Arcelor se compromete a realizar «inversiones importantes» para salvar el tren de chapa

Arcelor se compromete a realizar «inversiones importantes» para salvar el tren de chapa
Monterrey, ayer, durante la reunión en el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. / I. MARTÍNEZ

La compañía insiste en que ese gasto tiene que ir acompañado de una reorganización y una reducción «no traumática» de la plantilla

NOELIA A. ERAUSQUINGIJÓN.

Con la amenaza de Ilva o sin ella, el tren de chapa de la factoría de Gijón de Arcelor tiene que ganar en competitividad. Este fue el mensaje que trasladó ayer el responsable de cabecera de la compañía en Asturias, Marc de Pauw, a los sindicatos en la primera reunión para abordar las medidas que planteará la multinacional para mejorar sus malos resultados. Para ello, la empresa se compromete a realizar «importantes inversiones», pero a cambio exige una reducción de la plantilla que, siempre, se realizará «de forma no traumática».

De Pauw insistió ayer en los dos principales riesgos que tiene el tren de chapa gijonés: la pérdida de su posición competitiva en los últimos años y la posible compra de la italiana Ilva por parte de Arcelor, una factoría que cuenta con una instalación de este tipo mucho mejor que la asturiana -produce 1,2 millones de toneladas, frente al medio millón de la de Gijón-. Además, hay otro aspecto que lastra los resultados, el mal momento que atraviesa el mercado en Europa, lo que implica una mayor exigencia de competitividad.

Gestión
La compañía se propone lograr una mayor eficiencia en el tren de chapa mediante una mejora de la gestión.
Inversiones
Serán importantes, según la empresa, y servirán para automatizar procesos y amortizar empleos. También habrá una reorganización de las tareas.
Mantenimiento
Su reorganización es clave para esa mejora de la competitividad.
Auxiliares
Se negociará con las subcontratas la adecuación y optimización de los recursos necesarios.

Ante este panorama el responsable de Arcelor puso sobre la mesa un plan que, sin detallar cifras, cuenta con cuatro puntos principales: mayor eficiencia del equipo de gestión; mejora de la competitividad asociada a inversiones, principalmente automatizaciones, y la reorganización del personal; mejora asociada a la reorganización del mantenimiento y actuaciones con las empresas auxiliares para adecuar y optimizar los recursos necesarios. La multinacional fía a estas claves el futuro de la instalación, que en la actualidad cuenta con 370 trabajadores, y avisa de la necesidad de llegar a un acuerdo en poco tiempo.

El año pasado el tren de chapa cerró el año con una producción de 495.000 toneladas, cuando la cifra que se había marcado la empresa era de 549.000. El objetivo ahora es no bajar de 550.000 y hacerlo con una plantilla menor, que se reduciría vía contrato relevo.

El próximo martes, ambas partes volverán a verse las caras, entonces, los sindicatos esperan poder conocer las cifras de inversión que maneja Arcelor y, sobre todo, el número de trabajadores que la empresa quiere reducir.

Medio millón en la depuradora

Estas reuniones se enmarcan en el plan de productividad Acción 2020, impulsado por el grupo a nivel global, pero que al tren de chapa, debido a las pérdidas registradas en 2017, llega con una mayor urgencia. De hecho, ayer se produjo otra reunión relativa a esta iniciativa, que analiza cada instalación para ver qué mejoras se pueden aplicar. Ese encuentro se centró en el área de fluidos de Gijón. La empresa pretende en invertir más de medio millón de euros en mejoras en la depuradora, la principal, a la que dedicará 200.000 euros, se destinará al filtro de prensado. Estos avances técnicos implicarán más automatismos en la instalación y también amortizaciones de puestos, la empresa propone la desaparición de la figura del operador de depuradora y, con ello, la reducción de cuatro empleos.

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