la única que cuenta con este novedoso sistema, situando a la planta asturiana entre los mejores suministradores mundiales, lo que asegura su producción durante los próximos años.

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Cabe destacar que las primeras fases de la obra sirvieron para desarrollar nuevas calidades y nuevos grados de carril, gracias al paso de laminación dúo a universal. Entonces, 350 operarios externos a la compañía trabajaron de forma exclusiva en el inicio de la reforma que se retoma este fin de semana.

Cuando llegue septiembre, a Arcelor solo le quedará por afrontar la reconstrucción de sus baterías de cok en Gijón -en la que invertirá cien millones- y la instalación del nuevo sistema de electrofiltros en la acería, en el que gastará más de cinco millones de euros con el objetivo de minimizar el impacto medioambiental de los gases que vierte a la atmósfera.

De este modo, pretende ir más allá de la normativa comunitaria, que obliga a la industria europea a reducir sus niveles de emisiones, implementando un sistema pionero en la compañía, cuya instalación no supondrá grandes obras. De hecho, la factoría gijonesa irá aprovechando las paradas programadas en la acería para poder poner en marcha los electrofiltros a finales de año.

La dirección explica que, en virtud de la última modificación de la normativa europea aplicable a la emisión de gases, el valor límite puntual establecido se reducirá de manera considerable, de 120 mg/Nm3 a 50 mg/Nm3.

Con todo ello es posible que Arcelor duplique la inversión realizada en Asturias en 2016, cuando superó los cien millones de euros. La mayor parte se destinó a la remodelación integral de la LDIII de Avilés, a las primeras fases de la reforma del tren de carril y al cambio de los 'staves' de los hornos altos de Gijón. También se actuó en el tren de chapa gruesa, con la instalación de una máquina de ultrasonido para mejorar las calidades, con un coste de más de un millón de euros.

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