Arcelor esperará a abril para abordar la reorganización del tren de chapa

Arcelor esperará a abril para abordar la reorganización del tren de chapa
Ángela Vallina, tercera por la izquierda, durante la reunión con los responsables de CC OO. / E. C,

El acuerdo firmado por el grupo y los sindicatos urgía llegar a acuerdos antes del 31 de marzo, pero desde entonces no ha habido negociaciones

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Queda una semana para que expire el plazo que se dieron los sindicatos y Arcelor para llegar a acuerdos que permitan a la planta de Gijón ganar en competitividad y ambas partes dan por sentado que la fecha fijada, el 31 de marzo, se quedará en papel mojado. Con la llegada de la Semana Santa no habrá reuniones y, en caso de haber alguna, serán de escaso calado. De hecho, la empresa ya ha emplazado a los representantes de los trabajadores a un encuentro a principios de abril para abordar la reorganización del tren de chapa, una de las instalaciones que más preocupa, ya que a sus malos resultados se une la necesidad de la multinacional de desinvertir en el segmento de Planos para que las autoridades antimonopolio de la UE aprueben la compra de la italiana Ilva.

El documento firmado el pasado 14 de marzo en Madrid y el jefe de la división de Planos del Suroeste de Europa, el asturiano José Manuel Arias, insistían la semana pasada en calificar como «no soportables» las pérdidas en el tren de chapa y en Largos y, ante las mayores exigencias de la Dirección General de la Competencia, advertían de la posibilidad de que la compra de Ilva afectara a Asturias -la UE quiere reducir la posibilidad de monopolio de Arcelor-. Por ello, entre los objetivos del acuerdo, se fijaba «la implementación efectiva en el plazo máximo comprendido entre la fecha de la firma y el 31 de marzo de 2018» de las medidas más urgentes. Para Arcelor, son necesarias reorganizaciones que permitan dotar a las instalaciones y al personal de flexibilidad y polivalencia y el redimensionamiento de la estructura.

A pesar de la urgencia a la hora de fijar plazos, la multinacional no citó posteriormente a los sindicatos para negociar estos aspectos hasta ayer, cuando llegó la petición de una reunión sobre el tren de chapa ya para abril. También hay encuentros convocados para el parque de carbones de Aboño y para tándem, aunque en este último caso se trata de una negociación que quedó pendiente hace ya un año tras una movilización.

A pesar de estos retrasos, Arcelor está interesada en acelerar la puesta en marcha en Gijón de su plan de productividad, que en esta factoría solo ha logrado el acuerdo en decapado, frente a los múltiples pactos alcanzados en la de Avilés. Denominado Plan de Acción 2020, fue lanzado por el gigante del acero a nivel mundial después de que registrara unas pérdidas de 7.100 millones de euros en 2015. Su planteamiento partía con el objetivo de intentar mejorar en mil millones su resultado europeo, para lo que propone estudiar instalación por instalación la posibilidad de incorporar automatizaciones y amortizar puestos de trabajo de cara a reducir el coste de producción y ganar en productividad. En la planta de Gijón, sin embargo, apenas se ha avanzado en él y la compañía insta a hacerlo para mejorar su competitividad, sobre todo ante los riesgos actuales. Buena parte de la plantilla considera estas amenazas una forma de presión de cara a desarrollarlo, aunque los sindicatos reconocen que la preocupación por Ilva es real y recorre gran parte de las plantas europeas.

Reunión con la comisaria

Ante la inquietud que está generando la operación de compra de Ilva y las posibles desinversiones que Arcelor se vea obligada a hacer, la eurodiputada asturiana Ángela Vallina (IU) solicitará una reunión con la comisaria de la Competencia, Margrethe Vestager, y a la que también asistirían representantes de CC OO. La parlamentaria europea se comprometió a gestionar el encuentro durante una reunión que mantuvo ayer con el secretario de la Federación de Industria del sindicato, Damián Manzano; su directiva y también representantes de esta organización en Arcelor y en las auxiliares.

A pesar de que son conscientes de la dificultad que entraña poder acceder a un expediente confidencial como este para conocer las desinversiones que plantea Arcelor, el objetivo sería, al menos, conocer si las medidas antimonopolio se centran en el sur de Europa -entonces el peligro sería para las plantas de Fos y de Asturias- o abarcaría todo el viejo continente.

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